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    Líneas y diamantes


    Zine

    LÍNEAS Y DIAMANTES: CUADERNO TÁCTICO PARA FOOTBALL MANAGER

    ÍNDICE

    1. El Papel del Manager
    2. Los Elementos del Juego
    3. Los Principios del Juego
    4. El Creador de Tácticas
    5. Sistemas Defensivos
    6. Sistemas Ofensivos
    7. Estilos de Juego
    8. Estrategias de Partido
    9. Contingencias Tácticas
    10. Estilo del Manager

     

    1. EL PAPEL DEL MANAGER

    "Es todo muy sencillo: si marcas uno más que tu oponente, ganas.” - Johann Cruyff

    "El fútbol es un juego extremadamente simple. Consiste en dar y recibir pases, controlar la pelota y moverse para recibirla otra vez. Es terriblemente simple." - Bill Shankly

     

    El fútbol sigue siendo un juego sencillo. Creas espacio para mover la pelota hasta una de las redes, y cubres espacio para evitar que la misma pelota llegue hasta la otra red. Todo lo demás se construye a partir de esta sencilla premisa. Aun así, cuando nos enfrentamos a la gran cantidad de jerga táctica presente en el mundo del fútbol, puede ser complicado hacerse una idea de lo que realmente está ocurriendo en el campo.

    Cuando empecé a escribir una nueva guía para Football Manager, tenía dos objetivos en mente. Primero, quería ofrcer una guía exhaustiva sobre el Creador Táctico y sus numerosas opciones. Quería explicar el efecto de cada opción, y dejar claro porqué querrías conseguir ese efecto. Es más, no quería limitarme a decir a la gente lo que debe hacer; solo quería enseñar a la gente cómo descubrir nuevas maneras de hacer lo que ellos quieren hacer.

    Mi segundo objetivo era servir como referencia a aquellos que quieran aprender más sobre el apartado táctico del fútbol. Mucha gente sufre para aprender a jugar al juego desde un punto de vista táctico, y uno de los mayores problemas que encuentran es la falta de material escrito sobre los conceptos tácticos más básicos Los blogs sobre tácticas tienden a centrarse solo en los últimos avances a nivel top, mientras que el material de introducción para entrenadores suele enfocarse en la formación técnica y física, lo que no es muy útil para los managers de fútbol virtuales.

    Este manual trata de solucionar este problema, ya que está pensado para guiar tanto a fans de Football Manager como a fans del fútbol en general. En los primeros capítulos encontrarás una introducción a la teoría táctica junto a las definiciones de algunos de los términos futbolísticos más importantes (y muchas veces mal utilizados). En posteriores capítulos, conectaremos esta teoría al Football Manager de forma que te ayude a usar este conocimiento en el juego. Espero que esta guía te ayude a encontrar nuevas maneras de disfrutar del juego como fan tanto del Football Manager como del fútbol real.

     

    1.1 RESPONSABILIDADES DEL MANAGER

    El trabajo de un manager moderno encuadra seis áreas básicas de responsabilidad:

    1. Tácticas: Este campo incluye decidir como se usan los principios, sistemas y estilos de juego para alcanzar los objetivos del club. En un club bien dirigido, este área de responsabilidad sirve de base para las otras cinco.

    2. Desarrollo de jugadores: Aquí se incluye el desarrollo de programas de entrenamiento y la organización de los preparadores del club para mejorar las habilidades individuales de cada jugador. Un programa de entrenamiento lo suficientemente completo mejorará las actuaciones de los jugadores en términos de calidad técnica, cualidades físicas, inteligencia táctica, resistencia mental y ética profesional.

    3. Psicología de los jugadores: Este área implica ayudar a los jugadores a llevar la presión de la vida de un profesional mientras se cumplen las expectativas del club en cuanto a comportamiento profesional. A veces también habrá que ayudar a los jugadores a tratar con otras dificultades personales que podrían afectar negativamente a su rendimiento.

    4. Forma de los jugadores: Este área va desde el entrenamiento de los jugadores para mejorar sus habilidades físicas a dirigir los métodos para evitar y controlar la fatiga y las lesiones. Incluye el uso responsable de los jugadores más propensos a sufrir lesiones, lograr el equilibrio entre objetivos de entrenamiento y calendario de partidos, y aconsejar a los jugadores sobre prácticas dietéticas y opciones de tratamiento médico.

    5. Desarrollo del equipo: Este campo consiste en armar y mantener una plantilla capaz de cumplir los objetivos del club en todas las competiciones. Este campo incluye moverse en el mercado de fichajes, aportar la experiencia de los jugadores del primer equipo a los jugadores más jóvenes y proponer nuevos roles y posiciones a los jugadores.

    6. Relaciones públicas: Este área incluye la promoción de la imagen positiva del club para atraer y retener a fans y patrocinadores comerciales. En el caso del manager, esto implica jugar un estilo de fútbol que los fans disfruten, además de interactuar con los medios de comunicación todas las semanas.

    En un club con una mala dirección todas estas responsabilidades se llevarán de forma aislada, cada una por separado. Las decisiones en cada campo se toman sin tener un plan coherente, lo que lleva eventualmente a decisiones conflictivas, que llevan a su vez a una ineficacia que se refleja en las actuaciones en el terreno de juego. El ejemplo más común es ver a un club vender y comprar jugadores sin tener en cuenta el estilo de juego preferido por el manager,

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    Cuando la táctica y la política de fichajes de un club no concuerdan, los nuevos jugadores tendrán que esforzarse para adaptarse.


    En un club bien dirigido, cada responsabilidad se entiende como inseparable de las demás. Las decisiones en cada área se toman siguiendo una visión común, la forma en la que el manager quiere jugar al fútbol. Esta visión es la llamada filosofía del manager. En fútbol, una filosofía es un conjunto de ideas que reflejan el tipo de fútbol y de jugadores que el manager quiere que el club desarrolle.

    Una filosofía coherente se basa en el punto de vista táctico preferido por el manager. Desde aquí se extiende a todas las demás áreas de gestión, para asegurarse de que las decisiones que se toman no entorpecen el funcionamiento del equipo. Si se implementa correctamente, una filosofía permite tomar decisiones en todos los ámbitos del club con la meta común de mejorar el rendimiento del equipo en el campo.



    1.2 PRINCIPIOS TÁCTICOS

    Hay muchos aspectos de la filosofía del manager, pero los pilares básicos son los principios de juego que el manager decide enfatizar en su enfoque de las tácticas y el entrenamiento. Los principios de juego son los conceptos tácticos universales que guían las decisiones de los jugadores durante un partido de fútbol. Para el jugador, la comprensión de los principios de juego le ayudarán a reconocer la mejor decisión en diferentes situaciones tácticas.

    Los principios son la base del entrenamiento táctico, pero su utilidad para los managers va más allá del campo de entrenamiento. Durante los partidos, los principios de juego son herramientas básicas para identificar problemas tácticos y sus posibles soluciones. Si entiendes los principios de juego, tienes todo lo que necesitas para leer lo que está sucediendo en el partido, sin importar los sistemas y estilos de juego que utilicen los equipos involucrados.

    Las ideas básicas detrás de estos principios de juego se han transmitido entre los entrenadores de fútbol desde hace más de cincuenta años. Aunque los métodos tácticos de los managers han cambiado, la teoría detrás de estos principios se ha mantenido prácticamente intacta. La terminología exacta y el número de principios distintos puede variar de un entrenador a otro, pero, esencialmente, hay catorce conceptos básicos que pueden dividirse en siete principios de ataque y los siete principios de defensa opuestos:

     

    LOS PRINCIPIOS DE ATAQUE

    1. Penetración El principio de penetración indica a los jugadores que trasladen la pelota hacia el espacio que existe a la espalda de la línea defensiva rival, normalmente mediante una conducción con regate o con un pase.

    2. Posesión El principio de posesión indica a los jugadores que sencillamente mantengan el control del balón aguantándolo o haciéndolo circular de forma segura cuando no haya opciones aceptables para jugar hacia adelante.

    3. Profundidad: El principio de profundidad indica a los jugadores que se separen a lo largo del campo en varias posiciones desde atrás hacia adelante para fijar posiciones, destruir juego y crear espacios entre las líneas de la defensa rival.

    4. Anchura: El principio de anchura indica a los jugadores que se separen a lo ancho del campo, de banda a banda, para mover la pelota por los espacios disponibles en las bandas y crear espacios entre los jugadores rivales.

    5. Apoyo: El principio de apoyo indica a los jugadores que ofrezcan opciones de pase seguras desde múltiples ángulos para evitar el aislamiento y permitir la rápida circulación de balón en cualquier dirección.

    6. Movilidad: El principio de movilidad indica a los jugadores que se muevan constantemente y cambien de posición para distraer a los defensores e impedir que mantengan un dibujo táctico sólido.

    7. Improvisación: El principio de improvisación indica a los jugadores que jueguen usando su talento y creatividad para no ser predecibles y evitar que la defensa rival se sienta cómoda.

     

    LOS PRINCIPIOS DE DEFENSA

    1. Retardación: El principio de retardación indica al primer defensor que se enfrente al jugador en posesión del balón para posicionarse e impedir un pase hacia adelante.

    2. Presión: El principio de presión indica a los defensores que traten de provocar una mala decisión del atacante rival reduciendo la cantidad de tiempo y de espacio que tiene este con el balón controlado.

