Al finalizar el partido. 20:04 -Vestuario local, Estadio Piedrabuena- Don Rogelio, entrando con una bandeja y un vaso de leche para el chaval. ¡Pasad, pasad! Aquí tenemos al protagonista. Amadou Sene, el niño que ha puesto a todo el pueblo en pie. ¡Debutando con el primer equipo a los 15 años y 326 días! Eres historia viva de este club, muchacho. Daniel Latorre, sentado tras en un banco, cruzado de brazos. Siéntate, Sene. No te acostumbres a los aplausos, que el fútbol hoy te da flores y mañana te entierra en cal. Has hecho lo que tenías que hacer: salir ahí y no esconderte. Pero recuerda, ahora te van a mirar con lupa. El Chino, apoyado en el marco de la puerta, fumando un pitillo. El míster tiene razón, chaval. Has roto el récord, sí, pero en esta categoría los delanteros de 30 años te van a buscar las cosquillas en cuanto vean que aún no te afeitas. Tienes que aprender español rápido para que cuando te insulten en el campo, sepas qué contestarles. Amadou Sene, tímido, mirando al suelo y asintiendo despacio. Gracias... jefe. Yo... muy contento. Jugar en Brea... mucha fuerza. Yo aprender... poco a poco. Don Rogelio, con actitud cariñosa con el jugador. ¡Claro que sí, hijo! No le hagas caso a estos dos vinagres. Eres de Senegal, has venido de lejos y hoy le has enseñado a los defensas del Montecarlo que tienes más piernas que ellos. Un lateral derecho con 15 años... ¡Si es que es un crío, Daniel!. Daniel Latorre, se levanta y le pone una mano pesada en el hombro. Escucha, Amadou. No me importa tu edad, me importa que seas un hombre en el campo. Has debutado porque tienes condiciones, pero aquí te quiero defendiendo como un perro de presa. Mañana a las ocho, entrenamiento con Alberto Rodríguez. Él te va a enseñar. El Chino, apagando el cigarro en el marco de la puerta. Eso es. Menos récords y más barro. Si te crees que por debutar a los 15 ya está todo hecho, te pondré a limpiar las botas de Paul Valentín y Aarón, que para eso son tus capitanes. Amadou Sene, esboza una sonrisa tímida. Sí, Chino. Yo trabajar. Mañana... más fuerte. Gracias. Don Rogelio, pasando su mano por la cabeza de Sene. ¡Ese es mi chico! Tómate la leche y vete a descansar, que hoy Piedrabuena duerme tranquila sabiendo que hay futuro en la banda derecha.