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jv96

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    Comencé desde la nada. Entrenador sin títulos y experiencia de futbolista de fin de semana. Con muchas ligas de Europa cargadas, sobre todo las importantes y la zona de Escandinavia. Comencé como mánager en paro. Tuve que esperar para conseguir mi primer trabajo, este llegó a mediados de 2023, mitad de temporada en la liga sueca. El IFK Eskilstuna, un histórico de la liga sueca, despidió a su mánager por los malos resultados cosechados. Este equipo, con un campeonato nacional en 1921, uno de los fundadores de la Allsvenskan y 26º en su clasificación histórica, no pasa por sus mejores años. Luchando por sobrevivir en la cuarta categoría de Suecia, deciden poner su fe en un mánager español desconocido sin ninguna titulación de entrenador. Con una plantilla mejor que su posición en la tabla, ya que sólo se habían ganado 2 de los 13 partidos disputados, se consiguió remontar para acabar 5º en la División 2 Södra Svealand. Se consiguieron 8 victorias en 13 partidos, capitaneados por Simon Lundevall, ex jugador de equipos como el Elfsborg y el Gefle IF, cuya calidad era muy superior a la de la categoría. Para la temporada siguiente, se realizaron varios fichajes, entre ellos Emil Skillermo y Eskil Persson, los cuales resultaron tremendamente importantes para conseguir el campeonato de la División 2 Södra Svealand y el ascenso a la Ettan Fotboll. Sin embargo, a pesar de los grandes resultados (72% de victorias en 40 partidos), el vestuario no estaba contento con que un mánager tan joven, de 28 años, y de tan poca experiencia les guiase. Esto provocaba muchas tensiones entre jugadores, entrenador e incluso directiva, provocando que cambiásemos a un equipo de la misma división, el Atvidaberg, para la temporada de 2025. Recién descendidos de la Superettan, el equipo de Erik Grandelius tenía importantes problemas económicos, así que ascender otra vez no era una posibilidad, sino una obligación. Con un vestuario cuyos mejores jugadores querían irse y una directiva muy preocupada por el dinero, hubo unos comienzos de temporada difíciles. 4 derrotas y 3 victorias en los primeros 7 partidos hacían parecer un error la elección de un español desconocido como mánager. Sin embargo, a mediados de mayo se comenzó a mejorar y, ayudados por las cesiones de mitad de temporada llegadas de equipos más grandes, se consiguió una racha de 14 partidos sin perder en liga para llegar al playoff de ascenso. En este, los dos equipos clasificados 13º y 14º en la Superettan juegan contra los segundos de la Ettan Fotboll. Tras un 2-0 en casa, supimos sufrir perdiendo 0-1 fuera y consiguiendo el ascenso. Pero los problemas que nos acosaron todo el año no habían desaparecido. Una directiva que no quería proporcionarnos apenas dinero para mejorar nuestra plantilla y la marcha de las cesiones clave que nos dieron el ascenso provocaron nuestra dimisión para ir a pastos más verdes. Literalmente. El Kerry F.C. es el equipo más joven de los 20 que componen la League of Ireland. Sólo se conocía la derrota antes de mi llegada, y ahora es el tercer club más prestigioso del país, con varias participaciones en competiciones europeas. La temporada del 2026 fue dura, ya que se realizaron unos fichajes para mejorar el equipo, entre ellos el antiguo jugador de Eskilstuna Eskil Persson, pero no fueron suficiente. Un año muy sufrido, en el que había que luchar por cada punto y jugando con una formación de 5 atrás que nos daría una necesaria capacidad defensiva. Aún así, se terminamos octavos en la liga, yendo de menos a más y realizando varios fichajes interesantes. 2027 comenzó muy diferente. El Kerry salió al primer partido de la liga con hasta 8 extranjeros en su 11 titular, dando mucho de qué hablar en la prensa local. Chavales recién liberados de grandes equipos europeos, como Jakob Sachse, que ayudaron al Kerry a ganar el campeonato de la SSE Airtricity League First Division. A lo largo de este año también se consiguió la victoria en la copa local, la Munster Senior Cup, que engloba a los mejores equipos de la región de Munster. En ella, el Kerry sólo tuvo que vencer a otro equipo semiprofesional, el Cork City, los a priori favoritos, en cuartos de final. Tras un 2-1 al Rockmount en la final, llegaba nuestro segundo título como entrenador, al que seguiría la segunda división irlandesa los meses siguientes. Siendo el equipo de moda en la Liga de Irlanda llegamos a la Premier Division. Y vaya sorpresa nos llevamos. Comenzamos la temporada de 2028 con 1 partido ganado y 8 perdidos en la primera vuelta. Esto casi acaba con nuestra moral, pero supimos reponernos y perdimos solo 4 de los restantes 27 partidos para acabar el año en tercera posición. A solo 5 puntos del Derry City, los campeones, y de la mano de los goles de Sachse y de la calidad de Cian Coleman, conseguimos realizar una campaña espectacular, superando todas las expectativas. Pero lo complicado no es quedarse a las puertas, lo complicado es ganar. Al año siguiente, en la temporada 2029, con una directiva que estaba de acuerdo conmigo en casi todo y con una plantilla en la que había buen rollo, entre ellos y con el entrenador, el cielo parecía el límite. Además, el fútbol europeo llegaba a Kerry. Un comienzo irregular vino acompañado de un tramo entre abril y mediados de septiembre casi perfecto. 35 partidos en todas las competiciones de los que solo se perdió uno. Desgraciadamente fue la final de la Copa Munster Senior, que ganamos el año pasado, pero no pudimos revalidar debido a la mala suerte y un Cork City muy peleón. Pero, la parte buena, es que éramos líderes de liga, seguíamos vivos en la Copa de Irlanda y habíamos hecho historia en el Europa. Cuatro eliminatorias europeas, 7 victorias y un empate. El Celje esloveno, el Sloboda bosnio, el AIK Topola serbio y nada más y nada menos que el AEK de Atenas cayeron a nuestros pies para llegar a la fase de grupos de la Conference, el tercer equipo irlandés de la historia en lograrlo. Así, llegamos al final de temporada con la moral muy alta pero muy pocas piernas. Varias derrotas en liga hicieron que el Derry City nos adelantase justo al final, perdiendo el título por 2 puntos. Acabamos la liga con 74 puntos que cualquiera de los 3 años anteriores nos habrían dado el campeonato. Ganamos la FAI Cup (Copa de Irlanda) y nos clasificamos a los dieciseisavos de la Conference pero la decepción de la liga pesaba mucho. Por nuestro buen hacer, había equipos que estaban llamando a las puertas, así que era el momento de cambiar de aires. Esta decisión sería mala tanto para mí, como ahora os contaré, como para el Kerry, que acabaría segundo en liga en 5 de las siguientes 