    3. Compactación: El principio de compactación indica a los defensores que se junten alrededor del balón para no conceder espacios entre líneas y evitar que los atacantes jueguen balones a través de la defensa.

    4. Equilibrio: El principio de equilibrio indica a los defensores que se alejen del balón para ayudar a mantener un dibujo táctico efectivo y eviten dejar grandes huecos en el campo, vulnerables a un cambio de banda en el juego.

    5. Cobertura: El principio de cobertura indica a los defensores que anulen opciones de pase para el atacante cuando tiene la posesión y protejan el espacio a sus espaldas, escalonándose para retardar o presionar.

    6. Consolidación El principio de consolidación indica a los defensores que recuperen la posición para formar un dibujo táctico estrecho en defensa, de forma que reduzcan los espacios en la frontal del área para el movimiento o la penetración del rival.

    7. Contención: El principio de contención indica a los defensas que eviten comprometerse con una entrada a destiempo o saliendo de su posición innecesariamente como respuesta a una situación peligrosa o inesperada.

     

    El principal propósito de los principios tácticos es servir como marco de referencia para entrenar la toma de decisiones de los jugadores. En cualquier momento del partido, un jugador se enfrentará a la elección de qué hacer a continuación. La respuesta no siempre será obvia, sobre todo si el jugador tiene dificultad para leer el partido. Los principios de juego funcionan como un guión para la toma de decisiones tácticas por parte de los jugadores. A un nivel muy abstracto, las tácticas pueden verse como una forma de equilibrar los principios tácticos de forma que guíen las decisiones de los jugadores hacia diferentes objetivos.

    Sin embargo, sin importar las tácticas, todo equipo debidamente organizado tendrá en cuenta cada uno de los principios de juego hasta cierto punto, y un jugador tácticamente inteligente los utilizará todos para guiar sus decisiones durante el encuentro. Si un jugador no es capaz de seguir adecuadamente un principio, la calidad del juego de todo el equipo se resentirá, y los fallos tácticos que aparecerán serán evidentes para que el rival los aproveche.

    Aunque todos los equipos tengan en cuenta cada uno de los principios de juego, cada manager dará prioridad a unos principios sobre otros para desarrollar e implementar su filosofía. Estos principios favorecidos definen la base de la filosofía del manager, y por extensión, tienen mucha influencia sobre el enfoque táctico del manager en cada partido. Esto queda reflejado en la forma en la que los jugadores se colocan en el campo y en el tipo de decisiones que toman para lograr los objetivos del club.

    Las filosofías de manager se diferencian por la intensidad, la fidelidad y el grado en que se centran en varios principios "favorecidos". Estas diferencias nos permiten definir dos puntos de vista filosóficos en las tácticas.

    Una filosofía flexible tenderá a seguir de una forma general y no muy estricta un amplio número de principios, poniendo énfasis en mantener la capacidad del equipo para adaptarse a diferentes situaciones tácticas. Un manager flexible estará más dispuesto a adaptarse a sus oponentes utilizando distintos sistemas y estilos de juego de un partido al siguiente. Preferirá utilizar una plantilla con jugadores muy versátiles, o, si el equipo tiene suficiente dinero para permitirse una plantilla del tipo "caja de herramientas", una plantilla numerosa con distintos tipos de jugadores especializados que puedan alinearse cuando sea necesario.

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    Un manager flexible tendrá más facilidad para trabajar con distintos tipos de jugadores...


    Una filosofía sistemática tenderá a centrarse en un pequeño número de principios muy concretos que seguir al pie de la letra, poniendo énfasis en perfeccionar la capacidad del equipo para implementarlos. Aunque no sea totalmente inflexible, un manager más sistemático preferirá ajustarse a ciertos sistemas y estilos, formando una plantilla de jugadores adaptados específicamente a su visión táctica. En la práctica una filosofía sistemática es más difícil de implementar, y puede que el manager necesite bastante tiempo para reestructurar el equipo antes de que consigan los resultados deseados.

    Aunque el debate entre estos dos enfoques filosóficos siempre aparece cuando un equipo empieza a tener malos resultados, ambos tienen sus ventajas y desventajas. Un club dirigido según una filosofía flexible puede que tenga más facilidad para encontrar e implementar soluciones cuando las cosas no funcionan, pero también puede sufrir la indecisión o la mala toma de decisiones que provoca la falta de claridad en los objetivos a conseguir. Por otra parte, un club dirigido de forma sistemática podrá concentrar sus esfuerzos de una manera más eficiente, pero corre el riesgo de que su juego se vuelva predecible y los equipos rivales se adapten a él.

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    ... mientras que un manager sistemático tendrá más facilidad para identificar el tipo de jugador que necesita.


    1.3 SISTEMA Y ESTILO

    Mientras que los principios del juego son los conceptos básicos que guían las decisiones durante un partido de fútbol, las tácticas son los métodos para organizar el equipo de forma que sigan dichos principios del juego más eficientemente durante un partido. La táctica preferida de un manager refleja los principios fundamentales de su filosofía. Por ejemplo, un manager que antepone los principios de posesión y presión desarrollará tácticas que ayudan a sus jugadores a seguir estos principios. Esto se consigue a través de dos componentes básicos de las tácticas: sistema y estilo.

    Un sistema táctico es el conjunto de instrucciones que sirven para organizar las posiciones básicas, responsabilidades y patrones de movimiento de los jugadores. Los dos principales aspectos de un sistema son la formación defensiva y los roles. La formación defensiva asigna posiciones defensivas a los jugadores y establece el dibujo del equipo cuando se encuentra consolidado en su área. Los roles ante todo asignan responsabilidades de ataque a los jugadores y estableces los principales patrones de movimiento del equipo cuando ataca.

    El estilo de una táctica es el conjunto de instrucciones que detalla las técnicas específicas y los métodos que los jugadores usarán para cumplir con sus responsabilidades dentro del sistema. El estilo está compuesto de muchos aspectos, pero los tres principales son el estilo defensivo (colo tratan los jugadores de proteger su portería y de recuperar el balón), el estilo de juego (como tratan los jugadores de organizar jugadas de ataque) y las técnicas de ataque preferidas por el equipo (como utilizan el balón los jugadores para conseguir penetración).

    Cunado seleccionamos un sistema y un estilo, las diferentes opciones permitirán a los jugadores desarrollar mejor ciertos principios específicos, así que con una filosofía coherente, un manager será capaz de tomar decisiones tácticas que se ajusten a los ideales que busca instaurar en el club. Sin embargo, incluso los managers sistemáticos más estrictos no tienen porqué limitarse a un único sistema o estilo en todo momento.

    Los principios de juego son universales, lo que quiere decir que no están estrictamente ligados a un sistema o estilo específicos. La filosofía representa  el conjunto de principios tácticos que se enfatizan en el club, pero todos los principios son lo suficientemente flexibles para permitir a los managers adaptarse a diferentes situaciones con diferentes tácticas, sin abandonar sus ideas más básicas. Visto como una aplicación de los principios tácticos, un sistema o  estilo se convierte en una herramienta con un propósito y función claros, y no en un procedimiento rígido y estricto que seguir a ciegas por tradición o por falta de comprensión sobre su funcionamiento.

    Esto resalta aun más los beneficios que la comprensión de los principios tácticos aporta a un club. En un club mal dirigido, un manager se limitará a una táctica específica debido a su creencia de que "es lo que funciona". Esto dejará al manager sin capacidad de reacción cuando llegue el momento inevitable en el que "lo que funciona" deje de funcionar. Este tipo de ideología ciega no es tanto una filosofía táctica como una señal de que el manager se encuentra ante una situación que le queda grande.



    1.4 ESTRATEGIAS Y OBJETIVOS

    Ya sean pragmáticos y astutos o visionarios e idealistas, todos los managers necesitan hacer ajustes entre y durante los partidos. A largo plazo, controlar las tácticas del club implica el implementar una filosofía táctica en el campo, pero a corto plazo, la dirección táctica pasa por desarrollar y emplear estrategias para partidos individuales. Mientras una filosofía define el tipo de tácticas que un manager generalmente prefiere utilizar, una estrategia es una forma de poner dichas tácticas en práctica en el transcurso de un partido.

    Una estrategia de partido es un plan que utiliza tácticas para asegurar que se obtiene el resultado deseado en un partido. Esto no significa necesariamente conseguir una victoria. Según las circunstancias, puede significar un empate, una victoria por un margen concreto o una derrota que mantenga una diferencia de goles favorable en una competición. Una estrategia de partido también puede depender de aspectos de otras áreas de la gestión del club. Por ejemplo, una estrategia de partido puede ser tratar de mantener la forma física de los jugadores, o dar experiencia a jugadores jóvenes utilizándolos en partidos competitivos.

    La clave para una estrategia de partido efectiva es saber qué quieres conseguir y cómo vas a tratar de conseguirlo. La estrategia en sí trata de conseguir cierto tipo de de resultado, pero a nivel táctico, las tácticas individuales que forman una estrategia suelen tener objetivos más concretos. Un objetivo táctico es el efecto que una táctica pretende conseguir durante el juego. Una táctica puede tener múltiples objetivos explícitos e implícitos, de los cuales existen muchos tipos. Los objetivos comunes incluyen asfixiar el juego de ataque del rival, crear un tipo determinado de ocasiones de gol, dominar la posesión, etc.

