Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 11: Steine und Fundamente (Parte 71: El plan de invierno) Teil 72: Das erste Treffen im neuen Jahr (Parte 72: La primera reunión del nuevo año) En Innsbruck, Austria El calendario marcaba el martes 2 de enero de 2024. Un nuevo año se abría paso entre las brumas del invierno tirolés y, con él, la maquinaria del Wacker Innsbruck retomaba su pulso interno. No había tiempo para resacas festivas ni para el letargo que suele acompañar los primeros días de enero en el resto de la sociedad. Fieles al compromiso pactado antes de Navidad, el núcleo duro del cuerpo técnico y la estructura deportiva se dieron cita muy temprano en las oficinas del Tivoli Neu. Era la primera de las reuniones estratégicas destinadas a diseccionar la pretemporada invernal y, sobre todo, a dar forma final a un mercado de fichajes que prometía ser el más ambicioso de la historia reciente del club. El ambiente en la sala de juntas reflejaba esa extraña pero efectiva mezcla de profesionalismo y camaradería que Matthias había logrado instaurar. Excepto Martin Busch, que siempre mantenía una elegancia sobria y ejecutiva, todos los presentes vestían el uniforme oficial de entrenamiento del club. No era una imposición contractual, sino una norma no escrita que Matthias cultivaba con celo; para él, vestir los colores del Wacker desde las ocho de la mañana era una forma silenciosa de inyectar identidad y sentido de pertenencia en cada célula del grupo de trabajo. La oficina aún conservaba ciertos resabios de las fiestas; Clara, la incombustible asistente del club, se encargaba de retirar con cuidado los últimos adornos navideños mientras los hombres se acomodaban alrededor de la mesa circular. Al costado de la mesa, un despliegue de hospitalidad austriaca esperaba al staff: jarras de café humeante, agua mineral y una bandeja rebosante de delicias tradicionales como el Stollen, Kiachl, Vanillekipferl, Bejgli y el infaltable Gugelhupf. Era una estampa diseñada para que la reunión fuera amena y productiva, reconociendo que, aunque técnicamente seguían en periodo de vacaciones, el trabajo no se había detenido en las casas de cada miembro del equipo. Matthias, sin embargo, se mantenía fiel a sus raíces. Mientras los demás se servían café, él compartía un termo de agua caliente con sus colaboradores argentinos, haciendo circular el mate. Ese aroma a yerba, tan ajeno a los Alpes pero tan propio de su esquema mental, marcaba el inicio de la sesión. —Espero que hayan tenido un excelente comienzo de año y que las energías estén renovadas —comenzó Matthias, dejando el mate sobre un posavasos—. Tenemos mucho por hacer y poco tiempo para errores. Kevin, por favor, danos el panorama de los amistosos. Necesito saber dónde vamos a poner a prueba este nuevo motor. Kevin Honmann tomó la palabra, desplegando un mapa de rutas en la pantalla central. Su tono era, como siempre, preciso y analítico: —Tenemos cerrado el cronograma de febrero. Disputaremos seis partidos en total. Como pediste, Matthias, la mayoría son contra rivales de jerarquía superior para detectar nuestras costuras antes de la competencia oficial. Sin embargo, me permití programar un duelo en tierras austriacas para mantener el contacto con el fútbol local. Iniciaremos la primera quincena en Alemania: el 2 de febrero visitaremos al Unterhaching de la 3. Liga alemana; el 7 jugaremos ante el Ulm, también de la misma categoría. Luego, el 12, volveremos brevemente a casa para enfrentar al SV Kematen de la Regionalliga Tirol (cuarto nivel). Kevin hizo una breve pausa para observar la reacción de Matthias antes de continuar con la segunda mitad del mes: —La segunda quincena será aún más exigente. Volvemos a Alemania el 17 para jugar contra el FC Ingolstadt 04. El 22 cruzaremos la frontera hacia Italia para medirnos con el Padova de la Serie C, un rival con una cultura táctica muy defensiva que nos servirá de mucho. Finalmente, cerraremos el mes el 27 regresando a Alemania para enfrentar al SV Sandhausen. He buscado un equilibrio, Matthias: equipos de ligas profesionales, mejores que nosotros, pero que nos permitan medir los fichajes y aceitar el funcionamiento