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John Smith

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Todo lo publicado por John Smith

  1. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 3 – Der Endgültige Kurs (Capítulo 3 – El Rumbo Definitivo) Teil 20 – Das Bunker im Tirol (Parte 20 – El Búnker en el Tirol) En Pradl, Innsbruck, Austria. El sol alpino brillaba sobre la fachada del Tivoli Neu mientras el trío se dirigía a la camioneta. La euforia de la firma se mezclaba con la realidad económica. Daniel Iril, que había mantenido la compostura ante el presidente Stocker, no pudo contenerse. Frenó en seco a Matthias, justo en el estacionamiento. —Matthias, antes de que te escapes con esas llaves y esa cubana —dijo Daniel, su voz apenas un susurro tenso—. Tenemos que hablar de los 2.800 euros. ¿Estás demente? Eso no cubre un buen alquiler en una ciudad como esta, y somos tres. Fernando Pino asintió, visiblemente preocupado. —No quiero que el dinero sea un problema, pero honestamente, ¿cómo subsistiremos mientras construimos una "catedral"? Necesitamos subsistir para trabajar. Matthias detuvo su marcha, se volteó y colocó sus manos sobre los hombros de Daniel con firmeza, su mirada intensa. —Daniel, ¿recuerdas lo que dije en la reunión? El dinero no puede ser nuestra motivación. Lo que acabamos de conseguir es libertad absoluta para trabajar en la élite. Matthias bajó la voz, su tono ahora paternal y lleno de una certeza absoluta. —Te prometo que el dinero no será una preocupación ni para ti, ni para Fernando, ni para mi familia. Ten paciencia. Ya movimos la pieza más grande, ahora toca la logística. Con esa promesa, Matthias se puso en marcha hacia la camioneta. Siguiendo sus precisas instrucciones, Daniel condujo hasta un callejón lateral. El complejo habitacional estaba a pocas cuadras del estadio, un lugar exclusivo y privado. —Bienvenidos a nuestra nueva base de operaciones —dijo Matthias, señalando el edificio. El trío se bajó del coche, y la euforia por la firma había dado paso a la concentración absoluta. Matthias, con el manojo de llaves, dio las primeras órdenes formales en su nuevo rol. —Bien, muchachos. La urgencia es máxima. Acomodamos las mochilas y las pertenencias básicas. Ustedes dos comparten el departamento número 2. Tómense quince minutos. Nos juntamos enseguida en el departamento número 3. Ese será nuestro búnker. Necesito que conecten los portátiles y preparen el análisis de la plantilla. Fernando y Daniel, calmados por la promesa de Matthias, asintieron. —¿Y por qué tanta prisa? —preguntó Daniel. Matthias sonrió. —No. Pero ya confirmé la visita de un par de personas. Pronto recibiremos algunas visitas importantes aquí, en el búnker. Es hora de activar la "Revolución Tirolesa". Una vez instalados, el tridente se puso manos a la obra en el departamento 3. No habían pasado ni diez minutos cuando el móvil de Matthias vibró. —Ahí te abro —respondió brevemente. Se levantó y recibió a un hombre alto y metódico. —Muchachos, él es Kevin Honmann. Kevin será mi segundo entrenador aquí. La buena noticia es que él no ha perdido el tiempo. Ya está en funciones desde esta mañana revisando la logística del club. Kevin saludó a los argentinos. Matthias retomó la palabra. —Kevin, gracias por venir. Mañana será la presentación oficial del resto de los empleados importantes del FC Wacker Innsbruck. Pero hoy, decidiremos cosas cruciales. Tendremos un par de horas intensas de trabajo aquí en el búnker. Y después de eso, todos descansaremos un rato. A la noche, tal como prometí, con Clara iremos todos a festejar al centro. A un bistró que ella me recomendó.
  2. Bueno si algo caracterizo al FM era su BD, lo fácil que era estudiarla y analizarla y como este caso que pongo ahora hay miles en la historia, algunos reales otros medios mezclado con mitos. Ahora ya no es tan sencillo al menos con la nueva versión.
