Andrew

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  1. Gonzalo de Entrerríos: La historia de un soldado

    Capítulo VII Llevaba unos días tranquilo, sin nada que hacer tras los entrenamientos o partidos, con una calma algo inusual para lo que llevaba aconteciendo durante la temporada. Ya había viajado a varios sitios, pero Dávila, durante estos días, permanecía callado desde hacía un tiempo. No sabía si le había ocurrido algo, ya que tampoco le había visto por los entrenamientos o despachos, se había esfumado. Tras estos días de desamparo, decidí que, tal y cómo él hacía, haría lo mismo, le llamaría al teléfono desde el cuál me llamaba cada vez que necesitaba mi ayuda. Marqué el contacto, que ya tenía guardado en la agenda, y presioné el botón de llamada... Granada, 1496 Has pulsado el botón. Era una voz femenina, que ya había escuchado más de una vez. Me encontraba en el suelo, desorientado, y, poco a poco, fui abriendo los ojos hasta encontrarme con la silueta de una reina. Si, lo he pulsado -confesé- Hace días que no veo a Dávila, no sé nada de él... y tampoco sabía que no debía pulsar el botón de llamada. No debes de pulsar el botón, jamás. -replicó ella- Salvo urgencia extrema, y ahora no es el caso, por supuesto. La reina Isabel avanzó unos pasos hacía mi, mientras yo iba incorporándome. Estábamos en Granada, en la conquista Granada y en la Alhambra. Era preciosa, todos sus tonos se intensificaban más en ese verano granadino y se notaba que cuando yo hice mi primera visita al monumento habían pasado más de quinientos años desde el momento en el que ahora me encontraba. Sin embargo, Gonzalo, ya que estás aquí puedes servirme de ayuda -dijo Isabel. En lo que pueda. Uno de mis pintores favoritos ha perdido la cabeza. ¿Se ha vuelto loco, alteza? No, ha perdido, literalmente, la cabeza. ¿Cómo? Francisco de Goya ha sido desenterrado sin cabeza para devolver su cuerpo a nuestra gran tierra desde tierras francesas en 1889. Quiero que la cabeza vuelva a su cuerpo, que Goya descanse en paz. -siguió ella- Las noticias apuntan que la cabeza puede estar en Salamanca, en casa del hijo de un pintor que quería inmortalizar el cráneo del maestro, pues en 1889 llevaría muerto sesenta y un años y su cráneo no sería más que hueso. Pasado el tiempo su hijo, estudiante en medicina, se lo llevaría a la citada Salamanca para ayudarse con sus estudios en el campo médico. Puedo investigarlo, puedo intentar devolverlo a su tumba. Su tumba, con el resto de su cuerpo, se encuentra en San Antonio de Florida, en Madrid. Salamanca, 1893 Otro salto en el tiempo, otras ropas. Cada vez me parecía más divertido el viajar por el tiempo y ver cómo España no dejaba de cambiar aunque su gente distaba mucho de diferenciarse de una época a otra. Siempre sus mismos pensamientos, su misma endofobia. En Salamanca me encontraba, cerca de la Universidad fundada en 1218, la tercera más antigua del continente, mirando y buscando una pequeña rana en su fachada cuando vi a mi objetivo, un hombre con ropa elegante y ataviado con una especie de maletín avanzaba por la calle con paso armonioso. Eh, señor -dije al verlo pasar. Dígame, joven. -contestó Fierro, hijo del pintor. Usted es médico, ¿cierto? Si, sin duda lo soy. Licenciado en esta misma ciudad y con consulta en la zona céntrica de la misma. Creo que tengo fiebres y me gustaría que algún ilustre doctor pudiera reconocerme. Pásese por mi consulta esta tarde, joven, pero yo no hago obras de caridad. Podré pagarle, señor -dije sacando una bolsa con monedas y haciéndola sonar delante de sus narices. Allí le espero. Esa misma tarde me encaminé a casa del doctor y llamé a la puerta de la consulta. Una joven enfermera me abrió la puerta de la consulta y me hizo pasar a la sala de espera, ya que Fierro aún estaba atendiendo a otro paciente. Entonces la vi, encima de una estantería. Un cráneo y un cuadro. El mismo cráneo dibujado que el cráneo que reposaba en la estantería. Debía de ser ese, sin duda, más viendo cómo en el propio cuadro aparecía la leyenda 'Retrato del cráneo de Goya'. Esperé. Un grito ahogado desde la calle. El doctor saliendo corriendo a la calle. El cráneo robado de la tumba era ahora robado y metido en un saco que llevaba. En la calle un niño estaba tirado en el suelo, echando espuma por la boca y convulsionando. Pobre crío, pensaba la gente de la calle. Suerte de crío, pensé yo. Salí de la consulta sin ser visto por el doctor y esperé en una esquina. ¿Le ha gustado, señor? Si, niño, una gran interpretación. Lo de la espuma por la boca ha estado de fábula, ¿puede darme un poco más de ese polvo? No, podría sentarte mal. Aquí tienes lo prometido. Le di al niño unas monedas y me guardé los polvos de la espuma en un bolsillo. Seguramente el doctor se daría cuenta de la falta del cráneo y se acordaría de mi... una lástima que yo fuera más de cien años posterior a ese momento. Jamás me encontraría y tampoco él podría denunciar la desaparición de la cabeza de Goya sin dar explicaciones. Granada, 1496 Aquí tiene, alteza. Le acerqué la bolsa con el cráneo de Goya a su regazo, sentada ella en su trono, sin Fernando en la Alhambra, sola. Gracias, Gonzalo. Significa mucho para mi y para España el hecho de que Goya este completo, que pueda descansar con todo su ser. Siempre es un placer ayudar, alteza. Dávila no está aquí, por cierto. Lleva días ausente por un asunto oficial, está en una misión, aunque sus informes son positivos y no creo que le lleve mucho más tiempo. ¿Dónde está? -pregunté- Si puede saberse, por supuesto. En Filipinas, es uno de los últimos de Baler. Me quedé callado. Sabía de la historia del Sitio de Baler. Un asedio a un destacamento español en Filipinas, en una iglesia, durante trecientos treinta y siete días. Incomprensión, confusión y problemas varios hicieron que, ya con la guerra acabada, los últimos de Baler siguieran defendiendo una iglesia por no creer las historias que contaban de una España que cedía su imperio, que acababa de desmembrarse. Tranquilo, ya sabes que aquello acabó mejor de lo esperado. Pero hubo muertos. Tranquilo Gonzalo, y gracias de nuevo. -contestó, dando por finalizada la conversación, Isabel la Católica. De nuevo esa sensación. En casa. En mi casa de nuevo. Esos viajes iban a marearme siempre. ________________________________________________________________________________________________________ NdA: En este instante, el cránero de Goya sigue desaparecido. Se habla de un asalto a su tumba, de alguien que lo robó para estudiarlo, de alguien que lo robó para pintarlo... aquí he querido representar una de esas teorías para darle descanso a Francisco de Goya.
  2. Gonzalo de Entrerríos: La historia de un soldado