6 años, sin poder llegar jamás a levantar este trofeo. Dejamos Kerry con 102 victorias en 186 partidos, como empleados favoritos y con la base que llevaría al equipo a ser el tercero más prestigioso en la República de Irlanda. A finales del año 2029 había ya cierto runrún por mi nombre en las grandes ligas europeas. Me habían llegado ofertas de algún equipo de la 2.Bundesliga y de La Liga Hypermotion. Pero el que más me llamó la atención, por historia, nombre y situación actual fue el Kaiserslautern. El club que vio nacer a Miroslav Klose y ganador de 2 Bundesliga en los 90 se pudría en la 2.Bundesliga después de dos ascensos y dos descensos a la primera división en los últimos 5 años. El objetivo era claro, subir, y subir ya. Para mantenerse. Después de mis 3 ascensos en 7 años, entendí que éramos la pareja perfecta. Llegamos en pleno mercado de invierno. Tras evaluar al equipo, decidí que era necesario fichar a un delantero, y Sean Nilsen Modebe fue el elegido. Aportamos mucha fortaleza defensiva pero nos faltaba un nosequé para ganar los partidos. Además, el equipo estaba, en general, bastante enfadado. Querían jugar en la Bundesliga y no en segunda. Acabamos la liga en 9ª posición, tras empezar 13º, lo cual auguraba buenas cosas para el año venidero, en el que el ascenso era necesario. Sin embargo, había cierto resquemor entre las voces más veteranas de la plantilla con el mánager, por no ser muy conocido, y porque no quería dejar que los jugadores hicieran lo que les apeteciera. La temporada 2030/2031 comenzó con buena pinta. Muchos fichajes jóvenes que hacían veces de titulares. Una defensa muy sólida, aunque con un ataque con problemas para meter goles. Se comenzó bien, sólo se perdieron 4 partidos hasta noviembre, aunque siempre con cierta tensión en el ambiente. Jugadores con desavenencias con el mánager, queriendo irse y con los líderes de equipo poniéndose siempre y sin excepción del lado de los jugadores. Las cosas en liga iban medianamente bien, en torno a la 4ª o 5ª posición, que nos auguraba, por lo menos, un playoff de ascenso si enganchábamos una buena racha. Pero en 2031, llegó el desastre. Muchos jugadores forzaron salir a equipos en peor situación, o buscaron peleas con el mánager y se comenzó a perder. Y de qué manera. 2 victorias en los últimos 18 partidos de liga, con un ambiente muy malo y unos jugadores que no creían en el mánager, provocaron mi desitución a falta de un partido para que acabase la temporada. 14º de 18 equipos y con la moral por los suelos, juré vengarme de todos estos jugadores que no quisieron creer en mí ni en mis tácticas desde un primer momento y que llevó a año y medio de luchas y complicaciones casi siempre extradeportivas. Salí por la puerta de atrás, pero volveré para llevar a equipos más grandes a cotas más altas, que sepan confiar en un mánager como yo. Así, sin trabajo y con la mancha en mi historial que fue el paso por el Kaiserslautern, comencé la búsqueda de trabajo. Puse mi objetivo en equipos similares al Kaiserslautern, pero no conseguí convencer a ninguna directiva, porque se centraban demasiado en la ruptura de promesas y mal ambiente que hubo en mi último trabajo. Pero vi un rayo de luz. Como el amanecer en el Ártico, vi que quedaba libre el puesto del Breidablik islandés, a quienes ya entrené en el FM20 con muy buen recuerdo. Como si fuera el destino, pedí el trabajo y me lo concedieron. Con 2 victorias en la Pepsi Max Deild, en 2010 y 2022, gozaban de cierta estabilidad en la primera división, pero sin llegar a más. Vikingur R y KR dominaban el país, y esta temporada 2031 el Breidablik se encontraba en última posición, con muy mala pinta de descender y estar fuera de la Pepsi Max Deild por primera vez desde 2005. Con 2 victorias en 14 partidos, la temporada parecía complicada, pero el equipo tenía calidad suficiente para no acercarse siquiera a sufrir por el descenso. En los 8 partidos restantes conseguimos 4 victorias y 2 empates. En Islandia, tras jugar 2 vueltas, se divide la liga en dos grupos, el del descenso y el del campeonato. Los 6 primeros en uno y los 6 últimos en otro. Nosotros llegamos al grupo por el descenso en 10ª posición, fuera de los dos últimos puestos del descenso, y conseguimos salvarnos holgadamente, finalizando primeros de este grupo, ganando 4 partidos y empatando el restante. La plantilla tenía muy buenos jugadores, solamente era necesario encontrar un par de piezas para dar con la tecla de la victoria. Para la siguiente temporada, el objetivo era ganar. Teníamos una ventaja muy grande respecto a nuestros competidores, porque no participábamos en las eliminatorias europeas, que se hacían justamente en mitad de temporada y el cansancio que provocaban podía dar al traste con una temporada que estaba yendo bien. Una serie de fichajes libres como Hugi Hrólfsson y una serie de cesiones y ventas para liberar presupuesto de sueldos, nos dejaron con una plantilla muy local y joven. Comenzamos la temporada con la Delidabikar, la Copa de la Liga, que es un trofeo de pretemporada que no da acceso a Europa pero sí pone una copa en tus vitrinas. Y eso hicimos. Ganando nuestro grupo con holgura, nos enfrentamos al Vikingur R en la final y les ganamos por penaltis tras un partido disputadísimo en el que tuvimos bastante suerte. Y así comenzó la magia en Kópavogur. Tras perder el primer partido de liga, encadenamos 13 sin conocer la derrota. Aunque en julio y agosto fallamos un poco, perdiendo partidos en liga y con una eliminación de la Copa en las semis, nos encontramos ante el grupo por el campeonato en 3ª posición y a 2 puntos del Vikingur. Pero llegó el desastre. Una derrota por un mal partido nuestro contra el Stjarnan y nuestra incapacidad para ganar a un Vikingur mejor que nosotros provocó que acabáramos el curso en segunda posición, clasificados para las rondas previas de la Europa League. A 3 puntos del líder y con flashbacks de lo que pasó en Kerry, me prometí volver mejor y evitar que se me escape la liga al año siguiente. 