  3. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 3 – Der Endgültige Kurs (Capítulo 3 – El Rumbo Definitivo) Teil 19 – Der Schlüssel zum Tirol (Parte 19 – La Llave del Tirol) En el Tivoli Neu, Innsbruck, Austria. La reunión había sido intensa. Tras la bomba de la "Revolución Tirolesa" y la aceptación del irrisorio presupuesto, el directivo Peter Magreiter había llegado con el contrato estándar, redactado en apresurada legalidad dominical. La letra pequeña no era relevante: las cláusulas clave eran las condiciones innegociables que Matthias había dictado a Gerarld Stocker —paciencia, libertad, apoyo total—, las cuales habían quedado registradas en un apéndice verbal y un apretón de manos de hierro. La firma se ejecutó sin dilación. El trío argentino se había convertido, oficialmente, en la nueva dirección técnica del FC Wacker Innsbruck. Matthias salió de la oficina junto a Daniel Iril y Fernando Pino, la adrenalina reemplazada por una euforia silenciosa y profunda. La sonrisa en su rostro era la de un hombre que había completado una misión y había impuesto su voluntad. Daniel y Fernando lo seguían, aliviados y exultantes; el trabajo que creían perdido en Viena estaba ahora en sus manos, bajo sus propias reglas, aunque con un salario precario. El grupo cruzó la recepción. Matthias se desvió de la salida y se acercó a saludar afectuosamente a Clara, la secretaria cubana que había sido la llave maestra de todo el proceso. —¡Mi niña! El trato está hecho. Gracias por el timing perfecto —dijo Matthias, con una familiaridad que seguía sorprendiendo a sus amigos. Clara, su rostro moreno radiante de alegría, le devolvió el afecto. Le tendió la mano, y en la palma de Matthias, dejó caer un pequeño manojo de llaves. Eran unas llaves de aspecto antiguo, metálicas y sólidas. —El Tivoli Neu es el corazón del club, Matthias, y a veces hay que empezar por el corazón —dijo Clara, con un tono enigmático. Luego, inclinando la cabeza con esa dulzura caribeña que contrastaba con la frialdad alpina, añadió—: Nos vemos en la noche. El enigma de la reunión nocturna, sumado a las extrañas llaves, quedó suspendido en el aire mientras Matthias guardaba el manojo en su bolsillo. Daniel y Fernando observaron el intercambio con una mezcla de curiosidad y la certeza de que el pasado de Matthias con la misteriosa secretaria era mucho más profundo de lo que habían imaginado. Mientras salían de las oficinas del club, Daniel Iril no pudo contenerse. La intriga pudo más que el decoro. —Matthias, ¿qué pasa con Clara? No es normal ese nivel de confianza con la secretaria de un presidente. Te trata como si fueran novios de toda la vida. ¿Te ha dado las llaves de su casa? —preguntó Daniel, con la ceja levantada y una sonrisa pícara. Matthias detuvo su marcha justo en la salida, sintiendo la fresca brisa de la tarde tirolesa. Miró a Daniel, su sonrisa se amplió, pero la respuesta fue extrañamente seria. —No, Daniel. Nos ha dado la llave de nuestra casa. Daniel se quedó inmóvil, sin entender en absoluto. —¿Qué? —preguntó, la simple interrogación reflejando su confusión total. Matthias miró las cimas de las montañas, el lugar donde su familia y su proyecto convergerían. —Esta mañana, cuando llamé a Clara para agendar la reunión con el presidente, también le hice un pedido adicional. Le dije que alquilara una casa, en realidad, es un complejo habitacional. Una casa principal para mí y Angeles; un departamento cómodo para mi madre y mi hermana, que llegarán en las próximas semanas; otro departamento completo para ustedes dos; y un último departamento que será nuestra oficina de trabajo y centro de operaciones. Todo está a pocas cuadras de aquí. —Matthias levantó el manojo de llaves—. Clara me dio las llaves del complejo. Daniel parpadeó, absorbiendo la increíble previsión de Matthias. Pero el enigma personal seguía picándole. —Entiendo el complejo. Pero, ¿quién y qué es ella, Matthias? ¿Por qué una secretaria tiene ese poder y esa familiaridad contigo? Matthias se puso en marcha hacia la camioneta, el sol alpino brillando en sus ojos. Dejó caer el misterio como un susurro al aire. —Ella es Clara. Un ángel en mi pasado, nada más que eso.