    @jdbecerra; El mes ha sido apocalíptico, más bien. Un mes lleno de partidos perdidos pero con una actuación digna en el último con un Gonzalo capaz de hacer creer a su afición que puede, y debe, dar el salto al primer equipo la próxima temporada o acabará volando a otro equipo que le de esa oportunidad en un primera división (fuera o dentro del territorio español). La historia de Leonardo Torres Quevedo es poco conocida, pero, si te informas un poco de ella, verás que tiene muchas cosas interesantes, muchos inventos que creerías de otras personas, verás que fue él el precursor de la idea original. Gracias por pasarte.
  3. Gonzalo de Entrerríos: La historia de un soldado

    Noviembre 2016/17 Noviembre ha sido otro mes aciago para el Sevilla Atlético, dónde únicamente ha cosechado tres puntos de doce posibles, aunque hay que tener en cuenta que tres de los cuatro rivales son firmes candidatos al título. El mes comenzaba contra el Almería en el José Ramón Cisneros Palacios de Sevilla. El partido comenzaba de la mejor forma posible para los sevillanos, ya que Ivi se adelantaba con un gol a pase de Entrerríos en el primer minuto de partido. Sin embargo, el Almería daría la vuelta a un partido, que jamás merecieron ganar (cinco disparos para los almerienses por quince de los sevillanos), con un gol de Quique tras centro de Fidel y otro de Nicolás tras otro pase de Fidel que dejaría solo a su compañero. Entrerríos se iría al banquillo en el setenta con una asistencia y un buen partido a sus espaldas. El gol de Ivi de nada serviría a su equipo Continuábamos el mes con otro partido en casa, frente al Real Zaragoza. Un partido sin historia tras el gol en propia puerta de Antonio Cotán, que adelantaba a los maños en el marcador. Volvería a poner distancia en el marcador el Zaragoza con un gol de Dongou tras una mal entendimiento entre defensa y portero que dejaba el balón muerto para que el delantero marcara el segundo tanto. El tercero gol, también en la primera parte, vendría a cargo de Edu Bedia desde el punto de penalti. Finalmente, en el ochenta y uno, el Sevilla decoraría el marcador con gol de Cotán desde la frontal del área, resarciéndose así de su gol en propia. Entrerríos acabaría jugando los noventa minutos pero, como todo su equipo, no tendría mucha incidencia en el partido. El gol tonto del mes Viajaría el equipo a Cádiz para luchar contra el equipo gaditano por los tres puntos, que tampoco conseguirían. El único tanto del partido vendría a cargo de Alfredo Ortuño quién desviaba un disparo de Nico con la suficiente fuerza para despistar a Omar Solís. Así acabaría un partido trabado por las faltas y sin mucho más juego. Entrerríos jugaría los noventa minutos y sería de los mejores de su equipo. El gol de la fortuna del Cádiz Acabaría desatándose el Sevilla Atlético en su último partido del mes frente a su afición y contra el Lugo. Un partido lleno de goles y alegrías para lograr esos tres puntos que ayudaban a no bajar a los puestos peligrosos de la clasificación. El día que Entrerríos comenzó a dejar ver de lo que es capaz. Marcaría el primer gol el Sevilla, en el minuto nueve, con un tiro a bocajarro de Entrerríos desde dentro del área, que nada podría hacer el meta rival por detener. En el diecinueve aprovecharía Entrerríos un mágnifico pase de Borja para marcar el segundo de su cuenta y de su equipo. Corría el minuto veintiocho cuando Entrerríos recibía un balón de espaldas y lo dejaba de cara para que Ivi marcara el tercer tanto del Sevilla Atlético. En el treinta y cinco Entrerríos dispararía desde la frontal del área y quitaría las telarañas de la escuadra de la portería defendida por José Juan. El quinto gol del Sevilla también sería de Entrerríos que marcaba desde los once metros haciendo inútil la estirada de un José Juan que había adivinado la trayectoria. Cerraría el marcador Fede Vico para el Lugo, aprovechando un rechace de Solís para marcar a puerta vacía el gol del honor. Entrerríos sería nombrado jugador del partido tras marcar cuatro goles y dar una asistencia, consiguiendo un 9.9 y jugando los noventa minutos. El golazo de Entrerríos Forma y actuación de Gonzalo de Entrerríos | Clasificación Liga 123 El mes de Diciembre llega con tres partidos importantes para el Sevilla, ya que debería sumar, mínimo, seis puntos si no quiere complicarse la vida en la Liga123. Viajará a Cataluña para enfrentarse a un Reus que mira los puestos de descenso desde la décimo octava posición. Luchará contra el Getafe, líder intratable de la clasificación, para intentar dar la sorpresa en Sevilla. Y cerrará el mes contra un Mallorca que juega en la zona media de la tabla pero que quiere aspirar a entrar en la lucha por los playoff de ascenso a la máxima categoría del fútbol español. Noticias de Entrerríos Gonzalo jugaría sus primeros partidos con la selección española sub-19, pese a tener únicamente dieciséis años. Participaría contra Albania entrando en el minuto setenta y siete, sin hacer mucho más que unos buenos pases y controlando el esférico para aguantar el tres a cero a favor de España. Contra Francia saldría de inicio y daría una asistencia, participando así en la victoria contra los franceses. Los preparadores del Sevilla Atlético marcan un entrenamiento personal a Entrerríos para evitar un desgaste físico mayor y que la evolución de su cuerpo sea la adecuada para su edad. Entrerríos consigue el récord de goles en un partido del Sevilla Atlético y de la Liga123, con sus cuatro goles al Lugo. Entrerríos es seleccionado en el equipo de la semana tras su inmenso partido contra el Lugo.
  4. Gonzalo de Entrerríos: La historia de un soldado