2033 no empezó como esperábamos. Perdimos en semis de la Delidabikar y empatamos 3 de los primeros 4 partidos de liga. Pero, empatar no es perder. Se ganó la Supercopa Islandesa (Meistarakeppni) y, aunque se perdió en octavos de la Copa contra un ÍA que venía primero en Segunda, en liga seguíamos sin perder. Las competiciones europeas fueron otro rollo. En primera ronda de la Europa League nos esperaba el Derry City, quienes ya nos quitaron la Liga Irlandesa en los últimos compases 4 temporadas atrás. Y no pudimos con ellos. Derrota fuera, empate en casa y a intentar meternos en la Conference. En la 2ª ronda de la UECL nos tocó el Sumqayit azerí, a quienes ganamos sin problemas, para volver a Irlanda, esta vez a la del Norte, en la 3ª ronda. Un 0-1 en casa nos hacía augurar lo peor, y fuimos a Cliftonville a ganar como fuera. Fue un partido muy nervioso en el que nos adelantamos en el minuto 35 y se aguantó ese resultado hasta el 90. Strymir Thorvardson metió uno de los goles de falta más bonitos, más "clutch" y más impresionantes que he visto nunca. Fue uno de esos momentos en los que dices: "Joder, que puto juegazo". En la última ronda de clasificación nos deshicimos cómodamente del Slovan Liberec y nos metimos en la fase de grupos de la Conference! Ahí es nada. Mientras tanto, en liga, perdimos el invicto en nuestro 20º partido de liga, cómo no, frente al Vikingur. Esto hizo que llegáramos empatados con ellos a la separación de la liga. Sin embargo, este año nosotros fallamos menos, y ellos mucho más. Llegamos a un último partido Breidablik - Vikingur R con 1 punto de ventaja, pero este año sólo había un equipo y ese éramos nosotros. Doblete de Francisco Javier Torrano para mandar al Vikingur a casa segundos. Nosotros, por fin, Campeones! Este año tuvimos un equipazo y se notó. 28 goles de Torrano y 29 de Orfei (24 en liga, nuevo récord de la Pepsi Max Deild) que nos llevaron a cotas altísimas. Y ahora a disfrutar en la Conference y a hacer lo que se pueda. Esta comenzó con una dura derrota 0-3 frente al Villareal, pero en los siguientes partidos fuimos capaces de dar la cara. Victorias frente a Istra, Slavia de Praga, Aktobe y Lugano y derrota frente al Casa Pia nos colocaban novenos, a 3 goles de poder pasar directos a octavos. Pero esta historia ya se desarrolla el año que viene. Cuando un equipo pequeño como el Breidablik lo hace bien en Europa, vienen los equipos más grandes como buitres. Y así, hubo salidas de jugadores, entre ellos Torrano, que nos dolieron en el alma. Además, un gran problema de la liga islandesa es que el mercado de invierno se abre en febrero, después de la fecha de inscripción a las eliminatorias de las competiciones europeas. Esto nos suponía un problema pero había que intentar sobreponerse. El sorteo fue malo, malísimo, peor. Nos tocó el otro equipo islandés que quedaba en competición. El puto Vikingur R. Y además nos humillaron. Dos derrotas, 3-2 en su casa y un dolorosísimo 1-5 en un partido en el que estuvimos volcados en ataque y no nos salió nada. Con esta decepción enorme, afrontamos la Delidabikar con ganas de venganza. Pero el Vikingur fue eliminado por el Höttur/Huginn, de la Segunda división, quienes hicieron un torneo excelso y a quienes ganamos en la final con un claro 3-1 para llevarnos el torneo. Luego tocaba la supercopa. Los de siempre, el Vikingur y como casi siempre, pringamos nosotros. 0-2 clarísimo a su favor en un partido para olvidar. La liga, sin embargo, fue como un tiro. 17 victorias y solo una derrota en 22 partidos, llegamos a la separación en 1ª posición, aunque con el R solamente 2 puntos por detrás. En cuanto a Europa, cal y arena. No creo en fuerzas sobrenaturales ni nada de eso, pero cuando superamos al Helsinki JK y vi que en la 2ª ronda de clasificación a la Champions League nos tocaba el Derry City, me cagué en todo lo cagable. Tenía un presentimiento malísimo que superé tras el primer partido. 2-0 en Derry sobrados. "Esto no se puede perder" pensé. Oh, cuán equivocado estaba. La vuelta en nuestro país, transcurrió tranquila, nosotros jugando a tener el balón, ellos al contraataque y llegamos al minuto 94 con 0-1 a su favor. Entonces, una carambola en el área les dio un pase a la prórroga muy inmerecido. Prórroga, con un gol por equipo y a penaltis. A mitad de la tanda, ganábamos 3-2 con un fallo suyo. Desde ese momento 3 de 5 penaltis fallados, maldición de Derry completamente vigente y nosotros a la Europa League. Ahí, por lo menos, destrozamos al Legia de Varsovia y ganamos al Omonia chipriota para llegar a la fase de grupos. En otro orden de cosas, la rivalidad contra el Vikingur comenzó un poco a ir hacia nuestro lado cuando ganamos la final de la Copa contra ellos 3-0 y se deshincharon completamente en el grupo de campeones de liga, consiguiendo 4 puntos de 15 posibles para darnos el título en bandeja. En la fase de grupos de la EL seguimos dando la sorpresa en Europa ganando al EA Guingamp, al Astaná y al Shaktar Donetsk, empatando contra Sarpsborg y Bodo/Glimt. Aunque perdimos frente a todo un Manchester United, así como frente al Stuttgart y al Slavia de Praga, clasificamos para el Playoff en 18ª posición. 2035 comenzó, al igual que años anteriores, con ventas para conseguir beneficios y fichajes, o bien gratis, o baratos. La economía del club estaba por las nubes por el dinero de las competiciones europeas, así que todo iba bien. El vestuario estaba conmigo, los jugadores estaban contentos y había muy buen ambiente. Y con este buen ambiente afrontábamos los primeros partidos de temporada, las eliminatorias de la Europa League. El sorteo había vuelto a ser duro y nos tocó el Stuttgart, el coco del sorteo, 9º en la clasificación y que ya nos había ganado en la fase de grupos. Pero esta vez no. Un empate en casa dio paso a un partido en Alemania donde jugamos como los ángeles y ganamos 1-2, clasificándonos para la siguiente ronda. El sorteo, otra vez bastante cabrón. El Leverkusen, 2º en la fase de grupos, y otro equipo alemán. Demostramos que, aunque nos venían un poco grandes, perdiendo 0-2 en casa, en Leverkusen salimos a luchar como jabatos, poniéndonos 3-0 en la primera parte y soñando con los cuartos de final. Un gol suyo en el 50 nos mandó a la prórroga, donde el cansancio nos pesó demasiado y nos metieron un gol. Así acabó nuestro sueño europeo desde Islandia, a pesar de las fechas del mercado de fichajes y los equipos más ricos que nosotros, en octavos de la Europa League. Mientras tanto, en la Copa de la Liga ganamos nuestro grupo holgados. El día después saltaba la noticia. El Valladolid, el equipo de mi vida, había despedido a su mánager después de ir muy mal en primera y llevar 13 derrotas seguidas. No dudé ni un segundo en pedir el trabajo. Y eso que la salvación era muy complicada. En el Breidablik lo entendieron, y antes de irme les dí una última alegría ganando la Delidabikar. El Valladolid llevaba en el purgatorio existente entre Primera y Segunda desde el comienzo de la partida. Tres ascensos, dos descensos al año siguiente, y este año parecía que iba por los mismos derroteros. Después de haber ascendido tras quedar 7º en Segunda, este año estaba siendo un sufrimiento absoluto. Afortunadamente, Elche, Albacete y Cádiz estaban prácticamente igual de mal, y de entre nosotros 4, uno se tenía que salvar. La Liga 2034/2035 será recordada por ser el décimo título del Barça en los últimos 13 años, por que Joshua Torres fue el primer pichichi del Villareal desde Diego Forlán en la 2004/2005, o porque el Valladolid se salvó con la menor cantidad de puntos de la historia. 