  4. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 3 – Der Endgültige Kurs (Capítulo 3 – El Rumbo Definitivo) Teil 18 – Der Vertrag des Patriarchen (Parte 18 – El Contrato del Patriarca) En el Tivoli Neu, Innsbruck, Austria. La puerta de madera maciza se cerró tras ellos, aislando el bullicio silencioso de la recepción. El despacho del presidente del FC Wacker Innsbruck era un espacio de contrastes, con grandes ventanales que enmarcaban las cumbres del Nordkette. Clara los hizo pasar con una sonrisa, y detrás del escritorio se levantó Gerarld Stocker, un hombre de 71 años que destilaba una autoridad tranquila. —Bienvenidos a Innsbruck —dijo Stocker, saludando al grupo de entrenadores argentinos con cordialidad. Tras invitarlos a sentarse, pidió a Clara que trajera café para todos. El presidente rompió el hielo, mirando directamente a Matthias. —Así que tú eres el famoso Matthias Schall. Tu abuelo fue una leyenda en tierras austríacas. Ahora tú tienes toda la atención de la prensa europea, que está pendiente de qué club entrenarás. Es un honor, y una sorpresa, que hayas elegido visitarnos. Matthias, con calma, agradeció las palabras, aunque la mención de la prensa le recordó el circo que había dejado atrás. —Gracias, Herr Stocker. Es un honor para nosotros estar aquí. Permítame presentarle a mi equipo. Él es Daniel Iril, y él es Fernando Pino. Son dos entrenadores de gran talento que me acompañan en este proyecto. Stocker asintió con una leve sonrisa, interrumpiendo. —Lo sé. Conozco a ambos de su trabajo con Markus Schopp en el cuerpo técnico del LASK Linz. —Fue directo al grano—. Imagino que están aquí para pedir que alguno de ellos sea el manager de nuestro club, después de enterarse de que Sebastian Siller se ha marchado del puesto solo dos meses después de asumir. Matthias dejó que la sugerencia del presidente se disipara en el aire, saboreando el momento. —Me temo que no es así, Herr Stocker. En realidad, venimos a ofrecer nuestros servicios para hacernos cargo de manera integral del fútbol del FC Wacker Innsbruck. Si bien pensamos en roles definidos, en mi caso como manager del primer equipo y director del proyecto, Daniel se encargaría del Equipo B y Fernando del Equipo C, pero todos funcionaríamos como un trío integral. El silencio se instaló, solo roto por el suave tintineo de las tazas de café. Stocker tomó un sorbo y su tono se hizo más incisivo, con escepticismo. —Una propuesta audaz, Herr Schall. Pero dígame, ¿por qué nosotros? Sé de su negativa a reunirse con el Austria Viena, de la presión sentimental del Admira Wacker. He leído las especulaciones sobre equipos alemanes y suizos. El presidente se inclinó hacia adelante, la preocupación teñía su voz. —Matthias, tengo que ser honesto contigo. El Wacker Innsbruck es un club de ligas inferiores. Tal vez un club con un rico pasado histórico sea poco para un Wunderkind que tiene ofertas de Primera División. ¿No cree que esto es un paso hacia atrás? Matthias no se apresuró. Tomó su café, mientras formulaba la respuesta estratégicamente irrebatible. —Herr Stocker, su pregunta es justa. Los grandes clubes que usted nombra buscan el resultado instantáneo. El Wacker Innsbruck es el último gran lienzo en blanco de Austria. He analizado cada pormenor, y sé que estamos en el lugar correcto. Su mirada se llenó de convicción. —Mi proyecto se basa en una sola idea: devolver al club a la élite de Austria y de Europa, y hacerlo de la única manera sostenible: apoyado en su cantera y en su rica historia. Daniel, Fernando y yo venimos a construir una catedral desde sus cimientos. Matthias enumeró sus condiciones con la frialdad de un manifiesto. —A cambio, solo pido tres cosas innegociables: Paciencia (un plazo de tres años garantizado); Libertad para trabajar (control total técnico); y Apoyo total al proyecto a nivel directivo. Usted dice que un club de ligas inferiores es poco para mí. Yo le digo: tengo en mente una revolución de Innsbruck para Europa. Stocker regresó a la realidad financiera. —Su visión es clara, pero las limitaciones económicas son severas. El club solo puede destinar 2.800 euros al pago de su salario y el de sus dos ayudantes. ¿Están dispuestos a comenzar una revolución con ese presupuesto? Matthias se limitó a sonreír, con satisfacción. —Herr Stocker, eso no es un problema. Si usted está de acuerdo con las condiciones que he expuesto, ya mismo firmamos el contrato. El presidente Gerarld Stocker soltó una carcajada profunda. Tomó el teléfono de su escritorio. —Peter, soy Gerarld. Por favor, necesito que vengas a mi oficina. Trae el contrato de manager estándar que usamos para Siller. Tenemos un nuevo director de proyecto. Matthias Schall firma hoy mismo. El destino del trío argentino y del "gigante dormido" quedaba sellado en ese instante.
  5. Así es compañero Lineker.Ha sido duro para Matthias rechazar al Admira Wacker con toda la carga sentimental que traía el tema. Sin duda nuestro personaje tiene una fuerte personalidad e ideas muy claras. Esta decidido que el Wacker Innsbruck sera su destino, pienso que la directiva no podrá rechazarlo, veremos en la próxima parte. Clara parece haber sido parte importante en generar esta reunión. Con respecto al FM26 mi opinión es bastante subjetiva, pero para un jugador de mas de 25 años siento que me ha defraudado y aun siendo un buen juego le ha quitado muchas de las cosas que mas he valorado en todos este tiempo. Prueba la demo y saca tus propias conclusiones. Saludos.