    Capítulo VI Aquí estaba de nuevo, en otro viaje patrocinado por Viajes Dávila & Católicos, preparado para intentar volver a salvar la historia de una patria que olvida a sus grandes hombres. Uno de ellos era el inventor Leonardo Torres Quevedo, más conocido, y reconocido, fuera de nuestras fronteras que en las nuestras. Un hombre nacido en Cantabria en 1852, en una España que reinaba Isabel II de España, dónde le llamaban loco cuando le veían pasar con sus inventos, cuándo se preguntaban de que trabajaba ese hombre que, a razón de todos, había perdido el juicio montando cachibaches que de nada iban a ayudarle para comer. Pero ahí estaba él, impasible ante quien le llamaba loco, seguía inventando, creando una y otra vez, inventando el primer transbordador en 1896, en Guadalajara, y haciendolo volar en diversas pruebas bajo el nombre de Transbordador España. Inventando el Telekino, el primer mando a distancia que era capaz de dirigir un bote a distancia en el puerto de Bilbao bajo el mando de Alfonso XIII en 1906. El Ajedrecista fue otra de sus grandes invenciones, el primer autómata de la historia, un tablero de ajedrez con una torre y un rey blanco y un rey negro, dónde el humano controlaba al rey negro y dónde siempre perdía, aunque lo intentarán ajedrecistas, matemáticos, físicos e incluso reyes. Ahora estaba en peligro otro de sus afamados, y aún en funcionamiento, inventos: El Spanish Aerocar. Cataratas del Niágara, 1916 Se alojaban en un pequeño hangar que habían montado cerca de las cataratas. Allí había bastantes hombre y alguna que otra mujer, preparando lo que sería una de las mayores gestas de la historia española y mundial. Creando un transbordador aéreo capaz de ayudar a la gente a pasar por encima del Niágara. Señor Quevedo, me mandan desde España para crear un reportaje de su proyecto. Leonardo me miró con curiosidad, escrutándome de arriba a abajo. El hombre imponía, sobretodo si sabías todo lo que venía con él, todos sus inventos, llevados a cabo de por una inteligencia superior a la media y una creatividad equiparable a otro Leonardo cómo fue Da Vinci. ¿Y qué le interesa? -me preguntó. Me gustaría saber cómo funciona, si fuera posible. Sonrió, pero me miró y comenzó a hablar: El Spanish Aerocar tiene un sistema de suspensión sobre seis cables de acero entrelazados entre si. Cada uno de ellos tiene veinticinco milímetros de diámetro. Sin embargo, lo más problemático fue hacer el coche que va suspendido en ellos: lleva un motor eléctrico de cincuenta caballos y va a ir a una velocidad de siete kilómetros por hora. Interesante. ¿Dispone de métodos de seguridad? Si, por supuesto -me continuó hablando, ahora con más entusiamo- La carga por cable es de nueve toneladas máximo, pero no deberían soportar jamás más de cinco toneladas, ya que no podrá entrar más gente en la cabina por cuestión de espacio. Le di las gracias y fui a un pequeño hostal que había al lado, dónde todos los trabajadores residían hasta que finalizarán la construcción. Allí me senté, mirando quién podría ser el que ocasionara el destrozo en el Spanish Aerocar que Dávila me dijo que se intentaría llevar a cabo. No vi a nadie salvo a un estadounidense que observaba con recelo, por la venta, a la gente moverse. Era un antiguo trabajador del transbordador, según le estaba contando al hostelero, pero que le habían echado por no ser español, aunque, por sus pintas, más bien parecía que llevaba borracho desde su primera comunión. Podía ser un sospechoso, sin duda. Aunque hasta esa noche no se iba a producir la manipulación, así que estaría atento. Tenía algo de sueño, pero seguía despierto a las tres de la mañana. Aún quedaba una semana para el acto oficial de inauguración del transbordador, pero no podrían lograrlo si alguien conseguía destruirlo. Entonces lo vi, un hombre de estatura media, con pelo negro y un olor a alcohol que se olía a kilómetros de distancia. Iba con una caja de herramientas, de dónde sacó un martillo y unas tijeras de acero, preparado para acabar con el Spanish Aerocar. Iba directo a él, pero salí de las sombras, y el hombre se asustó. Deja el transbordaror en paz. Calla, español. -dijo él- Venir aquí a quitar trabajo. Ustedes irse. Yo lograrlo. Se tiró encima de mi, con su mira puesta en el transbordador, lo sujeté con fuerza, pero su mano soltó el martillo y fue volando hasta impactar en el generador eléctrico que movía todo el sistema de cables y la cabina. Aquello no tenía buena pinta, se escuchó una pequeña explosión y un humo negro comenzó a salir del generador. El estadounidense salió corriendo, pero fui capaz de ponerle un pie para que cayera al suelo. Rápidamente acudieron trabajadores, pero nada había que hacer, aquello estaba roto, destrozado. El estadounidense ya estaba agarrado por dos hombres de la compañía de Leonardo. ¿Qué ha ocurrido aquí? -dijo Leonardo entrando al lugar. Este -dijo un hombre señalándome- ha intentado evitar que este estadounidense se cargará el transbordador, señor. Lo ha logrado a medias, pero el generador está muerto, roto. Leonardo me volvió a mirar con aquellos ojos profundos, esa mirada que te hacía apartar la tuya. ¿Es eso cierto, muchacho? Si, pero siento no poder haberlo evitado del todo. Recojan todos, vayamos a dormir. Dejen esto como está. Al día siguiente volví al lugar, allí estaban todos los trabajadores, alrededor de una mesa dónde Leonardo Torres Quevedo tenía unos planos. Vamos a reparar el generador, pero vamos a añadir otro sistema de seguridad. Un generador diésel que se capaz de devolver la cabina al muelle, además de añadir una segunda cabina, a la que llamaremos de rescate, para un máximo de cuatro ocupantes más el piloto, para poder ayudar a la gente en caso de avería de la cabina principal. Vamos, a trabajar. -me miró- Gracias muchacho, por evitar un destrozo mayor y, además, por hacerme replantearme la seguridad del transbordador. Estos sistemas deben de ayudarnos. ¿Llegará a tiempo a la inauguración? Si, estos hombres saben trabajar bien y rápido. Actualidad El Spanish Aerocar no ha estado averiado desde su inauguración. Jamás se ha utilizado el vehículo de rescate, salvo para hacer mantenimiento a la cabina principal y cómo cabina para cursos de formación. Leonardo Torres Quevedo hizo bien su trabajo, jamás nadie pudo decirle que las cataratas del Niágara no podían verse por encima de ellas. Él lo hizo posible.
  5. Gonzalo de Entrerríos: La historia de un soldado