28 puntos y gracias. El Valladolid contaba con una plantilla centrada completamente en la cantera, con pocos jugadores de calidad, sobre todo en defensa y portería. Quedaban 9 partidos y como se dice siempre, 9 finales. 3 victorias, 3 empates y 3 derrotas fue lo justo y necesario para provocar la salvación. Pero lo peligroso venía ahora, había que fichar mucho y bien para evitar una situación similar al año siguiente. Noah Roca, Roameth Entrena, Othow Kuol (sursudanés) y los libres Yehor Yarmoliuk y Federico Pellegrino nos dieron el margen suficiente para hacer un año muy bueno. Sólo teniendo Liga y Copa en lo que centrarnos, en comparación con el Breidablik, donde jugaba unos 5 torneos al año, aporta cierta tranquilidad. El problema es empezar con 7 derrotas en 8 partidos. Pero estos ocho partidos habían sido frente a los rivales más difíciles de La Liga, así que poco a poco fuimos carburando y perdimos solo 2 de los siguientes 14 partidos (y la primera ronda de Copa contra el Rayo, pero yo elijo creer que ese partido nunca ocurrió). Finalizamos el año con tranquilidad, que era lo importante, con solo 6 derrotas en los últimos 30 partidos de liga que nos auparon hasta un 10º puesto. La tranquilidad, es lo que más se busca. Yehor Yarmoliuk fue un pilar muy importante en el equipo, aportando calidad, asistencias y goles. Nuestro delantero canterano Samuel aportó 10 goles, aunque de manera demasiado irregular para mi gusto. En invierno se fichó a 3 claves futuras del equipo: Heine Bjerkan Braten, por 850K; Orestis Fetsis, por 4.2M y a Szilárd Hornyák, por 2.3M. Después de una temporada tranquila, al año siguiente tocaba intentar entrar a Europa. 74 goles en 252 partidos. Samuel, abulense. Carlos, vallisoletano con 263 partidos. Aplaudidos a rabiar por el Estadio José Zorrilla el 18 de mayo de 2036. Se fueron porque era necesario sacar dinero por ellos, para poder compensar gastos de la temporada pasada y reinvertirlo en el futuro. Dejaron dinero y se fueron por la puerta grande. Tras varios fichajes de agentes libres y jugadores baratos (gastamos solamente 1.6M en verano), tocaba comenzar la temporada. Empezar mal se está convirtiendo en costumbre, de los 11 primeros partidos, perdemos 7 y ganamos 4. El equipo no carbura en ataque, aunque antes del cambio de año enganchamos una racha de 8 partidos sin perder que mejoró bastante las cosas. En el mercado de invierno hubo fiesta. La buena posición del equipo en liga hizo que vinieran los buitres a por nosotros. Se vendió a Yarmoliuk, Pellegrino e Isaac Babadi por 55M. Babadi, que se fue como icono del club, batió el récord de traspaso saliente con 33M. Para compensar, se trajo a Jakub Petrik, Marko Stojadinovic, Georgi Georgiev y Taras Synyshyn, este último comprado del Shakhtar Donetsk por 20M + 4M variables, que es también el récord de traspaso entrante. Con estas nuevas piezas, el equipo mejoraba, y vaya si se notó. La racha sin perder se alargó hasta 18 partidos, incluida la Copa del Rey. Un final de febrero malo nos vio perder contra el Barça dos veces, tanto en Liga como en Copa, dejándonos un poco tocados para el resto del año. Resumiendo, el Pucela acabó séptimo en Liga, mejor resultado desde 96/97 y se llegó a las semifinales de la Copa, algo que no sucedía desde que perdiéramos la final en la temporada 88/89. Un año para el recuerdo de la mano del capitán, Borja Cobo, defensa, vallisoletano de nacimiento y que a sus 30 años está a 71 partidos del récord de más partidos con la camiseta del Real Valladolid. Pero queremos aún más. El año que viene disputaremos la Conference League, primera competición europea del equipo desde la 97/98. El cielo es el límite. "El Europucela" titulaban los periódicos. Los focos caían sobre nuestro equipo, y nadie quedaba indiferente. Durante el verano se fichó bien, reforzando el equipo. Fede de Zan, joven delantero argentino, llegó por 2.8M para evolucionar como suplente de Synyshyn. El portero marfileño Dominique Koné, que llegó libre el año anterior del Sporting de Portugal, volvía al equipo tras estar cedido un año en el Torino y demostrar que tenía mucho potencial. Desgraciadamente, nuestras buenas actuaciones el año anterior habían llamado la atención de grandes equipos. La Lazio activó la clausula de rescisión de Orestis Fetsis y, la más dolorosa, el Newcastle se llevó por 30M a Roameth Entrena, claramente nuestro mejor jugador el año anterior. La parte buena de esta situación es que se pudo fichar con el dinero recibido, llegando así Muamer Osmanovic, lateral derecho bosnio; Zeben Bejarano, mediocentro defensivo de Las Palmas y Freddie Anderson, mediapunta organizador que llegó libre. Pero vamos a lo más importante de las cosas menos importantes, el fútbol. "1 año y medio tenías cuando jugó el Spartak de Moscú en el Zorrilla" me decía mi padre. Y ahora volvemos a Europa. 40 años después. Teníamos buenas posibilidades incluso de ganarla. 13 de los 16 campeones de la Conference hasta el momento habían sido de las 5 mejores ligas (Liga, Premier, Ligue 1, Serie A y Bundesliga). Pero había que empezar por el principio. Nos enfrentábamos al Borak Banja Luka bosnio para entrar en la fase de liga, eliminatoria que dejamos sentenciada en la ida con un 1-4 en Bosnia. Además, en la Liga comenzamos, por una vez, como un tiro. 7 victorias en los primeros 8 partidos, y el noveno era en el Bernabéu. Luchamos como los que más, y llegamos al minuto 80 con un 1-1. Un gol suyo en el 85 me hacía tener recuerdos de Vietnam; pero en el descuento, nadie sabe cómo, nuestros delanteros enchufaron 2 seguidas y acabamos ganando 2-3. Este año parecía que no nos paraba nadie. En la Conference, más de lo mismo. En la fase de liga ganamos 5 (incluyendo al Kerry en Irlanda) y empatamos uno, frente al Winterthur suizo, lo que nos dejaba segundos tras el Atalanta; y nos libraba de la primera ronda de playoff. 