    Los objetivos tácticos no son conceptos tácticos formales como los sistemas o los principios de juego, pero no se les debe restar importancia. Si no sabes como se supone que va a funcionar una táctica en el campo, tu estrategia de partido será poco más que una apuesta a ciegas. Desde la filosofía a la estrategia o las tácticas, la clave para conseguir entrenar de manera efectiva es tener un objetivo claro. Cuando desarrolles una táctica, expresar claramente lo que quieres hacer es el primer paso para descubrir como conseguirlo.

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    Recommended Comments



    Bievenidos a la traducción al castellano de la famosa guía Lines and Diamonds, la guía "oficial" del FM. Ante todo, me gustaría pedir paciencia de cara al posteo del resto de la guía, ya que es un texto muy largo, y farragoso en algunas partes, lo que dificulta la traducción. Espero que el trabajo merezca la pena y comprendamos un poco mejor algo tan intrincado y sobre lo que tanto se ha escrito (para bien y para mal) como el sistema táctico del FM (y del fútbol en general).

    Si tenéis alguna duda sobre el contenido de la guía, siempre podéis postearla en este hilo, aunque os recuerdo que yo soy un mero traductor y no siempre podré responder las dudas que surjan. Solo me queda agradecer el trabajo de los compañeros del foro de SIGames, especialmente de The Hand Of God, por el estupendo trabajo realizado. Lo dicho, cualquier comentario, crítica o duda, la podéis hacer en este hilo, gracias.

     

    PD: Por supuesto, mi idea es lanzar esta guía también en PDF, pero es más complejo aún, por lo que esperaré a que esté terminada de traducir.

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    @Zine, hace tiempo me descargue la guía y la tengo pendiente de leer, si necesitas que te eche una mano puedo traducir alguna parte(aunque luego tengas que revisarla:P)

    Ya me dirás, crack.

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    El hace 17 horas, Marcusme1981 dijo:

    @Zine, hace tiempo me descargue la guía y la tengo pendiente de leer, si necesitas que te eche una mano puedo traducir alguna parte(aunque luego tengas que revisarla:P)

    Ya me dirás, crack.

    Pues se agradece la oferta, de momento voy a buen ritmo (básicamente porque desde que empezó enero no he vuelto a tener trabajo :/), si veo que me entra curro o me paro por lo que sea te aviso :thumbsup:

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    Genio Zine. Tu trabajo es de sobra agradecido. Por lo que estuve ojeando la guía es genial y mi inglés no tan perfecto como para comprenderla en su totalidad, así que a la espera de que sigan saliendo los capítulos. Mil gracias de nuevo

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    El hace 3 horas, Lunita dijo:

    @Zine simplemente quería preguntar si el proyecto estaba en standbye o estaba retrasado o algo...

    Un poco retrasado, sí, pero acabará saliendo adelante, no te preocupes :D

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    Yo la estoy leyendo del inglés, y con mi "shakespeariano" inglés, me está costando leerlo. Tengamos paciencia porque es un tochazo de 200 y pico páginas, creo recordar...

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    2. ELEMENTOS DEL JUEGO

     

    Este capítulo se aleja del tema de la gestión del club para explicar los conceptos tácticos básicos que todo manager debería conocer antes de desarrollar sus propias estrategias. Repasaremos la estructura táctica de un partido, el objetivo común de todas las tácticas ofensivas y defensivas, y los patrones de ataque más utilizados para crear ocasiones de gol.



    2.1 LAS FASES DEL JUEGO

    Desde una perspectiva táctica, un partido de fútbol se estructura según un ciclo continuo de cuatro fases: una fase de ataque, una fase de defensa, y dos fases de transición que conectan la fase ofensiva y la defensiva. Estas fases del juego dividen el partido con cada cambio de posesión y reorganización táctica de ambos equipos.

    Esta idea es la base de todos los enfoques modernos sobre las tácticas y los entrenamientos. Cuando creamos un sistema táctico general, éste debe tener distintos componentes defensivos, ofensivos y de transición. Cuando entrenamos el sistema táctico, la mayoría de las sesiones reflejan estas distinciones centrándose en las posiciones, movimiento, técnicas y responsabilidades propias de una determinada fase, ya sea entrenando la fase completa o practicando una situación de partido dentro de una fase. Estas divisiones han ido acentuándose en las tácticas y entrenamientos a medida que más managers y preparadores a todos los niveles del juego se alejaban del antiguo sistema de formaciones rígidas para adoptar sistemas de juego más complejos.

    La primera fase del juego es la fase defensiva. Esta fase comienza cuando el equipo se ha reorganizado por completo para llevar a cabo su plan defensivo. Dicho plan se asocia principalmente a la situación en el campo del bloque defensivo. Hablamos de bloque defensivo repara referirnos a la posición colectiva del equipo en la que intentarán limitar el avance del ataque del rival. En otras palabras, el bloque defensivo indica la zona del campo en la que la defensa se plantará y tratará de recuperar el balón. Hay dos líneas que sirven como punto de referencia para enmarcar el bloque defensivo: la línea de contención y la línea de presión.

    La línea de contención limita el área principal en la cual la defensa tratará de trazar la línea del fuera de juego. Los defensas centrales y laterales se retirarán (o subirán, si se da el caso) hasta esta línea. Esta línea señala la posición en la que los defensas tratarán de mantenerse mientras los centrocampistas y delanteros ejercen la presión. En teoría esta idea es relativamente simple, pero en la práctica su situación y aplicación pueden influir en muchas cosas durante el juego.

    Por ejemplo, si se ordena a un equipo que se retire a una línea muy atrasada y se ha adelantado mucho en el campo para atacar, el equipo seguirá tratando de ralentizar la velocidad de las jugadas y de prevenir que los atacantes les superen, siempre que no haya una amenaza inmediata en forma de pase directo en profundidad. Otro ejemplo, un equipo con una línea de contención adelantada acabará viéndose empujado hacia atrás si los delanteros y centrocampistas no presionan de forma efectiva.

     

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    Un bloque defensivo retrasado puede obligar al rival a confiar en patrones de ataque más complejos.


    Normalmente los términos línea defensivay línea de contención" son sinónimos y pueden usarse indistintamente, pero para mayor claridad usaremos línea defensiva para referirnos específicamente al grupo de jugadores de campo más retrasado. Una línea defensiva puede o no posicionarse a lo largo de la línea de contención indicada, así que cuando leas el término "línea adelantada" se refiere a una línea de contención adelantada y no a la línea defensiva, que puede adelantarse en momentos puntuales del partido. Además tenemos la línea del fuera de juego, que hace referencia a la línea a partir de la cual el atacante rival caería en el fuera de juego.

    En el otro extremo del bloque defensivo, la línea de presión señala el punto del terreno de juego a partir del cuál el equipo, empezando por los delanteros, aplicará presión sobre el atacante que tenga la pelota. Lo ideal es que el delantero presione y recupere el balón, aunque en la mayoría de las formaciones lo que se busca con la presión del delantero es forzar al rival a mover la pelota hacia una zona en la que nuestros centrocampistas puedan aplicar presión de forma segura para robar el balón sin dificultad. Dicho esto, el funcionamiento de un bloque defensivo depende sobre todo de los sistemas defensivo y ofensivo del equipo.

    Generalmente la línea de contención y la de presión nos dan una idea de dónde se colocarán la línea defensiva y los delanteros dentro del bloque defensivo. Los centrocampistas se colocarán entonces entre las dos líneas, aunque a menudo se da el caso de que los centrocampistas de banda o los mediapuntas se adelantarán o incluso se quedarán arriba un momento para ayudar a los delanteros a presionar al rival cerca de la línea de presión, mientras los centrocampistas de cobertura mantienen la posición detrás de ellos.

    Los bloques defensivos se describen como adelantados, medios o retrasados, aunque en la práctica también hay variantes extremas e intermedias. Un bloque adelantado mantendrá la línea de contención cerca de la línea de mediocampo, colocando a los centrocampistas de cobertura al borde del último tercio del campo y situando la línea de presión cerca del área de penalti rival. Un bloque medio mantendrá la línea de contención al borde del primer tercio del campo, colocando a los centrocampistas de cobertura cerca de la línea de mediocampo y situando la línea de presión en el segundo tercio del campo. Un bloque atrasado mantendrá la línea de contención cerca del borde de nuestra propia área, colocando a los centrocampistas de cobertura al borde del primer tercio del campo y situando la línea de presión dentro de nuestra mitad del campo.

     

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    Un bloque adelantado permite al equipo recuperar la posesión rápidamente y aprovechar los errores de la defensa rival.


    Normalmente un bloque adelantado se asocia a un estilo defensivo basado en el pressing, mientras que un bloque atrasado se asocia a un estilo defensivo basado en la contención. El Pressing se emplea enviando a todos nuestros jugadores hacia el balón para reducir los espacios alrededor del mismo en un intento de forzar un cambio de posesión inmediato. Para aclarar las cosas, hacer pressing no equivale a presionar. Hacer pressing casi siempre requiere que al menos un jugador ataque rápidamente y presione al rival que lleva el balón, mientras que los jugadores a menudo pueden presionar aunque el equipo no esté haciendo pressing. Una forma sencilla de recordar esta diferencia es decir que un equipo hace pressing, mientras que un jugador presiona.