    @Mapashito; Bienvenido Mapa, es un placer tenerte por aquí. La intención de la parte narrativa es dar a conocer historia de España, tanto la ya conocida cómo la menos conocida, a personajes que todos nos sabemos su vida y a otros que la historia a escondido en un baúl, dejando que se olvide su memoria sin importar que hicieran grandes cosas por el país o por el mundo. Ya sabes que yo disfruto con una historia con parte narrativa, que me gusta escribir, ya lo haga mejor o peor, y que quiero que vosotros disfrutéis con ello. Espero que así sea. Además, como bien dices, en la parte deportiva tenemos a un chaval capaz de evolucionar bien para acabar en un buen equipo. Por ahora lo tenemos en el filial sevillista, marcando goles en una categoría nada fácil. @jdbecerra; Hola de nuevo. No creo que me meta mucho en temas políticos, pero si que es cierto que aquella guerra de 1714, aunque no sea cómo nos intentan contar los historiadores catalanes, tiene un atractivo interesante al enfrentar a dos ejércitos de dos reyes que intentaban hacerse con el poder de España. Ya veremos, ya. En el sentido de equipo, el mes, cómo bien dices, es flojo. Aún así, los rivales eran duros y no teníamos muchos dónde pelar. Sin embargo, Entrerríos fue capaz de marcar gol, así que su evolución continúa aunque no acompañen los resultados. @mrgneco; Bienvenido a la historia, un placer tenerte por aquí. La serie es El Ministerio del Tiempo, de RTVE. Debo decirte que únicamente me he dejado guiar por los viajes en el tiempo para salvar la historia de España, pero aquí no verás un ministerio que ande detrás ni nada dónde puedas decir que sigo los pasos de la serie. Siempre es agradable saber que lo que uno escribe, gusta. Gracias. Correcto. El mes no fue nada fácil, pero tampoco se puede permitir el filial sevillista un empate ante el UCAM, un equipo que pelea por el descenso a Segunda División B. Aún así, nuestras miradas siempre deben de ir más enfocadas a Entrerríos, pues su evolución será nuestra historia. Allá dónde él vaya, iremos nosotros. Muchas gracias a todos por pasaros por la historia.
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    Bienvenido @Tavike, espero que te pases por aquí y uses el foro para resolver tus dudas y resolver las de los demás. Échate un ojo a las demás secciones del foro.
  7. Gonzalo de Entrerríos: La historia de un soldado