21 goles a favor y 3 en contra, todo iba sobre ruedas. En la Liga bajamos un poco el ritmo a finales de octubre, perdiendo un par de partidos y empatando contra el Barça, pero lueo enganchamos otra racha que nos llevaba al año nuevo en segunda posición a un punto del Barcelona. Nada podía ir mejor, estábamos en una nube. Synyshyn metía goles, Cobo y Kuol eran un muro defensivo y Stojadinović creaba goles como un loco y empezaba a mejorar mucho como jugador. Llegó el mercado de Enero, y con él, ofertas. El Atleti nos pagó 39.5M por Szilárd Hornyák, mientras que Noah Roca se volvió a Argentina después de que Koné le quitara el puesto. Eso nos dio alas para fichar al dinosaurio Dino Zubak-Sutalo, mediocentro y extremo derecha del Partizán; Franciso Oliver, que podía jugar en toda la defensa desde el Oviedo; y unos cuantos chavales jóvenes, como Uchechukwu Musa, que vino desde Nigeria. Comenzamos enero con tropiezos en liga contra equipos a los que había que ganar si queríamos luchar por el título: una derrota contra el Girona y empates contra Valencia y Tenerife. En la Copa del Rey, sin embargo, avanzábamos a paso firme. En cuartos de final, con el Real Madrid eliminado, veía posibilidades de llevarme el título, si la cosa seguía así. Los únicos equipos duros que quedaban eran el Barcelona, y en menor medida el Atleti y el Villareal. Pero el sorteo fue horrible, y nos emparejó contra el Barça que nos endosó 5 en el Camp Nou y nos mandó a casa. En la Conference, llegamos a octavos directamente y nos tocó otro ex-equipo mío, el Breidablik. En Islandia nos llevamos una sorpresa y palmamos 1-0, pero en el Zorrilla no fueron rival, y se llevaron un 4-0. El sorteo de cuartos fue extrañamente similar al de la copa. Quedaba un rival "duro", el Atalanta. El Hull inglés había sido eliminado en octavos, y el resto eran rivales de ligas menores como el AIK sueco, el Neftçi azerí o el Falkirk escocés. Y como en el sorteo de copa, teníamos unos cuartos de final que eran la final adelantada, contra el Atalanta. En liga, febrero fue perfecto, 4 victorias de 4 partidos, pero en marzo tuvimos tropiezos por la acumulación de partidos y los jugadores que llegaban pidiendo la hora al final. Empatamos contra Betis, Barça y Atleti, aunque afortunadamente el Barça hacía lo propio, llegando a dos puntos de ellos al final de marzo. Con ese melón, llegamos a la eliminatoria del Atalanta. Ida en Zorrilla, vuelta en Bérgamo. Envejecí, fácilmente, 5 años en esos dos partidos. En Valladolid comenzamos ganando 1-0 con un gol de cabeza de Oliver al principio del partido. Sufrimos con el 1-0 casi todo el partido hasta que, en el 78, José, nuestro lateral izquierdo titular, que vino libre del Madrid Castilla, fallaba en el marcaje de su extremo y concedíamos el empate. 7 minutos después, mientras ellos intentaban sacar el balón jugado, un buen robo de Pablo Gómez llegaba a su compatriota de Zan, que, libre de marca, nos daba la victoria final. Ahora a Bérgamo a no perder. "Me da igual la ida, hoy hay que ganar" les decía a mis jugadores antes del partido. Y Dominique Koné lo entendió. Ellos tiraron 10 veces a puerta y solo entró uno, en el 87. Con un gol anterior de Anderson, pasábamos la eliminatoria, sufriendo, pero victoriosos. En semis, nos esperaba el Neftçi azerí, rival de mucho menor nivel y que fue un comparsa, recibiendo un 2-0 en el Zorrilla que serviría para compensar el 1-1 de la vuelta. Por el otro lado del cuadro, llegaba a la final el AIK. En la Liga, los chavales notaban la presión. Se siguió jugado muy bien, ganando casi todo excepto a los grandes, pero los últimos 4 partidos fueron mortales. Llegábamos con 4 partidos por jugar y tres equipos en la lucha por el título: Real Madrid, 3º, 72 puntos; Valladolid, 2º, 76 puntos; Barça, 1º, 76 puntos. Teníamos el "gol average" con el Barcelona empatado y en diferencia de goles nos ganaban, paradójicamente, por goleada. Lo que iba en nuestro favor es que el último día había un clásico, Madrid-Barça, que podía darnos el título. Primero tocaba viajar a Oviedo, al Carlos Tartiere, donde se llevó a cabo el peor partido de mi vida. Nada funcionaba, los jugadores no carburaban y tiros que siempre entraban, se iban lejísimos de la portería. Nos metieron un 1-0 en el minuto 6, y ahí se acabó nuestro sueño. Para ganar la Liga, necesitábamos ganar el resto de partidos con una diferencia de goles de 25, o esperar que el Barça pinchara contra el Madrid, que era viable; y además en otro partido, que era mucho más complicado. Al final sucedió lo esperado y en una última jornada también para olvidar, empatamos 3-3 contra el Girona después de ir ganando 3-1 y, tras la victoria del Madrid en el Clásico, acabábamos la liga 3º. Final agridulce a una campaña en la que se pudo soñar con ganar, pero en la que se vio que faltaba alguna pieza para triunfar. Por otro lado, se consiguió el mejor puesto en liga en la historia del Pucela. Y quedaba la final de la Conference. Las historias que crea este juego son inigualables. No hay ninguno que se le acerque. Y ahora os voy a contar la de José Carlos Alonso. Nacido en Madrid, criado futbolísticamente en Pucela. Mediapunta izquierdo, diestro de pierna, y probablemente el mejor jugador de la cantera del Pucela desde Benjamín Zarandona. Cuando llegué en 2035, estaba mosca. Se veía mejor que los jugadores que le rodeaban, y con razón. Con 23 años era, claramente el mejor jugador de la plantilla. Yo le ofrecí dinero y paciencia. Una renovación a tiempo y una promesa de mejorar el equipo. Y él eligió quedarse. Titularísimo estas tres temporadas que llevaba yo en el equipo, y aparecía siempre que se le necesitaba. "Disfruta de los grandes partidos" decía mi segundo. Y vaya si los disfruta. Ahora al meollo del partido. En el minuto 26, al mediocentro sueco del AIK Dogukan Erkan, de 20 años, se le nota la inexperiencia y complica la final a su equipo haciéndole una entrada a Anderson con los dos pies por delante. Roja y 11 contra 10. Las cosas no podían pintar mejor para nosotros. Pero José (el lateral izquierdo del que os he hablado antes, no José Carlos) tenía otras ideas. 6 minutos después de la expulsión, en un patadón pa' arriba del AIK, José "despeja" desde la banda hacia la frontal del área, el delantero del AIK la engancha y nos meten gol. Le quité en el descanso y no volvería a jugar ningún minuto con la elástica blanquivioleta. Desde su gol el partido fue un monólgo vallisoletano. Tirábamos, tirabamos y tirábamos y la pelotita no entraba. Palo de Cobo en el 58, palo de Petrik en el 62. En el 68, un mediocentro del AIK le entra a Anderson, se lesiona, el Pucela contraataca y de Zan encuentra al prota, a José Carlos Alonso, solo delante del portero. En ese momento pensé "Y tanto que disfruta de los grandes partidos". Vaya definición. Pegada al palo, el portero no tuvo nada que hacer. Pero el árbitro sí. El VAR dice que Alonso está un pelín adelantado en su desmarque, y nos quita el gol. A seguir remando. 