    La Contención se aplica cuando los jugadores mantienen la posición y el dibujo de la formación en un intento de cortar o impedir cualquier intento del rival de penetrar a través de la línea de atacantes o de centrocampistas. Estos dos puntos de vista no son excluyentes entre sí. A veces un equipo que presiona agresivamente puede necesitar reorganizarse y limitarse a contener el ataque rival, mientras que un equipo que siempre se quede atrás con una defensa de contención puede salir a presionar en un momento concreto si la situación lo permite. Sin embargo, de un equipo que prefiera usar el pressing como método básico de defensa se dice que juega con un estilo de pressing, mientras que de un equipo que prefiera usar la contención como método básico de defensa se dice que juega con un estilo de contención.

    Inmediatamente después de que el equipo haya recuperado la posesión comienza la fase de despliegue, con el equipo haciendo la transición de defensa a ataque. Esta fase consiste en el reposicionamiento de los jugadores para hacer llegar el balón hasta el último tercio del campo. La duración de la fase de despliegue depende de dónde se haya recuperado exactamente la pelota y de lo rápido que el equipo la desplace hacia adelante. Si la pelota se recupera en la zona rival del campo la transición al ataque puede ser casi instantánea, mientras que cuando un equipo la recupera en su propio campo veremos una transición más compleja y gradual.

     

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    La posición de tu bloque defensivo también indica donde vas a empezar a construir tus jugadas de ataque.


    De los equipos que tratan de reducir el tiempo que invierten en la fase de despliegue se se dice que juegan un estilo de transición. La premisa de un estilo de transición es que es más efectivo y eficaz tratar de hacer una jugada de ataque antes de que el rival haya completado su transición a la fase defensiva. Esto se puede conseguir bien con pases largos muy directos, bien con una rápida sucesión de pases cortos y penetrantes. Hay que tener en cuenta que un estilo de transición puede combinarse con cualquier tipo de estilo de pase, de modo que un estilo de pases más cortos y técnicos no tiene porqué equivaler a un estilo de juego orientado a la posesión.

    Otro equipos tratan de aprovechar la fase de despliegue para mandar más jugadores hacia arriba y tratar de fijar a los rivales en su área. Este estilo complejo de atacar se consigue con secuencias de pases más largas, y para que tenga éxito normalmente requiere que el equipo esté preparado para usar una gran variedad de principios y técnicas de ataque. Un estilo complejo de despliegue suele asociarse con un estilo de juego orientado a la posesión, aunque no siempre es el caso. Los estilos complejos pueden ser muy agresivos, poniendo mucho énfasis en el principio de penetración, pero su característica distintiva es su intención de romper las defensas rivales mediante variados e intrincados patrones de ataque.

    La fase ofensiva comienza cuando el equipo se reposiciona correctamente para lanzar sus ataques en el último tercio del campo. El objetivo de la fase ofensiva es crear una ocasión que termine en gol, aunque los ataques fallidos pueden requerir que el equipo recicle la posesión moviendo el balón hacia posiciones más retrasadas antes de traerlo de nuevo hacia adelante.

    Inmediatamente después de que el equipo haya perdido la posesión comienza la fase de recuperación con el equipo haciendo la transición de ataque a defensa. Como ya hemos comentado anteriormente, esta fase implica que el equipo reconsolide su bloque defensivo, aunque el movimiento de los jugadores hacia sus posiciones defensivas debe ajustarse cuidadosamente para asegurarse de que el rival no pueda avanzar libremente con el balón antes de que la defensa esté preparada para oponer resistencia. Este ajuste requiere que los delanteros y los centrocampistas más ofensivos apliquen los principios de retardación y cobertura para cortar las opciones de pase de los jugadores rivales. Mientras lo hacen, los atacantes se retirarán gradualmente mientras encaran el balón, o bien esperarán a que lleguen sus compañeros desde posiciones más atrasadas para recuperar la posición y presionar.

    En algunas situaciones, un equipo puede presionar inmediatamente y cerrar el espacio alrededor del jugador rival que ha recuperado la pelota. A esto se le llama presión tras pérdida. La presión tras pérdida a menudo es el primer paso en los estilos de presión alta, con el equipo haciendo la transición rápidamente a un bloque adelantado, aunque también se está dando cada vez más el caso de equipos que usan la presión tras pérdida por un momento antes de resituarse en un bloque atrasado si la presión inicial no es efectiva.

    La duración de la fase de recuperación por su naturaleza depende del lugar donde se pierde la pelota, la situación del bloque defensivo del equipo, y la distancia que los jugadores más adelantados deben recorrer para volver a colocarse en su posición. Normalmente un bloque adelantado implica una transición más corta, mientras que un bloque atrasado, tras una pérdida en el último tercio del campo, necesitará una transición más larga.  En todo caso, el objetivo siempre es conseguir que el equipo recupere sus posiciones defensivas antes de que el rival pueda completar su transición ofensiva. Si el equipo que defiende no lo logra, se encontrará en serios problemas.

    A lo largo del partido ambos equipos pasaran por las cuatro fases, aunque eso no implica que los dos equipos pasen por dichas fases al mismo tiempo. Un cambio en la posesión siempre supondrá el principio de una fase de transición, pero a partir de ese momento, la velocidad de despliegue y de recuperación puede puede provocar que un equipo se encuentre preparado para atacar mientras el otro no está aún preparado para defender (o viceversa). Un estilo de ataque en transición busca aprovechar estas situaciones, ya que suele ser más fácil superar defensas que no han conseguido recuperarse a tiempo.

    Al diseñar tácticas el manager siempre debe tener en cuenta como afecta su enfoque a las diferentes fases del juego, pudiendo dar más o menos importancia a cada fase. Las tácticas efectivas organizan sus instrucciones de manera que las acciones del equipo en una fase no dificultarán que el equipo cumpla con sus tareas en otras fases. La forma en que un equipo ataca siempre deberá tener en cuenta como va a tratar de defender el equipo, y viceversa.



    2.2 OCASIONES

    Los partidos se ganan con goles, pero desde el punto de vista táctico, marcarlos es cosa de los jugadores, no del manager. La responsabilidad del manager es ayudar a los jugadores a marcar goles mediante tácticas que permitan crear ocasiones de calidad.

    La calidad de las ocasiones de gol depende de que los jugadores dispongan de suficiente tiempo y espacio para disparar con la potencia y precisión adecuadas. La cantidad exacta de tiempo y espacio necesarios depende del tipo de tiro que se intente, y de la calidad del tirador, pero en cualquier situación, un jugador que esté sobrepasado numéricamente y bajo presión no tendrá una buena ocasión para marcar.

    Un jugador que intente marcar necesita tiempo para controlar el balón, posicionar el cuerpo correctamente y aplicar la fuerza adecuada al disparo. Para lograrlo, necesitará espacio a su alrededor y delante de él. Necesita espacio a su alrededor para poder mover el balón y colocar el cuerpo, y delante de él para asegurarse de que el rival no bloquea el disparo antes de llegar a la portería. Sin el espacio y el tiempo suficientes, un equipo puede intentar muchos disparos, pero la mayoría serán intentos descuidados, que terminarán en tiros desviados, bloqueados o detenidos fácilmente por el portero.

     

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    Las ocasiones de calidad aparecen cuando la táctica se adapta para crear espacios para los goleadores del equipo.


    Los disparos se dividen en tres clases. El primer tipo es la ocasión clara. Estos disparos son situaciones en las que un jugador en estático y sin ningún marcador recibe el balón cerca de la línea de gol o en el borde del área de penalti, sin ninguna oposición excepto el portero. Esto no implica que el jugador se encuentre por detrás del último defensor, solo significa que el jugador está solo y tiene la oportunidad de disparar a puerta sin obstáculos.

    El segundo tipo es la ocasión. Este tiro tiene menos probabilidades de acabar en gol, y se produce cuando un jugador dispara a puerta desde una posición favorable, pero se encuentra bajo presión del rival, o la trayectoria del disparo está obstaculizada por jugadores rivales (o compañeros mal posicionados). Normalmente las ocasiones son el resultado de un jugador que recibe el balón mientras está marcado, un jugador que gana un balón robándoselo al rival, o un intento de disparo lejano cuando el área de penalti está bien defendida. Los disparos que se realizan en estas circunstancias tienen un ratio de conversión de disparos-gol muy inferiores al de las ocasiones claras.

    El tercer tipo es el tiro de fortuna. Un tiro de fortuna es el disparo que el jugador realiza pese a encontrarse bajo presión de múltiples rivales, encontrándose en un ángulo difícil o a mucha distancia para marcar, y/o teniendo muchos defensores rivales obstaculizando la trayectoria del balón. Los tiros de fortuna no se consideran ocasiones ya que tienen muy pocas probabilidades de acabar en gol. No se debe subestimar la diferencia entre ocasiones y tiros de fortuna, ya que se puede dar el caso de que unas pocas ocasiones claras tengan más probabilidades de gol en total que un número enorme de tiros de fortuna.

    Los principios de juego sobre los que hablamos en el capítulo anterior se centran en crear o anular de alguna manera tiempo y espacio. Los principios de ataque son medios de aumentar el espacio y el tiempo disponibles para que los jugadores puedan controlar y mover el balón, mientras que los principios de defensa son formas de limitar el espacio y el tiempo para que el rival lo haga.  Esto resulta obvio en principios como el de anchura o el de compactación, pero incluso conceptos como la posesión y la improvisación se centran principalmente en dar tiempo a los compañeros para reposicionarse antes de dar un pase o provocar a los defensas para que ataquen al hombre con balón y abandonen su posición.