    Octubre 2016/17 La Liga123 seguía, incombustible, en Octubre. Un Octubre bastante negro para un Sevilla Atlético que consiguió cinco puntos de quince posibles. El primer partido se jugaba en casa frente al Valladolid, sexto clasificado, y que acabaría en un partido gris por ambas partes, con un disparo a puerta del Valladolid por tres del Sevilla y con un Gonzalo de Entrerríos que, como todo su equipo, no pasó más allá del aprobado, siendo sustituido en el minuto sesenta y nueve. Viajaría el equipo a tierras asturianas para disputar un partido frente a un Oviedo que, décimo clasificado, se presuponía un rival, hasta ese momento, para mantener la calma en la clasificación. Sin embargo, no todo sería cómo los aficionados andaluces se esperaban y el equipo ovetense se adelantaba con un gol de Miguel Linares en el minuto siete que le daría la victoria al equipo del Principado. Entrerríos sería sustituido en el minuto ochenta y dos en su peor partido de Octubre. El certero gol de Miguel Linares daría la victoria al Oviedo Recibiría el Sevilla en casa al UCAM Murcia, penúltimo en la tabla, con ganas y fuerzas de conseguir guardar los tres puntos en su estadio. Un partido totalmente dominado por el Sevilla, con un UCAM encerrado en su campo y con únicamente dos disparos, los dos a puerta. Así serían las cosas que el UCAM se adelantaría en uno de esos dos disparos con un tanto de Luis Fernández. Por suerte, tras diecisiete disparos a puerta, el Sevilla Atlético empataría el partido con un gol de Ivi de falta directa. Gonzalo de Enterríos hizo mejor partido pero también fue sustituido en el sesenta y cinco. Ivi empataba el partido con este certero disparo a balón parado Viajaríamos a Tenerife, mágico lugar, para enfrentarnos al equipo de la ciudad. El Tenerife, décimo cuarto clasificado, esperaba para hacer fuerte su condición de local. Ahí es dónde, por fin, el Sevilla Atlético lograría sus tres primeros puntos de Octubre. Un Enterríos calmado y sereno anotaría el penalti que daba la victoria a los andaluces. El mismo Enterríos sería sutituido en el cuarenta y cinco por un esguince de tobillo de Grado I. El disparo de Enterríos que daba la victoria al Sevilla Atlético Acabaría Octubre con un aciago partido en Girona, tercer clasificado y claro favorito a ascender a Primera División. Gonzalo de Enterríos sería de la partida, pero, aún convaleciente de su lesión, jugaría de forma correcta y sería sustituido en el setenta y dos. El partido comenzaba con gol de Borja García para el Girona en el minuto once y continuaría con dos goles más casi seguidos, el primero en propia puerta de Cristian González, en el veinticuatro, y el tercero de Juanpe en el veintiocho. Hasta tiempo tendría el Girona de fallar un penalti que podría haber supuesto el cuatro a cero. El Sevilla Atlético, más por orgullo que por ánimo, marcaría su gol del honor en el setenta y cinco gracias a Carlos Fernández. Juanpe cerraba el marcador para el Girona Forma y actuación de Gonzalo de Entrerríos | Clasificación Liga 123 El mes de Noviembre viene con cuatro partidos para el Sevilla Atlético contra equipos que están en la zona de lucha por el ascenso. El primero de ellos lo jugará en casa frente al Almería, quinto clasificado, y que lucha por el ascenso. Seguiremos con otro partido en casa, frente a un Real Zaragoza que lucha por evitar el descenso en una tranquila décimo cuarta posición. El único partido fuera de casa será ante un Cádiz que también lucha por ascender, residiendo, por ahora, en la sexta posición. Cerraremos Noviembre contra en Lugo en Sevilla, partido también ante uno de los candidatos al ascenso y que actualmente lucha desde la cuarta posición
  8. Gonzalo de Entrerríos: La historia de un soldado

    @ruben88fisio; Me alegra que estes disfrutando de la narración de la historia. La idea es hacerlo así, comentando cómo va la vida de Gonzalo desde el punto de vista deportivo y hacer pequeños viajes por la historia, intentando buscar historias claves de España y otras desconocidas, para vivir, junto a él, la historia (aunque tengamos momentos inventados, cómo lo de los asesinos de los Reyes Católicos... ¿pero podrías haber pasado perfectamente, no?). Siempre me ha gustado poner trama a la historias, montar una vida detrás del personaje que dirijo o que sigo. Darle más vida, más alma. Espero que, poco a poco, Gonzalo siga creciendo. Ciertamente me está entreteniendo mucho escribir y contar los capítulos de narración, ya que me entretengo en buscar información de los momentos a los que mando a Gonzalo. Aprendo mientras escribo, que siempre es bueno. Jamás hay que dejar de aprender.
  9. Gonzalo de Entrerríos: La historia de un soldado