sin que la brecha física sea tan grande que nos impida jugar. Matthias asintió, visiblemente conforme con la planificación de Kevin. El nivel de los rivales era el adecuado para el salto que pretendía dar. Luego, giró su atención hacia el director deportivo. —Martin, sé que el teléfono no ha dejado de sonar estos días. ¿Qué tenemos en la enfermería de contratos? Martin Busch esbozó una sonrisa de suficiencia. Le gustaba cumplir con los plazos y, bajo la nueva presidencia de Nowak, su capacidad de maniobra se había multiplicado. —Así es, Matthias. El plan avanza según lo previsto. De hecho, en este preciso momento, dos jugadores están pasando la revisión médica en las instalaciones de salud del club y firmarán antes de mediodía. Se trata de dos apuestas jóvenes, diamantes en bruto para nuestros equipos B y C, aunque uno de ellos tiene el potencial de dinamitar la estructura en poco tiempo. Martin proyectó la ficha del primer jugador: João Maria Torrigo. —El primero es João Maria Torrigo, central diestro brasileño con pasaporte italiano. Cumple hoy mismo 18 años, un regalo de cumpleaños en forma de contrato profesional. Viene libre del Portuguesa. Es un defensa de perfil intenso, muy agresivo en el buen sentido de la palabra. No le rehúye al contacto y tiene un sentido del posicionamiento innato que compensa que no sea un velocista. En el juego aéreo es una garantía. Busch, no obstante, mantuvo el equilibrio crítico: —Su juego con balón es pobre; arriesga poco y debe mejorar su precisión. Es un central de "clínica defensiva", ideal para sistemas simples ahora mismo. Pero su potencial es de nivel A y tiene una calidad actual C+. Será titular en el equipo B, competirá directamente con Gabriel Papic y será la sombra de Marco Müller como alternativa para el primer equipo. Ha firmado por 400 euros mensuales hasta junio de 2027. Andreas Herzog soltó un gruñido desde su rincón: —Un central brasileño que no sabe salir jugando... eso sí que es una rareza. Pero si muerde como dicen, a mis chicos del Sub-18 les vendrá bien saber lo que es un duelo físico de verdad. Martin continuó con el segundo nombre, y aquí su voz adquirió un tono de entusiasmo contenido: Mirko Jahić. —Tomen nota de este nombre, especialmente tú, Matthias, por tu rol en la federación. Mirko Jahić, 16 años. Nacido en Bosnia pero nacionalizado austriaco; es elegible para nuestra selección nacional. Llega gratis del FC Koblach. Es un extremo zurdo ofensivo puro, de esos que te levantan de la silla. Su regate es eléctrico, tiene una técnica individual depurada y una facilidad pasmosa para finalizar jugadas partiendo desde la banda. —¿Debilidades? —intervino Carsten Scholz, siempre enfocado en el desarrollo. —Las lógicas de su edad, Carsten —respondió Martin—. Sin el balón desaparece, su aporte defensivo es casi nulo y físicamente es un "fideo". Pero es un proyecto de potencial A++, el más alto que hemos registrado en el club hasta ahora, superando incluso a Danijel Knežević. Empezará en el equipo C, quitándole la titularidad a Filip Šubara, pero no duden que escalará niveles muy rápido. Ha firmado por 140 euros mensuales hasta 2027. Es, literalmente, el futuro del club. Matthias terminó su último mate del termo, sintiendo el calor de la bebida y la satisfacción de ver cómo las piezas encajaban. Las vacaciones habían servido para mucho más que descansar; habían servido para armar un ejército silencioso. —Así es como quiero que sean nuestras reuniones de enero —concluyó Matthias, levantándose de la mesa—. Breves, precisas y cargadas de noticias que nos hagan sonreír. Estamos construyendo algo sólido, piedra sobre piedra. Disfruten de lo que queda de la semana. Nos vemos aquí el domingo 7 de enero. Sí, ya sé que es domingo, pero un par de horas más de este nivel de trabajo y todos volveremos a casa felices. La reunión se disolvió entre risas y comentarios sobre los dulces de Clara. Matthias se quedó un momento mirando el Gugelhupf a medio terminar, pensando en Jahić y Torrigo. El 2024 apenas tenía dos días de vida, pero el Wacker Innsbruck ya se movía con la voracidad de quien sabe que su destino le pertenece.
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