Siempre me gustó el fútbol. Desde ese día en que cumplí tres años y mi abuelo me regaló mi primer balón de fútbol. Exactamente desde ese día soñé con ser futbolista. Y ese sueño se había visto interrumpido el martes anterior. Me habían detectado una lesión crónica en la rodilla y nunca más podría jugar ese deporte tan hermoso.
Me había levantado temprano, ya que tenía que ir al médico a recibir unos exámenes. Desde hace días la rodilla me dolía bastante. Tomé un bus y llegué a la consulta del doctor. Me llamó a su despacho personal.
Entré en su despacho. En su mesa tenía unos papeles y unas radiografías. Intenté mirarlas, pero no lograba entenderlas. En ese instante me habló:
-¿Qué tal Sánchez?
-Buenos días doctor
-Bueno Pablo voy a darte el resultado de los exámenes. Lamentablemente no son buenas noticias: tienes una lesión crónica grave en tu rodilla derecha y no podrás jugar nunca más al futbol
-(...)
-Bueno la verdad lo siento mucho. Ahí tienes los exámenes. Espero que estés bien, adiós
En ese momento mi vida se derrumbó. No sé como llegué al Centro de Santiago, Chile. Pero ahí estaba. En ese instante vi a mi ex-profesor de la Escuela de Fútbol. Me saludó y me dijo:
-Pablo, que sorpresa!
-Hola profe,¿ cómo ha estado?
-Bien, bien. Pero tu,¿porque no estás en la Escuela?
-Profe, todo se acabó. Tengo una lesión en la rodilla
-Pero Pablo, el fútbol va más allá de jugarlo
-¿A qué se refiere?
-Mira, tengo el número de un amigo que trabaja en un club...la cosa es que está buscando un DT
-¿Está hablando en serio ,profe?
-Si, si, mira acá está el número...es del Red Bull New York de Estados Unidos
-¡¿Estados Unidos?!-Si...¿aceptas el reto?
-Por supuesto!
Al día siguiente estaba en el avión, listo para mi mayor aventura...