    Capítulo V La temporada iba bien, sin demasiados lujos en cuánto a juego, pero éramos capaces de mantenernos en una zona tranquila de la siempre peligrosa Segunda División española. El míster confiaba en mí, aunque, en algunos partidos, no era capaz de dar todo lo que llevaba dentro, esos pequeños mareos siempre me han acompañado en mi carrera y me hacían salirme de los partidos durante algunos minutos del mismo. Aún así, era capaz de marcar, asistir y rendir a un nivel óptimo para ayudar al Sevilla Atlético a mantener la categoría y no perderla después de conseguir el ansiado ascenso que tanto beneficiaba al primer equipo. Ese día estaba en mi casa, en el pequeño piso, dónde aún residía, de mi madre. Ella era feliz conmigo allí y yo estaba dispuesto a ofrecerle algo mejor, un lugar dónde pudiera vivir tranquila y alejada de aquél mundo de pobreza y, sobretodo, delincuencia que le rodeaba, pero los dos estábamos de acuerdo en esperar a poder pagarle una nueva vivienda sin pedirle nada a unos bancos corruptos capaces de sacarnos hasta el último cuarto en intereses. Sonaba el teléfono y veía el número de Dávila. No quería cogerlo, sabía que significaba aquello, pero, quieras o no, ese gusanillo por saber más sobre esos viajes en el tiempo, y descubrir antiguos mundos, era algo superior a mi... Dígame. Hola Gonzalo, tenemos prisa. ¿Qué ocurre? Mira tú móvil, esperaré al teléfono. Vi que tenía un correo electrónico de Dávila sin asunto ninguno, pero con un documento dentro: Imposible -dije de nuevo a Dávila. No, Enrique IV está consiguiendo impedir la boda de los Católicos. Si lo consigue, España estará perdida. ¿Qué hay que hacer? Pararlo. Detenerlo. Hay que hacer que no tenga forma de parar ese sagrado matrimonio. Él quiere que La Beltraneja herede su trono, pero cuando muera la gente apoyará a Isabel y Fernando, la unión de Castilla y Aragón, si Enrique consigue parar la boda, Castilla y Aragón no se unirán. Valladolid, 19 de Octubre de 1469 Otra vez esta época. Ya estaba acostumbrándome a los ropajes, la verdad es que no era nada incómodos, básicamente porque poca ropa llevaba la gente y no era del estilo del Siglo XX, por supuesto. Había llegado al 19 de Octubre de 1469, el mismo día que la historia dice que los Reyes Católicos se casaron. Dávila había sido incapaz de mandarme días antes, aún tengo mucho que preguntar y aprender de los viajes en el tiempo, porque parece que solo podemos viajar a momentos exactos, trascendentes, de la historia. Se me había informado de que los secuaces de Enrique IV estarían rondando por el Palacio de los Viveros, lugar dónde la boda iba a tomar partido, para impedirla. Sin embargo, nadie sabe con certeza como llegaron Isabel y Fernando a la boda, hay muchas conjeturas, por lo que Enrique tampoco tendría ni idea de cómo llegarían a la boda. Lo único cierto era que él sabía, de primera mano, que la boda iba a celebrarse en aquél palacio. ¿Mi misión? Parar a sus asesinos. Era una opción viable que habíamos manejado con Dávila, los rumores hablaban de que los sicarios de Enrique eran bastante asequibles en el arte de beber. Vestí mejores galas, entrando en un sastre de Valladolid y pagando con enriques de oro. El hombre abrió los ojos cuando le dije que no me tenía que dar cambio, simplemente que se quedará con todo aunque superaba con total seguridad el precio de la ropa. Tenía que aparentar nobleza para engatusar a aquellos hombres que me acompañarán durante un tiempo en alguna de las tabernas de Valladolid. Eran dos, Juan y Diego. Dos pobres desgraciados que iban a atentar contra dos chicos, ella de dieciocho años y él de dieciséis, que iban a contraer un matrimonio que cambiaría la historia de España. Un matrimonio que no fue confirmado hasta la muerte de Enrique IV, ya que, aunque Isabel y Fernando se casaron sin la bula papal, el matrimonio sería reconocido por Sixto IV, papa de Roma desde 1471 a 1484. Enrique sostenía que su hija, Juana La Beltraneja, era la legítima heredera, pero tras la muerte del rey hubo un levantamiento del pueblo y de los nobles que encumbraron a los futuros Católicos como reyes gracias a las bases del Tratado de los Toros de Guisando. Me acerqué a los dos hombres. No tenían pintas de asesinos, más bien parecían dos amigos que el tiempo había separado y que, por avatares del destino, se habían juntado aquél día en Valladolid para visitar algún burdel. Hola -les dije acercándome a ellos- ¿Sabéis si por aquí puedo conseguir la atención de alguna mujer? Me miraron de reojo. No contestaron, simplemente se dedicaban a mirarme fijamente... hasta que rocé la bolsa que llevaba a en uno de mis bolsillos y tintinearon las monedas de oro y plata. No dejaban de ser sicarios, gente que trabaja por dinero, y ese ruido despertaba en ellos curiosidad. Si, pero no te saldrá barato –dijo Juan mirando a mi bolsillo. No tenemos tiempo, Juan. -le dijo Diego, más desconfiado. Vamos, si apenas acaba de amanecer y este buen hombre a buen seguro que nos ayuda a pasar un buen rato. Diego dudaba. Volví a mover la bolsa con las monedas y a sonreírles. Está bien, pero una hora. No más. Me guiaron por unas callejuelas de Valladolid. Sabían a dónde iban, no sería la primera vez que aquellas mujeres vieran a esos dos hombres. Entramos en una pequeña casa, pero dentro todo parecía grande. Una tabernera con generoso escote estaba detrás de la barra con un pañuelo sucio encima del hombro. Otras mujeres recorrían la taberna entrando y saliendo de habitaciones adyacentes y acercándose a los hombres que bebían y jugaban. Diego y Juan eligieron a dos mujeres y entraron, cada uno, en una habitación a preparase. Yo llamé a las mujeres para pagarles... pero añadí un extra, debían hacer beber a aquellos hombres. Me daba igual si se negaban, que usarán sus encantos: beber de sus pechos, de su boca, de dónde quisieran, pero que bebieran, que se emborracharan, que lo pasaran bien. Cerrad con llave, les dije, que no puedan salir. Decidles que es un juego, que queréis que piensen que os han gustado de verdad, que queréis hacer mil y una cosas prohibidas con ellos. Las mujeres se quedaron extrañadas por mi petición, me miraban con mirada sombría, peor añadí diez monedas más de oro para cada una de ellos y sus ojos pasaron de sospecha a alegría. Se despidieron tocándome el paquete por encima. Tenía cojones que la primera vez que me tocaba una mujer ella llevaba más de quinientos años muerta. Salí de la taberna cuando vi que las mujeres entraban en las habitaciones y me fui a las cercanías del Palacio de los Viveros. Choqué con un joven mozo de mula que iban con unos comerciantes, al que no le di ninguna importancia y le pedí perdón por el golpe con una sonrisa y ayudé a recoger la cesta que llevaba a su espalda. Me centré en lo mío, entonces la vi. Dieciocho años tenía, una de las mujeres más preciosas que he visto jamás. Isabel entraba mirando hacía los lados al Palacio de los Viveros, tenía miedo, lo veía en sus ojos. Miedo a ser descubierta casándose con el heredero de Aragón, miedo a que Enrique IV supiera de sus intenciones. Tranquila, pensé, eso está solucionado. Y entonces apareció. El maldito mozo de carga se quitó sus ropajes y aparecio un chico de dieciséis años que entró al Palacio de los Viveros. Era Fernando. Había viajado por lo ancho de Castilla con unos comerciantes, que realmente eran su custodia, para llegar a la boda con Isabel. Se casaron, sin problemas. Vi esa boda. Casta, serena y tranquila. Con un beso que sellaba el matrimonio. Aún no había amor. Lo habría, así lo decía la historia y así lo había visto cuando Dávila me los presentó en un futuro más lejano al presente en el que me encontraba. ¿Juan y Diego? Borrachos, los dos. Sentenciados dos días después, en un bosque castellano por otros sicarios del rey Enrique IV. Era también historia, pero no era conocida. No era historia escrita, era historia hablada. Rumores que corrían por una España que aún no era reino, que aún no estaba unida, pero que con el matrimonio salvado llevaba un buen camino para convertirse en una potencia mundial.
  10. Gonzalo de Entrerríos: La historia de un soldado