    Los principios a los que se de más énfasis en una táctica determinarán la forma en la que el equipo utiliza el tiempo y el espacio para crear o evitar ocasiones. Algunos métodos de usar el tiempo y el espacio se ajustan más a determinados jugadores que a otros, mientras que algunos métodos serán más efectivos contra ciertos rivales. Es tarea del manager encontrar el equilibrio para que en cada partido la calidad y frecuencia de las ocasiones creadas por ambos bandos favorezca los intereses de su equipo.



    2.3 PATRONES DE ATAQUE

    La forma en la que la táctica influye sobre la toma de decisiones de los jugadores hará que éstos recurran a determinados patrones de juego. La idea de los patrones de juego subraya la importancia del entrenamiento y la preparación en las tácticas del equipo. Durante un partido, el ritmo del juego no deja mucho tiempo para pensar y deliberar, así que el uso de los principios tácticos por parte del jugador debe de ser intuitivo y casi instantáneo. Por el mismo motivo un jugador debe mantener la concentración para estar atento a la situación que se desarrolla a su alrededor en el terreno de juego, y debe de tener alguna idea del tipo de decisiones que tomarán sus compañeros.

    Aunque la improvisación y lo imprevisible tienen su importancia en el fútbol, los patrones de juego ayudan a los jugadores a desarrollar la cohesión del equipo y a compenetrarse, permitiéndoles combinar sus habilidades individuales para conseguir un mayor efecto. Un jugador bien entrenado será capaz de reconocer los patrones de juego de su equipo, lo que le permitirá tomar mejores decisiones más rápidamente y en consenso con sus compañeros. Un jugador tácticamente inteligente también será capaz de identificar patrones en el juego del rival, lo que puede darle una tremenda ventaja, incluso tratándose de un jugador técnica y físicamente limitado.

    Un equipo seguirá ciertos patrones en cada fase del juego. Hay patrones defensivos, de despliegue y de recuperación que se practican en el entrenamiento y, de vez en cuando, aparecen espontáneamente sin que el jugador se de cuenta. En el caso de la fase ofensiva, los patrones se basan en la creación de ocasiones.

    Un patrón de ataque es una secuencia organizada de jugadas de ataque en las que los jugadores utilizan una variedad de principios técnicos y tácticos para crear una ocasión de gol. Esto significa que los diferentes patrones son el resultado de los distintos usos del tiempo y el espacio por parte de los jugadores, y su objetivo fundamental es dejar a un jugador libre para que intente disparar a portería. En la práctica, para dejar a un jugador libre para disparar hay que conseguir que supere a los defensas y llegue a un espacio sin ocupar, o bien alejar a los defensas de su posición antes de pasarle el balón.

    Este último enfoque normalmente implica la creación de superioridades. Una superioridad es una situación en la que los atacantes tienen superioridad numérica en torno al balón, por lo que el defensa rival tendrá que lidiar con dos atacantes a la vez. Una situación de superioridad en una zona vulnerable del campo permitirá que uno de los atacantes quede libre para disparar (o hacer un pase/centro medido); o bien atraerá a un defensa rival que deje la posición para ayudar a su compañero, lo que dejará un hueco para que un tercer atacante lo aproveche.

    Los patrones de ataque pueden ser simples o complejos. Los patrones simples normalmente requieren menos pases y movimientos menos coordinados del equipo, y son más efectivos (a veces resultan devastadores) cuando se emplean transiciones rápidas desde la defensa. Los patrones complejos normalmente implican un mayor número de pases y movimientos más coordinados del equipo. Los patrones complejos son útiles contra oponentes más defensivos que tienen cuidado de mantener muchos hombres detrás del balón, aunque incluso en un equipo que tienda a usar patrones complejos un jugador astuto tácticamente sabrá cuando es mejor recurrir a lo simple.

    El primero y más sencillo de los patrones se basa en que un atacante utilice sus propias habilidades para crearse un espacio. Los patrones de ataque basados en crear duelos 1vs1 requieren que se sirvan balones a un atacante, para después confiar en que supere a su marcador y aproveche el espacio desocupado para preparar su disparo, o bien para crear una superioridad en defensa que libere a un compañero. Hay muchas formas de conseguirlo. Los ejemplos más comunes suelen venir de jugadores que usan su regate o su velocidad para pasar a un defensor, pero pueden afrontarse con cualquier habilidad del jugador, como utilizar la fuerza para apartar al defensa, o utilizar el juego aéreo para superar al rival en un centro. Cuando un delantero o centrocampista recurrir a probar un disparo lejano para superar una defensa también entra dentro de esta categoría.

    Para que este tipo de patrones de ataque funcionen, hacen falta dos cosas. Lo primero, el atacante debe de tener la habilidad necesaria para superar a su marcador o arrastrar defensas fuera de su posición para dejar libre a un compañero antes de pasarle la pelota. En segundo lugar, el defensa debe de encontrarse aislado de sus compañeros ante el atacante, lo que supone una verdadera situación de 1vs1. Si el equipo rival es capaz de enfrentarse al atacante con dos defensas, o de cubrir el espacio detrás del primer defensa sin dejar libre a otro atacante en una posición peligrosa, incluso un atacante de clase mundial lo tendrá difícil para crear ocasiones para un compañero o para sí mismo. Esto quiere decir que un equipo que emplee este patrón debe hacer transiciones al ataque muy rápido antes de que los defensas puedan reorganizarse, o bien reunir muchos atacantes en el campo para que los defensas se alejen del atacante que intenta el uno contra uno.

    Un pase al hueco consiste en jugar un balón a la espalda de la línea defensiva con la esperanza de que un atacante la controle y dispare a puerta con la única oposición del portero rival. Normalmente esto requiere tener atacantes veloces tratando de romper la línea del fuera de juego, y es más efectivo contra defensas que tratan de achicar espacios presionando muy arriba en el campo. Contra defensas que usan un bloque atrasado es menos probable que un balón en profundidad tenga éxito, ya que la defensa recudirá los espacios por los que se puedan colar los atacantes rivales, y el portero estará mejor posicionado para responder a cualquier balón que llegue a la espalda de la defensa.

    Una  superioridad simple consiste en que un jugador atrasado, normalmente uno que no esté bien marcado, se mueve hacia el área ya ocupada por otro atacante, creando una ventaja numérica en una posición ofensiva. Aunque patrones más complejos también pueden crear situaciones de superioridad, los patrones simples de superioridad simplemente consisten en mandar jugadores hacia arriba en un intento de sobrecargar a la defensa rival en el último tercio, y se suelen ver más claramente al final de los partidos, cuando un equipo desesperado recurre a lanzar balones a la olla siempre que puede.

     

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    Una superioridad simple por una banda puede forzar a los centrales a abandonar el área de penalti.


    Esto puede resultar efectivo en los últimos minutos del partido, con los defensas cansados, pero contra una defensa firme y bien organizada, puede dejar al equipo expuesto a contraataques. Cuando un equipo intenta que no le pillen a contrapie las superioridades simples serán más efectivas, ya que son una forma de centrarse en un jugador rival inseguro o débil en defensa, sobre todo si este jugador no recibe la cobertura apropiada por parte del sistema defensivo de su equipo.

    Las Recuperaciones suceden cuando un jugador recibe el balón y puede moverse inmediatamente hacia un espacio, sin que ningún defensa rival sea capaz de enfrentarse a él.  Normalmente ocurren cuando un jugador roba el balón en una posición avanzada, con muchos jugadores rivales todavía en posiciones ofensivas, incapaces de recuperar su posición natural a tiempo. Las recuperaciones están muy asociadas con un estilo de contraataque, pero pueden darse en cualquier sistema de juego.

    A diferencia de otros patrones de ataque, la recuperación depende más de la manera de defender del equipo. Es más probable que haya recuperaciones si el equipo presiona agresivamente a los defensas rivales y mantiene jugadores por delante de la pelota cuando defiende. También ayuda que el rival mantenga pocos jugadores detrás de la pelota cuando ataca, aunque si no es así también puede haber recuperaciones si un defensa comete un error cuando tiene la posesión del balón.

    Uno de los patrones complejos más comunes es el cambio de juego. Se realiza atrayendo a la defensa hacia una de las bandas del campo del campo para después mover el balón rápidamente a un atacante situado en la banda opuesta. Suele hacerse con uno o dos pases rápidos para asegurarse de que la defensa no tiene tiempo para bascular y reorganizarse en la otra banda. Un cambio de juego suele dar paso a un patrón diferente, aunque lo ideal sería que encontrara a un jugador totalmente desmarcado. En ese caso, el atacante podrá intentar un disparo rápidamente, antes de que la defensa tenga tiempo de reaccionar.

    Normalmente el cambio de juego requiere reunir suficientes atacantes arriba como para forzar a la defensa a concentrarse en una sola zona del campo. Si no hay suficientes hombres arriba, los defensas tenderán a permanecer en posición, en zonas donde pueden reaccionar fácilmente a un cambio de juego, o incluso asegurarse de que el jugador objetivo está bien marcado antes de que se complete el cambio de juego.

    Una dejada hacia atrás es parecida, pero consiste principalmente en usar la profundidad y no la anchura. La dejada hacia atrás implica empujar a la defensa hacia atrás antes de jugar la pelota a un atacante en una posición más retrasada. Este patrón es muy efectivo para que un jugador muy hábil con los disparos lejanos pueda lucirse. Sin embargo, requiere concentrar a muchos jugadores en el ataque para forzar a la defensa a desviar su atención del jugador que intentará el disparo. Si no es el caso, la dejada hacia atrás puede interceptarse fácilmente.