2.5 xG nuestros frente a 0.3 suyos. "No puede ser" seguía repitiéndome continuamente. Minuto 80, su defensa despeja hacia la banda izquierda y Alonso recoge el balón en el pico del área grande. Se va de su lateral, se acerca a portería y la mete ajustadísima al palo. El gol no puede ser más bonito. Él lo hace todo. 1-1, por lo menos ahora veo luz al final del túnel. "Se puede", me digo a mí mismo. Y vaya si se puede. Stojadinović se anticipa a un pase rival, la roba en tres cuartos de campo y encuentra a José Carlos en la frontal. Ahí se obró el milagro. Otro tiro perfecto, pegado al palo. Doblete del chaval de la cantera y primer título del Pucela en 53 años. Vaya historia. Y lo mejor está por llegar. En la 2038-2039 decidí que había que darle tiempo a los chavales. Llegaba Frode Aarseth desde Noruega, lateral izquierdo para el futuro. Se iban Othow Kuol, porque Oliver le quitó el puesto y José, por casi perdernos la final de la Conference. Y nada más. A seguir mejorando lo que tenemos. Stojadinović de extremo y Zubak-Sutalo, de mediocentro organizador eran la magia del Europucela. Y este año más porque tocaba Champions. Empezamos la Liga un poco flojos, comparado con el año anterior. A finales de octubre llevábamos 6 victorias y 5 derrotas, pero no era muy preocupante. Habíamos jugado contra los mejores, hay que dar tiempo a los chavales, y la Champions iba viento en popa. Este año, además, entre Champions, Supercopa, Copa y Liga nos esperaban muchos partidos. Había que estar tranquilos y remar todos juntos. Los chavales estaban motivados y eso se vio en el primer partido de la Champions en el Nuevo José Zorrilla. Llegaba el Arsenal inglés, que acababa de hacer un "cuadruplete": Champions, Premier, Supercopa inglesa y Supercopa Europea. Venían dispuestos a pintarnos la carita. Cuando ya íbamos 2-0, en el minuto 51, se veían caras confusas en su banquillo. Con el 3-0, en el 62, se empezaron a oir cánticos de "Quién es el Arsenal". 3-1, declaración de intenciones. No somos unos pringados. Venimos a Ganar. El frío llegó al estadio de la Pulmonía, y con él las victorias. En liga ganábamos, y en Champions, también. Llegamos a enero con 4 victorias y 2 derrotas por la mínima que no molestaban mucho. Había hambre de ganar. En enero, tocaba reforzarnos para seguir a lo nuestro. Llegaron Raimundo Nonato, defensa central "desayunatibias"; Lucas Gabriel, extremo/delantero brasileño de gran calidad (aunque mentalmente un poco flojo) y Adrián Ordóñez, centrocampista todoterreno, 18 años, del Atalanta, con 11 de mínima en todos los atributos menos en 3. Hubo que hacer espacio, eso sí. Bejarano se fue por 24.5M y Borja Cobo degraciadamente no quiso renovar, así que se fue a Qatar por 5M, tras 445 partidos en liga, toda una leyenda del club. Aplaudido hasta rabiar, y que pudo levantar una copa en su último año en el equipo. En cuanto al fútbol, aquello de la cal y la arena. Se perdió la final de la supercopa en el 92 contra el Barça, en un partido en el que poco pudimos hacer, y no sonó la flauta. En la Copa del Rey pasó exactamente lo mismo que el año anterior. Barça eliminado en octavos, solo quedaba el Madrid de entre los "cocos", y nos tocó en cuartos. Eliminados por el futuro campeón, y yo cagándome en quién hace los sorteos en la Federación. Pero en Liga y Champions todo iba sobre ruedas. Clasificamos octavos al final de la fase de liga de la Champions, evitando la primera ronda del playoff, por solo un gol en diferencia de goles con el PSG. En liga, encadenamos una vuelta entera sin perder entre partidos contra el Barcelona, que este año iba como un tiro, y no había quién les alcanzara. Spoiler, acabarían campeones con 98 puntos, solo a 2 del récord del Madrid de los 100 puntos, que sigue vigente. En Champions nos tocó en octavos contra un Newcastle con pasta para enterrarnos y un mediocentro conocido, un tal Roameth Entrena, que se había convertido en el sheriff del medio campo del equipo inglés. Pero da igual, porque las vibras blanquivioletas pueden con el dinero. Dos partidos, dos victorias, 0-1 en Newcastle, 3-0 en Zorrilla de la mano de Stojadinović y Zubak-Sutalo, claramente los mejores jugadores del equipo. A gritos de "Pucela es de Belgrado", por la ciudad de procedencia de estas dos estrellas en ciernes, nos metimos en cuartos de final, donde esperaba el Inter de Milán. Los de azul y negro llevaban 15, ni una, ni cinco, quince títulos seguidos de la Serie A. La ida, en Zorrilla, no pudo comenzar mejor. Estábamos tranquilos, sabíamos que podíamos ganar a cualquiera, y nos llegamos a poner 2-0 en el 74. Pero el Inter no son unos don nadie. Entramos en una especie de relajación que hizo que nos metieran 4 en los últimos 15 minutos, que resultaron ser imposibles de remontar en San Siro. Aún así, hemos demostrado al mundo que vamos a por todas. Equipo revelación en Champions. Segundos en Liga, con los mismos puntos que el curso anterior. Un equipo muy joven. Las cosas pintan bien en Pucela. "Ya no son 2, son 3" "El Pucela se ha alzado como el siguiente gran equipo español". Más y más titulares de periódicos ensalzando nuestro buen hacer los últimos años. La liga es una competición peculiar, porque el duopolio Madrid-Barça lo domina todo. Ningún campeón nuevo desde el SuperDépor en el 2000. Bueno, pues eso está a punto de cambiar. Comenzaba el año con los fichajes. Salen Jakub Petrik, Muamer Osmanovic y Freddie Anderson, los dos primeros por que no se habían convertido en lo que prometían, el tercero porque era Inglés y ocupaba plaza de extracomunitario. Llegaban Aníbal Gómez, central argentino del Chelsea y Mario Balinha, por 44.5M, fichaje más caro de la historia del Pucela, que era un lateral derecho y venía desde el Braga. La liga empezaba con fiesta. Atleti, Barça, Sevilla, Real Sociedad y Real Madrid. Los 5 jugando en Europa, con equipazos. Salimos muy vivos, dejándonos puntos solo contra Barça, una derrota; y Madrid, un empate. Después, contra equipos peores enganchamos la madre de todas las rachas, 11 partidos ganados seguidos en Liga hasta un 0-1 tonto contra el Villareal en casa. Aún así, líderes en invierno. En Champions, más de lo mismo, empatamos contra el Sporting de Portugal en Lisboa, pero el Pucela de Belgrado ganó los siguientes 5 partidos, incluyendo un 6-1 al Stuttgart con póker de Stojadinović, que nos dejaba líderes también en Champions. Lo malo de esta exhibición, es que llegó Fidel Alfonso. ¿Quién es ese? os preguntaréis, queridos lectores. Central y capitán del Newcastle que nos tenía cierto resquemor por eliminarles en Champions. Fidel empezó a dejar caer pistas de que Stojadinović encajaba bien en el Newcastle, que porfa se fuera, bla bla bla. Obviamente, Marko no era ajeno a estos comentarios. Llegaba 2040 y según se abrió el mercado de fichajes, llegó lo temido. 