    @jdbecerra; Bienvenido a la historia. ¡Pues no es la primera historia que hago con algún que otro viaje en el tiempo! Siempre puedes buscar la de 'Futbolistas' en el Hall of Fame Siempre me ha gustado escribir trama para acompañar a la parte deportiva, algunas veces la parte deportiva es centrada en un jugador (o jugadores, como en 'Futbolistas') o en un entrenador y su club ('Cómo llegué a ser legendario', con Barney Stinson, o 'Barack Obama', con Obama). Esperemos que el chaval llegue lejos... y en el tiempo también. @ruben88fisio; Aún es joven para llevar bigote... y la coleta se la tuvo que cortar para jugar más cómodo La verdad es que los primeros partidos de la temporada se le vio algo frío, sin entrar en juego, pero ahora ha conseguido comenzar a marcar goles. Eso si, parece que es algo intermitente el chaval, porque aparece y desaparece cómo quiere (ya inventaré algo para justificar esto ). ¡Gracias a los dos!
  11. Gonzalo de Entrerríos: La historia de un soldado

    Septiembre 2016/17 La Liga123 continuaba en Septiembre con la visita a Elche del Sevilla Atlético. Partido marcado por las idas y venidas de los dos equipos, dónde pudo ganar cualquiera de los dos, pero que el Sevilla Atlético aprovechó para marcar dos goles y llevarse los tres puntos a Andalucia. No habría goles hasta la segunda mitad, pero nada más comenzar ésta marcaba, su primer gol, Entrerríos. Una jugada combinatoria entre Ivi, Borja y Entrerríos acababa con el último marcando el primer gol del partido. El gol de la sentencia también fue obra de Enterríos, que marcaba a centro de Curro. El gol que abría la lata ante el Elche El Alcorcón visitaba Sevilla para disputar una nueva jornada de la Liga123. Esta vez, el Sevilla Atlético demostró, delante de sus aficionados, que es un equipo capaz de hacer cosas increíbles, hasta el punto de golear al rival con una manita. El partido comenzaba de la mejor forma posible, ya que en el minuto treinta ya marcaba Entrerríos marcaba el primer tanto rematando un centro de Ivi. El segundo gol fue obra de Ivi que aprovechaba un rechace del portero a un disparo de Curro para marcar a placer. Inmediatamente después, en el cincuenta y tres, volvía a marcar Entrerríos rematando un nuevo centro de Ivi hasta el fondo de las mallas. Volvería a marcar Entrerríos en el setenta y nuevo, logrando un hattrick, en una maravillosa jugada de todo el equipo que acababa rematando a portería el joven jugador. Por último, en el descuento metía el quinto gol Curro rematando, de cabeza, un centro de Diego González. El gol que cerraba el hattrick de Entrerríos El Sevilla Atlético recibía a un poderoso Levante que se adelantaba en el marcador en el minuto treinta y tres con un gol de Roger tras un fallo de marca de la defensa sevillista. Recortaría distancias el Sevilla Atlético, en el setenta y siete, y lograba el empate gracias a un gol de Carlos Fernández tras un pase magistral de Ivi, que dejaba solo a su compañero. Aún así, la victoria se alejaba, y se confirmaba la derrota, con el gol del Levante en el ochenta y dos por obra y gracia de Jason que remataba de forma acrobática un centro de Pedro López. Gonzalo de Entrerríos no cuajaría un buen partido y sería sustituido en el sesenta y siete. El gol que daba la victoria final al Levante Por último, el Sevilla Atlético cerraba el mes de Septiembre con un empate a nada en Tarragona contra un Nástic que supo aguantar el acoso sevillista, que dispararía hasta veinte disparos para no marcar ningún gol. Entrerríos, de nuevo, sería sustituido en el sesenta y dos con otro partido para olvidar. Forma y actuación de Gonzalo de Entrerríos | Clasificación Liga 123 El mes de Agosto deja un complicado mes al Sevilla, que recibirá al Valladolid, sexto clasificado, viajará a Oviedo, décimo, recibirá al UCAM, el penúltimo clasificado, y viajará a Tenerife, décimo cuarto, y a Girona, tercer clasificado. Aquí podremos ver las opciones del Sevilla Atlético de cara a una temporada tranquila y sin tener que pensar en el descenso:
  12. Recomendaciones del Mes - Octubre 2017

    Gusta ver que se mantienen las buenas costumbres de premiar a los historiadores, recordar a los que añoramos y encumbrar a los que entran, por primera vez, en este mundo de la historias de Football Manager, un mundo lleno, a mi parecer, de magia. Un lugar dónde desarrollar el talento (ya sea en forma de grandes gráficos o en forma de escritura, a modo de resultados dignos de leyendas o de encontrar a más promesas que Monchi). En fin, un sitio dónde compartir lo bueno y lo malo, compartir aventuras.
  13. Historia de un ascenso

    Mira que comencé a seguirte en la historia del Alavés, ya estaba al día y tenía intención de comenzar a comentarla en su siguiente actualización... pero no. Una lástima el fallo de la partida, la verdad. Realmente es un reto interesante, aunque el primer objetivo debería ser "sencillo", dado que el potencial de la plantilla del Levante es para conseguir el ascenso con solvencia. Tenemos tres o cuatro jugadores que en Segunda División, si logras retenerlos en el equipo, pueden marcar la diferencia y hacernos ganar los partidos con relativa calma. Veremos pues si, tal y cómo esperas, logramos el ascenso en la primera temporada y nos marcamos el siguiente objetivo: permanencia; para acabar soñando, quién sabe, con lograr disputar competición europea en, máximo, cuatro temporadas.
  14. Gonzalo de Entrerríos: La historia de un soldado