     

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    El uso habitual de las dejadas puede convertir a un experto en disparos lejanos en un prolífico goleador.


    Una pared es la jugada en la que un jugador le pasa rápidamente el balón a otro, a la vez que se mueve hacia adelante para recibir el pase de vuelta en una posición más adelantada. Esto permite al jugador que se mueve hacia adelante tratar de superar a su marcador sin el balón, algo muy útil cuando el jugador no tiene suficiente espacio para regatear. Una pared bien ejecutada suele terminar con uno de los jugadores quedando libre para disparar o para moverse hacia adelante y superar a un defensa más retrasado.

    Un desdoblamiento es similar a una pared, pero sucede cuando un jugador más retrasado avanza rápidamente hasta superar a un compañero atacante para recibir un pase en profundidad.  Igual que en la pared, el objetivo del desdoblamiento es permitir al jugador más atrasado superar a su marcador sin el balón, aunque el jugador que desdobla no tiene porqué ser el jugador que inicia la jugada. Si nadie persigue al jugador que desdobla, éste puede crear una superioridad, o incluso quedar libre para disparar.  Los desdoblamientos suelen verse sobre todo en las bandas, aunque también pueden darse entre jugadores de la zona central.

    Una triangulación es una variación más avanzada de la pared. En este patrón un tercer jugador que inicialmente se encuentra lejos del balón hace un desmarque diagonal o lateral para recibir el balón al espacio detrás de los defensores, mientras éstos están ocupados defendiendo la pared entre el primer y el segundo atacante. Como en el desdoblamiento, un fallo de las defensas a la hora de perseguir al tercer jugador puede terminar con dicho jugador libre para disparar o crear una superioridad.

    Un intercambio de posiciones requiere que dos o más jugadores intercambien o roten sus posiciones en el ataque para abrir un espacio en el que uno de ellos pueda recibir el balón y disparar. Los intercambios de posición pueden realizarse con o sin el balón. El primer objetivo de un intercambio de posiciones es atraer a un defensa fuera de su zona para dejar al atacante que llega desde atrás libre de marca en una posición de disparo. Esto normalmente se consigue cuando el delantero centro retrasa su posición o se mueve hacia una banda mientras un compañero se mueve inmediatamente para atacar el espacio resultante.

    Una defensa zonal bien entrenada evitará el peligro más evidente de un intercambio de posiciones, ya sea cambiándose las marcas o simplemente marcando al hombre (con lo que los defensas también intercambiarán sus posiciones). Sin embargo esta jugada sigue permitiendo crear una buena variedad de oportunidades para atacar. Por un lado, al cambiar las marcas los atacantes quedarán mal marcados durante unos instantes que se pueden aprovechar. Por otro, al retrasar su posición el delantero puede crear una superioridad en el centro del campo que le permita recibir el balón antes de volver a enfrentarse al defensa rival, e incluso puede permitirle crear una superioridad contra dicho defensa.

    Es muy raro que una táctica utilice un único patrón de ataque; normalmente una táctica efectiva hará que los jugadores combinen diferentes patrones continuamente para tratar de confundir a la defensa rival. A la hora de desarrollar tácticas, deberías hacerte una idea de qué tipo de patrones tenderás a crear, y tendrás que considerar si serán efectivos contra el sistema y el estilo de juego del rival. Por ejemplo, una táctica basada en jugar balones en profundidad puede funcionar bien contra un rival que mantenga una defensa adelantada, pero será mucho menos efectiva contra un oponente que juegue con un bloque defensivo retrasado.

    Para entender como se desarrollan y se evitan estos patrones durante el partido hay que entender como funciona la toma de decisiones de los jugadores a nivel individual, algo que a su vez requiere comprender los principios tácticos fundamentales que influyen en las decisiones de los jugadores. Una vez que se comprenden estos conceptos tácticos elementales, podremos analizar sistemas y estilos de juego específicos con más detalle.

     

    PRÓXIMAMENTE: PRINCIPIOS DEL JUEGO

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    El hace 59 minutos, avillasante dijo:

    Bravo @Zine pense que te habias dado por vencido con la traduccion :D:D:D

    Y sigo con ella, pero ahora mismo está parada porque estoy traduciendo algo bastante más gordo... xD

    Lo siento, pero tocará esperar...

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    Bueno, una vez que quedé liberado de trabajo me he vuelto a poner con la guía, seguimos con uno de los capítulos más farragosos.

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    3. PRINCIPIOS DEL JUEGO

     

    Este último capítulo de teoría táctica es también el más largo y denso, así que he decidido dividirlo en dos partes y postear la sección de principios defensivos más adelante.

    Este capítulo explorará los principios tácticos en detalle.  Durante un partido, estas guías ayudarán a los jugadores a entender sus responsabilidades en todo momento. Esto les permitirá tomar decisiones rápidas y efectivas que permitan mantener la organización táctica del equipo. Para un manager estos principios también sirven como una forma de entender la estructura subyacente de las tácticas, permitiéndole identificar y comprender rápidamente cualquier problema táctico que pueda surgir durante un partido.



    3.1 PRINCIPIOS DE ATAQUE

    Los principios de ataque y de defensa son totalmente opuestos entre sí. El propósito de los principios de ataque es crear el tiempo y el espacio necesario para crear una ocasión de marcar, mientras que el propósito de los principios de defensa es limitar la cantidad de tiempo y espacio en la que los atacantes tienen la posesión del balón.

    En todo momento del partido cada jugador se ve envuelto en esta lucha por la creación de tiempos y espacios. Dentro de los patrones básicos de ataque comentamos en el capítulo anterior ya pudimos ver algunos de los métodos más sencillos para que los jugadores intenten abrir suficiente espacio para disparar, pero los patrones de ataque más efectivos requieren un esfuerzo colectivo que utilice cada principio de ataque para estirar, distraer y desorganizar a la defensa rival.

    Se suele decir que el fútbol es un juego que se decide en los pequeños detalles, y esto es especialmente verdadero en el caso del juego de ataque. Un ataque consistente y efectivo no puede depender únicamente de un buen regateador o de un simple desdoblamiento para crear una ocasión. También requiere movimientos colectivos y de distracción, para romper el bloque defensivo rival. Cada atacante debe hace lo que pueda para conseguir todos los centímetros y segundos de ventaja posibles para que un compañero pueda intentar el disparo.

    A nivel colectivo los principios de ataque muestran a los jugadores como conseguir esto. Si el jugador logra comprender totalmente las tácticas y los patrones de juego del equipo, sabrá cuándo y cómo debe aplicar los principios de ataque para conseguir resultados. Las condiciones exactas en las que el jugador aplicará unos principios específicos se organizan mediante las tácticas. Esto se logra estructurando la táctica para que se apoye en unos principios específicos y animando directamente a los jugadores a que tomen más o menos riesgos cuando los utilicen. En cualquier caso, todos los equipos utilizan cada uno de los principios de ataque y de defensa en cierta medida.

    Antes de profundizar en cada principio de juego es importante comprender que las responsabilidades de atacantes y defensas se organizan en base a su posición con relación a la pelota. En el nivel más fundamental del juego, los atacantes y defensas pueden dividirse en tres grupos: el primer atacante/defensa, los segundos atacantes/defensas, y los terceros atacantes/defensas. En un momento dado, cada jugador será primer, segundo o tercer atacante/defensa según su posición respecto al balón, y estas responsabilidades cambiarán constantemente a medida que el balón y los jugadores se mueven dentro del campo.

    El primer atacante es el atacante en posesión de la pelota, mientras que el primer defensa es el defensa más cercano (quien es responsable de enfrentarse a él).  Los segundos atacantes y los segundos defensas son los jugadores situados cerca del balón, responsables de actuar como apoyo y como cobertura, respectivamente, del primer atacante y del primer defensa. Los terceros atacantes y terceros defensas son los jugadores situados lejos del balón. Son responsables de controlar el dibujo táctico de la defensa y el tamaño efectivo del área de juego. Para los terceros atacantes, esto significa crear amplitud y profundidad. Para los terceros defensas, esto significa ajustar su colocación para cerrar los huevos de la defensa y ajustar la posición de la línea del fuera de juego.

     

    3.2 PENETRACIÓN

    El primer principio de ataque es la penetración. Este término significa simplemente desplazar el balón hacia la portería rival. La penetración es el primer principio porque mover el balón hacia adelante es la primera opción que un atacante debe considerar. Hay muchas formas de conseguir penetración. La primera y la más común es un pase hacia adelante. Sea largo o corto, al pie de un compañero o al espacio, mientras el balón avance hacia la meta rival estaremos hablando de penetración.

    Sin embargo la penetración no implica solo los pases. Regatear y disparar también son aspectos importantes de la penetración. El regate es especialmente importante en tácticas en las que se espera que un atacante cree espacio para sí mismo en un duelo 1vs1. En el caso del disparo, incluso los tiros que no terminan en gol pueden provocar un corner o un balón suelto en el área de penalti. Además de regatear, disparar o pasar, también puede usarse la pura fuerza física para penetrar una defensa. Por ejemplo, un jugador puede intentar superar por fuerza o por velocidad a un defensa después de desplazar el balón hacia adelante, aunque estas demostraciones de pura habilidad atlética son menos efectivas cuando se juega en niveles superiores del fútbol.