160 millones de euros, a tocateja, pagando la cláusula de Marko Stojadinović, que se iba al Newcastle. Y yo lo entiendo, pasar de cobrar 300.000 euros al mes a 2.74 millones, no es cosa boba. Además con el equipazo que tiene el Newcastle. Así que, economía saneada y a buscar un sustituto. Y el sustituto estaba en casa. En Belgrado, también. El dinosaurio Zubak-Sutalo tomaba el extremo derecho dejado por Marko y con los millones se contrataba a Michele Pilloni, central de 18 años de la Juve con mucha proyección, Carlos, extremo derecho del Dépor para el futuro y Don Enzo Rouault, centrocampista todoterreno francés que llegaba del Oporto por 90M más 20M en variables. Con esto, Pucela era un poco menos de Belgrado, pero mejoraba en general, y existía menos Markodependencia. En enero llegaba la supercopa. Ganamos al Madrid con 10 en la semifinal y nos tocaba, como no, el Barça en la final. El último partido de Stojadinović con la blanquivioleta y no pudo hacernos campeones tras luchar como jabatos todo el partido. Recibimos dos goles al final, en el 80 y 88. Pero bueno, habrá otras oportunidades. Mirando hacia el futuro. En Champions, en la séptima jornada de ocho, ganábamos al RB Leipzig y nos clasificábamos primeros matemáticamente para playoff. Con un 3-0 en el minuto 12, tras el gol de Adrián Ordóñez, juraría haber escuchado algún "No te echamos de menos, Marko". Perdíamos 2-0 contra el City en la última jornada con el equipo suplente y esperábamos al sorteo para ver quién nos tocaba en octavos. En Liga tampoco echamos de menos a nadie. En 2040, jugamos 21 partidos en liga. Empatamos contra Madrid y Barcelona, ganamos el resto, ¿Quién es Stojadinović? ¿Quién jugó en el Madrid de los 100 puntos? Ya esas preguntas daban igual, porque acabamos la Liga con 102. Cada partido era un festival en el que acabábamos ganado, jugáramos bien, mal o regular. No había quién parara a los chavales. 27 goles de de Zan, que se hizo con la titularidad este año, Zubak-Sutalo siendo jesucristo en motoreta, con 28 G/A y Heine Bjerkan Braten convirtiéndose en el mediocentro organizador que tanto prometía cuando lo fichamos allá por 2036. Koné, una bestia en la portería, encajando solamente 16 goles en liga. Un equipo memorable. 2 derrotas y 3 empates, el resto ganar, ganar y volver a ganar. 102 puntos de leyenda. ¿Y la Champions, y la Copa? Primero, la Copa del Rey. En octavos, el Leganés de primera RFEF se nos subió a las barbas del equipo suplente y tuvimos que ganarles in extremis en la prórroga. Con este cansancio, 4 días después nos esperaba una Real Sociedad bastante fuerte, contra los que seríamos incapaces de marcar hasta el segundo penalti de la tanda. Tras 8 penaltis, pasamos nosotros, con la segunda prórroga jugada en cuatro días. Tres días después, nos esperaba el Madrid en la ida de semis. Decir que llegamos justos a este partido es decir poco. Dos lesiones por el cansancio en los primeros 20 minutos nos dejaron tiritando el resto del partido. 1-1 y a esperar a la vuelta, que se jugaría más de un mes después. En cuanto a la Champions, despachamos a la Lazio en octavos muy fácilmente con un 2-3 allí y un 4-0 en casa. Y entonces, llegó la vuelta de las semis de Copa. El torneo del KO no ha sido mi favorito para nada todos estos años, por hache o por be. En este caso, otra prórroga más tras un 0-0, que se acabó en el 120 tras un lío en nuestro área que acaba con un jugador del Madrid rematando casi a placer. Cuando ya estaba pensando en quién iba a tirar los penaltis. Derrota dura, pero a seguir. El dominio en liga nos seguía levantando el espíritu. En cuartos de Champions no hay rival fácil, pero si te toca el Barça, aún menos. Perdimos la ida 1-0 en el Camp Nou, en un partido feísimo. Y la vuelta, más de lo mismo. 1-2 en Zorrilla y a casa. Diría que hemos sido peores, pero no es real. Simplemente, cuando había que meter la pelota, ellos lo hicieron y nosotros no. Y veo que es una situación recurrente en los torneos eliminatorios. Habrá que arreglarlo para otros años. Solamente, no pudo ser. En las últimas 3 copas del Rey nos ha eliminado el que sería campeón. ¿Y en las dos últimas Champions? Pues también. Inter y Barça acabarían ganando ambos torneos, en los que recibimos el premio de equipo revelación. Sólo los campeones pudieron con nosotros. El año que viene, le toca al Pucela. En 2041 solo cabía ganar la Champions. Era el último título que necesitaba. Campeón de Campeones. Lo veía posible. Llegaron Houssam Sabiri, experimentado central del Madrid y Kristian Thomasen, delantero que marca goles como churros, que venía de ganar dinero en Arabia. Se fue el grandísimo Taras Synyshyn, que tantos goles nos ha dado y que, si no hubiera estado, no habríamos ganado la Conference. 84M al Atleti. La paciencia tiene sus frutos. Los chavales ahora son jugadorazos. No hay más que ver el comienzo de la Liga. Es cierto que era un calendario fácil al principio y más complicado al final, pero los récords caían solos. Junto a los últimos 14 partidos de la temporada anterior, más los primeros 12, hacían 26 victorias seguidas. Y estas doce eran un festival. 47 goles en 12 partidos, solamente 6 en contra. 6-1 al Athletic, 6-2 al Mallorca, 5-0 a Valencia y Getafe. No paramos de meter goles. A mediados de enero, de Zan es pichichi con 15 goles, Thomasen lleva 11 en 9 partidos, a 44 minutos por gol. Una auténtica locura. La Champions ha ido un poco peor, con una derrota frente al PSG y unos empates en los que se jugó mal contra el Stuttgart en casa y el Ludogorets en Razgrado, pero el objetivo es quedar entre los 8 primeros. A principios de enero, tenemos la Supercopa. Por una vez, hemos tenido suerte con el sorteo, que nos ha emparejado con el Athletic, mientras que Madrid y Barça se juegan la otra semi. El partido contra el Athletic fue muy sencillo. Aunque marcaron ellos antes, nos sobrepusimos con facilidad y acabamos 3-1. Mientras tanto, el Barça ganó al Madrid en penaltis, lo que hizo que llegaran bastante cansados a la final. Y aparte de cansados, con una caraja monumental. En el minuto 2, Rouault cabecea un balón desde la frontal que la defensa deja pasar, el portero del Barcelona no sale a por ella y Bjerkan Braten lo cabecea a gol. En el minuto 11, una entrada de Juan Carlos Alonso hace que se resienta de un golpe en el tobillo. Me dice, "no me quites, míster, que esta es la nuestra". Le doy el voto de confianza y vaya si me lo devuelve con creces. En el 19, tras un saque de banda, Alonso pilla el balón en la frontal del área y bum, directo a gol, pegadita al palo como a él le gustan. 15 minutos después, una jugada muy parecida, esta vez es Rouault quién la centra desde el pico del área. Un balón que va con música, directo a la cabeza de Zubak-Sutalo, y de ahí al fondo de las mallas. 3-0. Los aficionados se miraban sin creérselo. ¿Esta vez sí? Esta vez sí. En el 40, ellos despejan un córner, que le cae a de Zan. Se la da a Alonso, dentro del área que vuelve a hacer la suya. Golpeando al palo opuesto y para dentro. 4-0 al descanso frente a un Barça que ha ido a 2 trofeos por temporada desde que empezó la partida. En el 65 de Zan puso el colofón. 