
Lunes, 1 de Agosto de 2007
Hay pocas certezas en mi vida y mientras miro por la ventanilla, me doy cuenta de que ésta es una de ellas. No se trata de un viaje más. De hecho no lo es. Mientras el tren acelera, observó impávido el apacible paisaje. A pesar de la serenidad que transmite mi rostro no puedo negar que a medida que el periplo avanza, más cerca estoy de una nueva etapa. Cada ciudad, cada pueblo, cada estación donde el tren se detiene, aumenta mi ansiedad. Pero prefiero no demostrarlo.

Sigo mirando por la ventana, recordando viejas épocas y tratando de imaginar como será el futuro. Es que se avecina un nuevo período y con él se asoman desafíos impensados, al menos por estos días. Pero el destino tiene sus vueltas, y esta es una de ellas. Atrás quedaron mis años como jugador de fútbol, forjados con esfuerzo y constancia. Debo admitir que no fui un deportista talentoso, pero a sabiendas de ello me dediqué al máximo cada día de mi vida para intentar hacerme un nombre dentro del fútbol inglés. El tiempo dirá si es que logré mi objetivo. Por mi parte, me quedo satisfecho con mi labor.
Pero todo tiene un límite y más el cuerpo humano. Una lesión traicionera e inoportuna se volvió inexorable y así llegó el final de mi carrera. Inesperado, imprevisto, impensado pero sobre todo, inoportuno. Había que hacerle frente a la realidad que me dictaba su voluntad implacable. Lejos de desesperarme, entendí que podía seguir ligado a lo que mejor sabía hacer. Jugar al fútbol ya no era una opción, pero seguir involucrado desde la dirección técnica se volvió de esa manera una alternativa más asequible.
Con el paso de los meses, alguna que otro rumor llegó a mis oídos pero ninguno se concretó formalmente y tampoco me vi tentado de ofrecerme públicamente. Me mantuve paciente. Era cuestión de tiempo, así lo entendí. Finalmente, llegó una oferta atractiva, de un club importante que tiempo atrás supo llenarse de gloria y que hoy comienza a trabajar para recuperar esos lauros añejos. Poco tiempo pasó entre el rumor, el anuncio formal y la concreción del acuerdo. Estoy a punto de convertirme en entrenador de fútbol.
Preston North End Football Club confío en mis antecedentes y mi capacidad para que sea el nuevo entrenador de su primer equipo. Ante mí la posibilidad de comenzar a escribir una nueva página de mi vida. Son las últimas estaciones antes de mi destino final. La ciudad de Preston, en Lancashire, está cada vez más cerca. A medida que nos alejamos del punto de partida, dejo atrás mi época de jugador. A medida que nos aproximamos al punto de llegada, más cerca estoy de convertirme en entrenador profesional.
En un par de días seré el mánager de esta institución que confío en mí para desempolvar la añeja gloria que supo conseguir. Me siento capacitado de lograr semejante hazaña y que mi nombre se convierta de ese modo en parte de la historia grande del Preston North End. Me espera una labor titánica, donde se pondrá a prueba mi paciencia aunque sobre todo mi capacidad, pero estoy preparado para afrontar el desafío. El tiempo dirá si finalmente estuve a la altura de las circunstancias…
Comprar FM13