    Por supuesto, la penetración no es siempre la mejor opción. El propósito del estilo de juego del equipo es aclarar en qué condiciones y con que técnicas se intentará la penetración. Si la penetración no es una opción, el primer atacante debe seguir el principio de la posesión, mientras los segundos y terceros atacantes aplican otros principios para crear una posibilidad aceptable de penetración. Esto sirve de muestra de como los principios influyen en la toma de decisiones del jugador.

     

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    Una táctica basada en la penetración animará a los jugadores a tomar grandes riesgos en busca de una mayor recompensa.


    La característica que define a un equipo centrado en la penetración es la velocidad con la que mueven el balón hacia adelante. Al poner un énfasis extremo en el principio de penetración, la mayoría de pases y movimientos se realizarán en líneas verticales y de forma directa, aunque también es posible ver equipos con un estilo de pase corto, siendo la mayoría de estos pases rápidos y verticales.   En un equipo dedicado a la penetración también veremos a los jugadores tomar más riesgos a la hora de decidir cuándo regatear o chutar. En Football Manager un estilo "ofensivo" de fútbol se define sobre todo por la importancia que se le dé a la penetración, aunque hay que recordar que jugar con un estilo ofensivo no implica necesariamente que tus ataques sean efectivos.

     

    3.3 PROFUNDIDAD

    El tercer principio de ataque es la profundidad. Este es uno de los dos principios que afectan a la distribución de los jugadores sin balón, para utilizar rápidamente tanto espacio como sea posible. Una distribución ideal requiere movimientos verticales (hacia adelante) y laterales. La profundidad se crea distribuyéndose verticalmente. En teoría la profundidad existe desde el momento en que se recupera la posesión, pero si no es así, los jugadores deben crearla inmediatamente para permitir que haya penetración en forma de pases.

    En su nivel más básico, crear profundidad simplemente significa no permitir que el dibujo del equipo al atacar se vuelva demasiado plano y comprimido. En el caso de los segundos atacantes, que inmediatamente se encuentran rodeando la pelota, el principio de profundidad requiere que se posicionen en un ángulo diagonal respecto al primer atacante. En el caso de los terceros atacantes, que están más alejados del balón, esto significa colocarse de tal modo que se pueda ofrecer profundidad de inmediato en caso de que un segundo atacante recibiera un pase. De esta forma, crear profundidad ofrece tanto un modo de avanzar con el balón mediante rápidas sucesiones como, si fuera necesario, un modo de retrasar el balón rápidamente lejos de la presión rival.

    El pilar básico del principio de profundidad es la idea de que el primer atacante debería buscar pasar el balón en un ángulo diagonal, y esto requiere que sus compañeros eviten colocarse en líneas rígidas y planas respecto a él. Los pases diagonales permitirán al equipo conservar el impulso del ataque. Un ataque demasiado plano y horizontal no puede penetrar con rapidez, ya que el balón se moverá a la misma velocidad que los jugadores atacantes, permitiendo a los defensas rivales juntarse y posicionarse para interceptar pases. Los pases horizontales detienen el impulso ofensivo, y tienen el riesgo de que un rival intercepte el balón y sobrepase inmediatamente a ambos atacantes con solo controlar el balón.

     

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    Crear profundidad otorgará a un centrocampista creativo el espacio necesario para orquestar el ataque.


    Extendiendo el principio al equipo entero, el uso táctico de la profundidad significa tratar de conseguir que el equipo rival  se estire verticalmente para crear tanto espacio como sea posible entre sus líneas. Una táctica que se centre mucho en el principio de la profundidad consistirá en una combinación de jugadores retrasando su posición, empujando hacia arriba la línea defensiva rival, y colocándose entre líneas a medida que se van creando espacios. Estos movimientos crean dudas a los defensas rivales, que deben elegir entre adelantar toda la línea defensiva a la vez para cerrar el espacio entre líneas, facilitando la labor de nuestros delanteros; o bien romper el dibujo del equipo para marcar individualmente a los atacantes. Este principio también concede al primer atacante una gran variedad de opciones de pase, ya que un uso efectivo de la profundidad le permitirá tener mejores opciones tanto de pase corto al segundo atacante, para mantener la posesión, como de pase directo al tercer atacante.

     

    3.5 ANCHURA

    El cuarto principio de ataque es la anchura. Como la profundidad, este principio afecta a la colocación de los jugadores sin balón, con el objetivo de permitir que los atacantes lleguen a espacios sin defender o de lograr que la defensa rival se estire a lo ancho. En este caso, los jugadores se moverán lateralmente hasta posiciones cercanas a las líneas de banda. Combinada con la profundidad, la anchura permite crear opciones de rodear a la defensa rival con un pase en profundidad desde la banda. Al mismo tiempo, obliga a los defensas rivales a elegir entre proteger el espacio acercándose más al balón, o dejar a un atacante totalmente solo en su banda.

    En la mayoría de los casos una defensa disciplinada optará por concentrarse alrededor del balón, dejando a los atacantes de la banda más alejada del balón sin marcar. Si la pelota se juega hacia la banda, la defensa basculará hacia esa banda para reducir los espacios alrededor del jugador que lleva el balón. Hasta que eso ocurra, la anchura proporcionará suficiente espacio a los atacantes para tratar de desmarcarse. Por otra parte, si un defensa se sitúa cerca de la banda para marcar de cerca a un jugador rival alejado del balón, la línea defensiva se estirará a lo ancho, de modo que aparecerán líneas de pase en el medio. Lo ideal es que la anchura, combinada con la amenaza que supone un cambio de juego a la otra banda, te permita crear inseguridad e indecisiones en la defensa rival, que terminará por romper su dibujo y quedar abierta permitiéndonos usar una gran variedad de opciones ofensivas.

     

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    Las bandas ofrecen bastante espacio, pero la línea de banda puede limitar las opciones de los jugadores creativos.


    Una táctica que enfatice mucho el principio de anchura tenderá a concentrar los ataques en las bandas, aunque esta opción puede responder a diferentes propósitos. Un equipo puede pensar que la rival va a permanecer muy compacta y confiar en un extremo habilidoso o un dos contra uno en la banda para superar a un lateral rival aislado e intentar un centro. Otros equipo tratarán de estirar a la línea defensiva rival atrayendo a los defensas fuera de su oposición hasta que aparezcan espacios en el medio que permitan a los atacantes penetrar por esa zona. También hay equipos que preferirán atraer a toda la línea defensiva hacia un mismo costado para después buscar un pase hacia atrás a un centrocampista que llegue desde atrás, o con la idea de hacer un cambio de juego rápido y permitir que un compañero ataque la zona del segundo palo. Un equipo lo bastante versátil y creativo utilizará una combinación de varios de estos enfoques.



    3.6 APOYO
    El quinto principio de ataque es el apoyo. El apoyo significa básicamente ofrecer opciones de pase seguras al primer atacante. Si el equipo aplica tanto este principio como el de profundidad, los jugadores de campo contarán con opciones seguras de pase dispuestas a recibir un pase en diagonal hacia adelante, hacia atrás o hacia un lado. Los jugadores se posicionarán en una estructura similar a una serie de diamantes entrelazados. En situaciones en las que el atacante más adelantado recibe el balón puede que sea necesario que un compañero ataque el espacio a la espalda de la defensa para tener una opción de pase hacia adelante.

    En su nivel más básico, la idea de este principio es dar al primer atacante una opción segura de pase en todas las direcciones. Así se evita que el jugador quede aislado, y, en caso de que no tenga ninguna opción aceptable para hacer un pase que penetre en la defensa rival, pueda mantener la posesión más fácilmente y evite que el rival le presione y le quite la bola. Conseguir aplicar este principio permitirá al equipo hacer circular fácilmente el balón, algo muy valioso ante defensas agresivas o indisciplinadas, ya que puede provocar que los rivales persigan inútilmente el balón y se creen huecos en la línea defensiva que podremos aprovechar para dar un pase en penetración.

    Centrarse en este principio puede implicar que uno de nuestros jugadores tenga que acercarse más de lo normal al compañero que lleva el balón. Suponiendo que el marcador no siga a dicho jugador (creando aperturas para un pase en profundidad), esto le dará al poseedor del balón una opción de pase más sencilla, pero también sacrificará la posibilidad de dar un pase más penetrante. Por este motivo los jugadores deben saber guardar el equilibrio entre la necesidad de profundidad y la necesidad de apoyo. Los jugadores necesitan tener opciones de pase cercanas y seguras, pero también deben tener opciones de pase en profundidad lejos del balón para intentar dar un pase más peligroso y asegurarse de que haya un compañero en una posición más avanzada para recibir la pelota.

    Si enfatizamos mucho el apoyo, los esfuerzos del equipo por penetrar la línea defensiva rival pueden resultar inútiles al hacer ataques demasiado concentrados. Llevado a un extremo, el énfasis excesivo en ofrecer opciones de pase seguras puede provocar que nuestros atacantes recurran a pasar el balón hacia su propia meta demasiado a menudo, ya que la falta de profundidad les impide dar con un compañero capaz de recibir el balón en posiciones más adelantadas.

    Por otro lado, un exceso de profundidad a expensas del apoyo causará que ciertos jugadores queden aislados de sus compañeros, obligando al jugador en posesión del balón a intentar pases más arriesgados que lleven a la pérdida de posesión, o peor aún, a una oportunidad de que el rival desarrolle una contra. Un plan de ataque que trate de crear mucha profundidad a la hora de elaborar jugadas debe organizar bien las opciones de apoyo para evitar que el rival pueda aislar a nuestros jugadores o superarnos en número en alguna zona clave del campo antes de que nuestros jugadores tengan la ocasión de intentar un pase más ambicioso.