5-0. No me lo podía creer. El Barça parecía un equipo de 1ª RFEF. Celebración a tope, y a seguir. Este año hay que ir a por la Copa y la Champions para conseguir ganar todo con el equipo de mi vida. En los fichajes de enero nos preparamos para todo lo que pueda venir en la segunda vuelta, tapando algún agujero y reforzando la defensa, sobre todo. Con el dinero de Synyshyn fuimos capaces de traer a Alessandro Montuori, lateral izquierdo del Sassuolo y de Italia por 90M y trajimos cedido a Germán Staricco, central del Newcastle. En cuanto a ventas, se fueron varios jugadores de recambio y Raimundo Nonato, que había que hacer hueco para Germán y era el más mayor de nuestros defensas. Si por algo se caracterizó la segunda parte de la temporada es por la acumulación de partidos. Entre enero y mayo, jugamos dos partidos a la semana todas las semanas de competición. Hubo que gestionar bien el cansancio de los chavales mediante rotaciones, pero se consiguió sin que ninguno se destrozara físicamente ni exigiera jugar más. Después de ganar la Supercopa había que acabar la fase de liga de la Champions y comenzar con las eliminatorias de la Copa. En Champions se ganó al Ajax y contra el Inter, en la última jornada, perdimos en un encuentro muy duro en San Siro donde merecimos ganar. Esto hacía que jugáramos el playoff, así que dos partidos más a las piernas de los jugadores. En la Copa, se ganó a dos rivales de divisiones inferiores y en cuartos tocó el Barça, cómo no. Pero, espoleados por la victoria en la Supercopa, fuimos capaces de ganar 2-1 gestionando bien el partido. En liga, mientras tanto, finalizamos enero solamente con 3 empates, el resto, victorias. Seguíamos en camino para la temporada imbatidos. La Copa de este año fue rara. Con la eliminación del Madrid en octavos por parte del Rayo y la del Barcelona a mis manos en cuartos, quedábamos solo nosotros como favoritos. Estaban vivos todavía el Betis, que llevaba una temporada bastante mediocre en primera, coqueteando con el descenso, el Tenerife, que tenía un buen equipo y estaba cerca de europa y el Almería, que estaba intentando evitar el descenso. En Segunda. Yo lo veía extremadamente fácil, pero la ida de semis en el Villamarín me hizo pensar lo contrario. Partido horrendo por nuestra parte, 2-0 y viendo la eliminación muy cerca. Además, la vuelta no se jugaba hasta más de un mes después. Afortunadamente y utilizando todos los titulares, fuimos capaces de endosarles un 3-0 y remontar la eliminatoria, para jugar la final contra el Tenerife. Esta tuvo poca historia. Fuimos mejores, excepto en los 5 minutos antes del descanso, donde nos metieron un gol y casi otro, que fue anulado. Nosotros metimos 3 tirando 26 veces, aspecto mejorable, pero ganar es ganar. Campeones de una Copa un poco descafeinada. En Champions nos tocó el Midtjylland. Fácil victoria en ambas mangas, aunque la ida en su estadio fue cómica porque acabamos 4-3, pero a ellos les pitaron dos penaltis muy dudosos a favor. En general, fuimos el mejor equipo. Para octavos ya empezaron a llegar los Cocos. El Milan, que nos hizo un favor al expulsarse de manera estúpida un lateral suyo en el minuto 20 de la ida. 3-1 y un 2-1 a su favor bastante sufrido en la vuelta para poder pasar. No jugamos muy bien y eso no auguraba buenas cosas para lo que venía. Arsenal en cuartos. En la ida en el Emirates tiramos 6 veces y metimos 3 goles, ayudados por un penalti. En la vuelta hicimos lo justo para pasar. 1-1 en casa y a esperar al PSG en las semis. El mismo PSG que nos ganó en la fase de liga. En esta eliminatoria, sin embargo, jugamos mil veces mejor. Un dominio total en el Zorrilla nos vio irnos a París con un 1-1 y gracias, después de un error tonto en el minuto 3 que les dio un gol y un empate nuestro in-extremis en el 83. La cosa pintaba mal, pero ni Parque de los Príncipes ni nada de nada. 1-3 a nuestro favor, con un de Zan inmenso y un Alonso que empezaba a carburar al final de temporada, y de qué manera, como ahora os contaré. Mientras tanto, había decidido tomarme con mucha calma la Liga, sacando a los suplentes en casi todos los partidos para descansar a los titulares que tenían que jugar Champions y Copa. Y aún así, lo del Pucela era un idilio en la Primera División. No había forma de perder. Aunque jugáramos mal, sacábamos un gol de donde fuera y de la manera más surrealista. El Barcelona nos seguía muy de cerca e incluso nos llegó a adelantar en algún momento porque llevaba un par de partidos más. Pero es difícil perder una Liga en la que no sufrimos ninguna derrota. 6 empates, 102 puntos otra vez y poco que hacer para los rivales. De Zan y Thomasen frenaron bastante la aportación goleadora, pero apenas se notó. Alonso metió 8 goles en los últimos 5 partidos, parecía un hombre poseído, poseído por querer ganar una Champions con el equipo de su vida. Y así, ya con un triplete, llegamos a la primera semana de junio. Ya sea por mi acierto con las rotaciones o por suerte, habíamos tenido una segunda vuelta sin muchos problemas de lesiones, pero cómo no, la semana antes de la final de Champions se lesiona Staricco en el entrenamiento y Zubak-Sutalo en el minuto 93 del último partido de liga. Sin un central titular ni extremo derecha titular, nos vamos a Múnich, a jugar, contra quién si no, que el Fútbol Club Barcelona. Este Barça tuvo mucha suerte porque no tuvo que enfrentarse contra ningún equipo campeón de su liga. El rival más difícil fue el Newcastle en semis, pero en general tuvieron un sorteo benévolo, al contrario que el nuestro. Si a cualquier aficionado del Valladolid le preguntas qué estaba haciendo el 1 de Junio de 2041, todos van a saber responder. Koné; Balinha, Pilloni, Gómez, Montuori; Bjerkan Braten, Musa, Rouault; Thomasen, Alonso y De Zan. 11 héroes. Querría contar una historia épica de remontada contra todas las expectativas y de victoria del equipo pequeño. Pero la realidad es que el Pucela fue el equipo grande. No hubo historia. En el minuto 7, una falta lateral botada por Bjerkan Braten al segundo palo, Rouault la deja muerta en el área pequeña y aparece, quién si no, Jose Carlos Alonso para meterla de cabeza. En el 15, Koné pega un patadón, de Zan controla en tres cuartos de campo y se gira hacia portería. Pep Artiga, central legendario del Barça con 105 internacionalidades en España, después de comerse el balón y dejar controlar a de Zan, mete el pie para quitársela en la frontal del área, haciendo el despeje más flojo de la historia y dejando el balón muerto en el punto de penalti para que de Zan fusile y ponga el 2-0. Y ahí se acabó el partido. Una defensa muy solvente que controló los 5 timidísimos disparos del Barcelona nos hizo poder preguntar a nuestro capitán que cuánto pesaba la orejona. Campeones de Champions. Con mi equipo. Con el equipo de mi vida.

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