Viernes 26 de diciembre. 21:33 de la noche. -Bar Avenida Sport y Tapas- ¡La cena de Navidad del CD Brea en el Bar Avenida siempre es un evento, pero este año, con los números rojos olvidados y la "flor" en el pecho, la cosa prometía desmadre!. El ambiente en el Bar Avenida es festivo. Las luces de Navidad parpadean sobre las cabezas, el orujo corre por las mesas y el Chino está más radiante que nunca. Daniel Latorre, intentando mantener la compostura mientras Arantegui se desabrocha el tercer botón de la camisa. ¡Chino, un poco de orden! Que estamos en la cena de Navidad, no en una discoteca. Y usted, Don Rogelio, ¿Cuántos orujos lleva?. Don Rogelio, con la alzacuellos deshecho y la cara más roja que la camiseta del Atleti. ¡Ay, Daniel! ¡Pero si es la Navidad! ¡La época de perdonar y de... de ver las cosas claras!. Se ríe a carcajadas. ¡Mira, mira! ¡Ahí está Ángel! ¡Mi "Lateral de la Gloria"! ¡El que vino del juvenil a poner orden! ¡Y ese, ese es Ian Martínez, el "Muro de Hormigón"! ¡Con ese no pasa ni el aire!. El Chino, con una botella de anís del Mono en la mano y los ojos vidriosos, se sube a una silla. ¡Silencio, parroquianos! ¡Silencio para una declaración! ¡El CD Brea es mi vida! ¡Pero hay algo más allá del fútbol! ¡Algo que me quita el sueño más que un fuera de juego mal pitado!. Carlos Arantegui, tirándole del pantalón para que se baje. ¡Chino, por favor! ¡Bájate de ahí! ¡Que está el Concejal Vidal en la mesa de al lado!. El Chino, ignorando a Arantegui, con los brazos abiertos y la mirada fija en Sor Angustias, que ha venido a la cena a bendecir el turrón. ¡Sor Angustias! ¡Mi flor del desierto! ¡Cada vez que te veo, siento la gracia! ¡Siento... siento un amor más puro que el de un saque de esquina bien botado! ¡Sor Angustias, eres el gol de mi vida!. Un silencio sepulcral se apodera del bar. Latorre se lleva las manos a la cara. Carlos Arantegui se desploma en la silla. El Concejal Vidal se atraganta con un langostino, intentando pasar desapercibido. Sor Angustias, con una sonrisa angelical, se persigna. Sor Angustias, con voz dulce. El Chino tiene el corazón más grande que la portería del Camp Nou. A veces se le desboca el alma, pero el Señor entiende de pasión. Don Rogelio, aprovechando el desconcierto, señala a los jugadores de la mesa de enfrente. ¡Y ese, ese es el "Mago Bah"! ¡Que juega con ficha juvenil pero tiene más peligro que una piraña en un bidé! ¡Y el "Pulpo Valentín"! ¡Que aunque lesionado, ya estaba pensando en la siguiente tangana!. Daniel Latorre, levantándose y agarrando al Chino por el brazo. ¡Chino, bájate de una vez! ¡Y Don Rogelio, un café y agua, por favor! ¡Antes de que al "Señor del Orujo" le dé por nombrar a los directivos del Real Madrid!. El Chino, abrazando la botella de anís. ¡Pero míster! ¡El amor! ¡El amor en Navidad es lo más bonito! ¡Como un 4-4-2 bien plantado! ¡Y Sor Angustias es mi defensa central! ¡Mi muro infranqueable!. Carlos Arantegui, con la cabeza gacha. Esto no es una cena de Navidad, Daniel... Esto es el purgatorio. Y me temo que el Chino ya tiene reservado el abono vitalicio. Don Rogelio, levantándose con dificultad, señalando a la mesa de Latorre. ¡Y tú, Daniel! ¡Tú eres el "Estratega del Polvo y la Cal"! ¡Y Chino, tú el "Carterista de los Jazmines"! ¡Que nos has traído el dinero de las flores! ¡Ay, qué buenooo!. La cena termina con El Chino siendo escoltado por Latorre y Arantegui, cantando villancicos desafinados y declarando su amor a cada persona con hábito que ve. Don Rogelio, por su parte, se queda dormido sobre el postre, murmurando nombres de jugadores con motes imposibles.
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