    Una táctica enfocada al principio del apoyo tenderá a fabricar jugadas de equipo con un dibujo más compacto de lo normal, con muchos compañeros rodeando al jugador en posesión de la bola y ofreciéndose para jugar en corto. Esto nos ayudará a la hora de mantener la posesión, pero si vemos que nos falta profundidad y queremos conseguir penetración puede que tengamos que enfocar más la táctica hacia otros principios de ataque que nos permitan crear huecos para atravesar la defensa con una serie de combinaciones rápidas. Los equipos que dan mucha importancia al apoyo suelen dar también mucho énfasis a la movilidad y la anchura para crear espacios en los que los jugadores puedan combinar y desplacen el balón hacia adelante mediante pases y movimientos rápidos.



    3.7 MOVILIDAD

    Esta última idea nos lleva al sexto principio de ataque: movilidad. La movilidad consiste en moverse para crear espacios para tí mismo y para tus compañeros. Una movilidad efectiva supondrá que los jugadores abran más espacios para recibir el balón mientras obligan a la defensa rival a abandonar su dibujo táctico y a cometer errores posicionales. Básicamente el objetivo es no dejar a los defensas rivales descansar ni un segundo. Un movimiento constante de nuestros atacantes obliga a los defensas rivales a reposicionarse continuamente y a pensar muy bien antes de tomar su próxima decisión. Según avanza el partido esto supone una carga física y mental para los defensas, lo que acaba aumentando las posibilidades de que tomen una mala decisión a la hora de elegir entre perseguir el movimiento de un atacante o mantener la formación defensiva para no dejar huecos.

    En su nivel más básico, la movilidad simplemente significa no quedarse parado durante mucho rato, ya que esto permite a un defensa marcarte con un esfuerzo físico y mental mínimo. Incluso en tácticas que requieran mantener rígidamente el dibujo a la hora de atacar, la movilidad es una herramienta importante para aportar penetración y apoyo. Cuando está marcado, un atacante puede dificultar la labor de su marcador acercándose y alejándose de la pelota, haciendo amagos de desmarque, situándose en el punto ciego del marcador o simplemente moviéndose lejos del jugador que tiene el balón para mantener los espacios abiertos alrededor del balón.

     

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    A medida que la reputación de un club crece, su habilidad para encontrar y utilizar espacios se vuelve cada vez más importante.

     

    Un uso más complejo de la movilidad en las tácticas es la opción de dejar a los jugadores mayor libertad de movimiento. Los ejemplos de estos usos avanzados de la movilidad incluyen ver a los atacantes rotar entre las posiciones del ataque, hacer diagonales desde las bandas, desmarques cruzados entre atacantes, o centrocampistas y defensas intentado doblar en carrera a sus compañeros. Todo esto añade un tercer problema al dilema que la movilidad causa a los defensas. Mientras que la movilidad básica les obliga a elegir entre seguir a un jugador o proteger el espacio, la movilidad a mayor nivel les obliga también a decidir cuidadosamente a qué jugador seguir (o no).

    Una táctica que haga mucho énfasis en la movilidad dará pie a un equipo con un dibujo muy dinámico, con un movimiento constante entre posiciones. Desmarques en rotación, desdoblamientos y triangulaciones serán comunes en los ataques de alta movilidad. Estos patrones de ataque pueden ser difíciles de defender, aunque el uso efectivo de la movilidad depende mucho de la habilidad y la actitud de los jugadores. Además de ser rápidos y ágiles, los jugadores que practiquen este fútbol deben ser dinámicos y trabajadores para soportar el esfuerzo constante que implica la movilidad.



    3.8 IMPROVISACIÓN

    El séptimo y último principio de ataque es la improvisación. Improvisar significa ser impredecible, creativo y tácticamente engañoso. El objetivo de la improvisación es confundir a la defensa para pillarles con la guardia baja con la esperanza de que el rival tome decisiones erróneas y se abran espacios para atacar. Un equipo que ataca con inventiva y astucia impide que el rival se encuentre cómodo con el ritmo del partido y, con el tiempo, la exigencia táctica que causa a los defensas pondrá a prueba su disciplina y fortaleza mental.

    En su nivel más básico, la improvisación implica jugar con clase y con estilo. Las fintas y filigranas de los jugadores con el balón no se hacen solo para lucirse, también pueden pillar a los defensas a contrapie e incluso atraerles para que hagan entradas fallidas. Un atacante que solo conozca una manera de superar a su marcador se volverá predecible enseguida, y no importa que sea un experto en dicha técnica, cada vez le costará más marcharse del defensa si este puede anticipar sus movimientos.

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    Un jugador con tendencia a hacer cosas inesperadas puede desbaratar cualquier sistema defensivo.

     

    En un nivel táctico más amplio la improvisación implica que los patrones de juego del equipo sean más impredecibles y variados al mezclar las técnica específicas usadas para desarrollarlos. Un equipo que ejecuta sus patrones de juego de la misma manera una y otra vez tenderá a ser predecible, y, con el tiempo, esto permitirá que los defensas encuentren un ritmo constante que les permita predecir sin problemas la siguiente decisión del atacante. Un cambio brusco al seguir un patrón de juego servirá para pillar a la defensa con la guardia baja, y si es efectivo, provocará desorganización y entradas arriesgadas, abriendo espacios para crear una oportunidad.

    El énfasis que ponga un manager en la improvisación depende de lo que sea más importante para él en el ataque, la espontaneidad o la precisión.  Aunque centrarse en la improvisación hace que las jugadas de ataque sean difíciles de leer, también puede provocar serios problemas si el equipo no es capaz de desarrollar un estilo de juego vistoso y técnicamente exigente. En primer lugar, puede llevar a una pérdida de cohesión y organización si nuestros atacantes no son capaces de entender las intenciones de sus compañeros. En segundo lugar, puede causar la pérdida del balón en muchas jugadas en las que nuestros jugadores compliquen el juego en exceso y se vean superados por sus limitaciones técnicas.

    Por otro lado, un ataque que carezca de toda improvisación se volverá vulgar y predecible. Estos ataques son más eficientes a la hora de desplazar el balón hacia adelante, pero contra una defensa bien organizada unos atacantes con instrucciones de jugar sencillo pueden acabar limitándose a tener la posesión o depender demasiado de los errores rivales para encontrar espacios por los que penetrar. En estas situaciones los atacantes necesitarán mucha suerte o ser ampliamente superiores al rival en cuanto a habilidad para poder crear ocasiones por sí mismos.

    Colectivamente los principios de ataque se interrelacionan entre sí de forma muy compleja, y cuando se desarrollan tácticas los managers deberían cuidar el equilibrio para que no entren en conflicto unos con otros. También hay que tener en cuenta que cada principio de ataque tiene su propio coste defensivo. Aunque a menudo es cierto que la mejor defensa es un buen ataque, un juego ofensivo poco cuidadoso puede regalar ocasiones de gol al rival. Los managers también deben tener en cuenta que los espacios creados en nuestra fase ofensiva siguen estando ahí durante la fase de transición del rival para que éste los aproveche. Esto, combinado con intentos demasiado arriesgados de penetración o con un juego de posesión muy torpe puede causar que el rival recupere el balón y se encuentre frente a una defensa expuesta y poco preparada.

     

    PRÓXIMAMENTE: PRINCIPIOS DEFENSIVOS

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    Grande Zine! yo lo he leído en ingles y debes en cuando vuelvo a buscarlo para refrescar información. Es un trabajo increible el de THOG y el tuyo de traducirlo es mas increible aún! :D

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    Gran trabajo, gracias a Dios lo retomaste :)

    Ademas nombras a Sindelar, y pones la imagen en blanco y negro. En todos los detalles, que genio xD

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    El hace 22 horas, Zine dijo:

    al apoyo suelen dar también mucho énfasis a la movilidad y la anchura para crear espacios en los que los jugadores puedan combinar y desplacen el balón hacia adelante mediante pases y movimientos rápidos.

    un lateral rival aislado e intentar un centro. Otros equipo tratarán de estirar a la línea defensiva rival atrayendo a los defensas fuera de su oposición hasta que aparezcan

    Zinillo, esselenchi laburo. En lo que cito parece que faltase algo al principio del párrafo "un lateral rival..." :nuse:

    EDITO: Lo estoy wordeando para pasarlo a pdf cuando lo termines ;) 

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    El hace 24 minutos, KokoKevin dijo:

    Zinillo, esselenchi laburo. En lo que cito parece que faltase algo al principio del párrafo "un lateral rival..." :nuse:

    EDITO: Lo estoy wordeando para pasarlo a pdf cuando lo termines ;) 

    Cierto, la segunda parte del párrafo sobra, se me trastocó al pegar.

    Se agradece el detalle depasarlo a word, pero yo ya lo estoy haciendo en word directamente, no hacía falta que te molestaras xD

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    El hace 9 minutos, Zine dijo:

    Cierto, la segunda parte del párrafo sobra, se me trastocó al pegar.

    Se agradece el detalle depasarlo a word, pero yo ya lo estoy haciendo en word directamente, no hacía falta que te molestaras xD

    No entendí qué es lo que sobra.

    Imaginé que lo estabas haciendo directamente en Word, pero mientras tanto yo prefiero leerlo en word antes que abrir el navegador (que es el software más pesado en las computadoras)

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