    Capítulo IV Mi mes de Agosto fue un ir y venir de sensaciones y sentimientos, no era capaz de concentrarme en el juego, incapaz de dar dos pases seguidos o de marcar un gol. Todo había sido destruido, roto. Era incapaz de quitarme de la cabeza lo que había... ¿vivido? Ese sueño, o esa verdad, visitando un tiempo pasado, conociendo a los Reyes Católicos, ¿era todo real? Mi madre, mi pobre madre, me miraba preocupado desde aquél día. Era incapaz de dormir bien, me despertaba entre sueños y pesadillas, viendo las caras de las personas que había visto en ese viaje. Si, claro, había visto a Sancho Dávila en los campos de entrenamiento, pero que iba a decirle? “Oye, buen viaje nos hicimos el otro día hasta Medina del Campo, eh? Que simpáticos Fernando e Isabel, Isabel y Fernando, tanto monta, monta tanto”. No, no iba a hacer eso. No podía. Aquello tuvo que ser un sueño, no había otra forma de explicarlo. ¿Cómo cojones iba a haber viajado en el tiempo? ¿Para qué necesitaban aquellos reyes mi ayuda? Tonterías, vaya sueños. Gonzalo. Una voz, desde lejos, me llamaba al acabar el entrenamiento. Reconocí la voz de Dávila sin problemas, me miraba fijamente, extrañado de mi cara de circunstancias. Me acerqué a él, poco a poco, excusándome en el cansancio provocado por el fuerte entrenamiento al que nos había sometido el entrenador con intención de que mejorásemos nuestro rendimiento y lográramos mejores resultados. Me citó en un pequeño bar que teníamos en el mismo campo de entrenamiento, más bien una cafetería, para poder hablar sobre el aparato de mesura de rendimiento que me habían implantado el primer día que llegué al Sevilla Atlético. Allí nos vimos, tras ducharme fui directo a la cafetería y allí, encima de la mesa, descansaba un dossier y dos cafés con leche. Gonzalo, seguro que te habrás estado preguntando cosas. No sé de que me hablas. No te hagas el tonto, Gonzalo. Medina del Campo fue real. En ese momento se me vino todo encima. Era real. Me quedé pálido, sin aliento y sin voz. Incapaz de articular palabra, con una considerable sensación de mareo que iba en aumento tras el paso de los segundos. Te necesitamos, Gonzalo. ¿Quiénes sois? Ya lo visto, somos España. Somos reyes. Somos soldados. Somos ciudadanos. Escritores. Pintores. Intelectuales. Filósofos. Somos cantantes. Artistas. Charcuteros. Capitanes de barco. Conquistadores. Somos España. Pero... esos viajes... ¿De verdad crees que eso que llevas, desde el primer día que llegaste, es un aparato para medir tu rendimiento en el campo? Me miré el brazo. Allí, debajo de la piel, tenía ese maldito chisme. Con eso puedes viajar. Espacio. Tiempo. Épocas. Dónde nosotros queramos que vayas, ahí vas a ir. ¿Pero por qué yo? ¿Quién soy yo? Tu eres Gonzalo de Enterríos, si no me equivoco. - dijo Dávila- La respuesta a la primera pregunta es sencilla: eres el último bastión de una estirpe de luchadores, de guerreros, de soldados. Los mejores de España. Desde los que luchaban al lado de Viriato a los que conquistaban Ámerica. Desde los que defendían Flandes hasta los que partieron a la Segunda Guerra Mundial. Por tu sangre corre la sangre de los defensores de España. Eres el único capacitado para el trabajo. ¿Qué trabajo? Defender la Patria. Defender España. Lograr que sea mejor de lo que es, que los errores pasados no se cometan. Que no muera gente inocente, que vivan los que iban a hacer de este país la primera potencia mundial. Tendrás que buscarte la vida, tendrás que hacer caso de ese instinto que notas despertar. Vas a hacer grandes cosas por este país. Y vas a partir. Ahora. Antes de los partidos de Septiembre. Aquí no pasará el tiempo. Volverás y todo seguirá igual. En el mismo lugar. Seguiremos con esta charla. Para ti tampoco pasará el tiempo, no envejecerás en estos viajes, todo seguirá igual. Pero dón... Todo se apagó. Oscuridad absoluta. En mi mano estaba el dossier que tenía Dávila encima de la mesa. Y de repente, la luz. Miré a mi alrededor. Había coches, algo antiguos, pero los había. Un banco a mi lado. Me senté. Mire de nuevo. Vi una playa. El mar en calma. “Playa de Llorach”, rezaba un cartel. Me dolía la cabeza. Espere unos segundos, cogiendo aire. Abrí el dossier. El Arropiero. Jamás había escuchado ese nombre. Ahora tenía que detenerlo. Tenía pinta de que iba a ser ahí mismo, dónde yo estaba. En este mismo día y no mucho más... Mierda. Es ese. -murmuré. Era él. Sin dudarlo. Miré la fotografía y comparé con su cara. Vaya pinta de loco tenía. Ese hombre era peligroso, sin duda. Tenía un aura de violencia que hacía que tuviera que obligarme a mi mismo a mirarle sin apartar la mirada. Era imposible no ver que ese hombre tenía algo malo, algo diabólico en su interior. Y allí iba, directo. Un hombre de unos treinta y siete años estaba pescando en la tranquila playa. No había nadie más. Él, su asesino y yo. Iba directo. ¡Va a matarle! -grité con todas mis fuerzas. ¿Qué iba a hacer? Parar a ese hombre era imposible. No sabía que tenía que hacer. Así que grité. Justo a tiempo. Justo para que ese hombre se diera la vuelta y viera a El Arropiero ir a por él. Justo para que ese hombre, el futuro padre del descubridor de la vacuna contra el SIDA, sacara un arma de fuego de su mochila y cosiera a tiros a su (ex)asesino. Lo vi caer, sin vida. Vi al hombre con el arma en alto. Nos miramos durante unos minutos. Se escuchaba una patrulla de la Guardia Civil cerca. Me escondí. Todo se volvió negro. Y la luz volvió de nuevo. Fantástico. -dijo Dávila enseñándome un periódico. Mi dolor de cabeza continuaba. Tanto que me desmayé. - Te acostumbrarás -escuché decir a Dávila mientras me llevaba a enfermería- Buen trabajo.
  15. El Rincón del Historiador

    Haz la historia con lo que te encuentres cómodo, a veces es mejor partir de lo conocido y, mientras avanzas en la historia, ir evolucionando la misma.