  6. A 20 de horas de la salida del juego sin dudas en hispanoamerica están mas contentos con el juego que en el mundo. 162 reseñas 34% positivas 8.610 reseñas 18% positivas (el numero sigue bajando) De 84 K jugadores ayer a 62 K hoy Y aclaro que 1 No devolví el juego 2 Espero que mejore en FM27 3 Lo seguiré jugando aunque me cuesta encontrarle motivación ante tanta falta de datos básicos que antes teniamos 4 Que entiendo a los que lo defienden 5 Que entiendo a los que lo odian 6 Lo que no entiendo es que muchos digan que el juego es un avance, que no es un fracaso y que remontara esto, me arriesgo a que después me muestren este mensaje y me digan que estaba equivocado (ojala así sea).
  7. Pero mira que algunos cambian y hacen juegos para la nueva generación y destruyen clásicos, pero nunca he visto algo así. Sid Meier's Civilization III 89% Sid Meier's Civilization IV 95% Sid Meier's Civilization V 95% Sid Meier's Civilization VI 85% acá la saga cambio radicalmente, los fans avisaron Sid Meier's Civilization VII 47% no hicieron caso siguieron por un camino distinto y cayeron pero nunca tanto
  8. FM 26 - ?% positivo - 22% el primer día FM 24 - 91% positivo - 85% el primer día FM 23 - 89% positivo - 87% el primer día FM 22 - 92% positivo - 92% el primer día FM 21 - 93% positivo - 95% el primer día FM 20 - 89% positivo - 88% el primer día FM 19 - 86% positivo - 86% el primer día FM 18 - ?% positivo -?% el primer día FM 17 - 59% positivo - 42% el primer día FM 16 - 89% positivo - 87% el primer día FM 15 - ?% positivo -?% el primer día FM 14- ?% positivo -?% el primer día FM 13 - ?% positivo -?% el primer día FM 12 - ?% positivo -?% el primer día FM 11 - 98% positivo -100% el primer día FM 10 - ?% positivo -?% el primer día Algunas versiones no me deja verlas, salvando el FM17 que fue raro después todos superan el 85 % el primer día. No es que sea un juego distinto o los cambios, nunca en la historia del CM/FM paso esto. Siempre protestamos, renegamos de los cambios, del ME, de las chapitas, de la BD. Pero en mas de 25 años jugando nunca he visto algo así. Taparlo es imposible. Ojala que mejore, dudo que en el FM 26, espero que en el FM 27, quiero morirme siendo muy viejo jugando al FM en el asilo.
  9. Yo opine extensamente. Dicho eso no lo devolvere, le dare su chance ampliada pero conozco la historia de sagas que tienen su punto de inflexion y este parecer ser uno de ellos. Mas de 3.843 reseñas y solo 26% positivas, 2.036 negativas, no queda mucho por decir.
  10. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 3 – Der Endgültige Kurs (Capítulo 3 – El Rumbo Definitivo) Teil 17 – Die kubanische Empfangsdame (Parte 17 – La Recepcionista Cubana) En el Tivoli Neu, Innsbruck, Austria. El viaje por la carretera alpina había sido una sinfonía de ingeniería y naturaleza. El coche devoró los kilómetros entre Salzburgo y el corazón del Tirol, a través de túneles y gargantas flanqueadas por picos nevados. La ansiedad por la reunión se mezclaba con la majestuosidad de los paisajes que se abrían ante ellos. Cerca del mediodía, el trío de entrenadores argentinos llegaba finalmente a Innsbruck. El cielo estaba de un azul profundo, prometiendo un día soleado que realzaba el color esmeralda de las colinas. La ciudad misma era una postal alpina, pero su objetivo no era turístico. Fernando, el navegante, revisó la dirección final en su tableta, murmurando para sí, luego asintió con una certeza que buscaba compartir. —Daniel, la dirección es Stadionstraße 1, 6020. Mantenemos el rumbo. Daniel, concentrado en maniobrar el coche en un tráfico más denso de lo esperado para un domingo, asintió brevemente mientras tomaba el desvío. La pregunta que lo había estado carcomiendo desde el desayuno salió con un tono de exigencia disimulada. —Matthias, ya estamos aquí. El misterio se acabó. ¿A quién llamaste esta mañana? Matthias, sin inmutarse por la inminente llegada, miró hacia el estadio, una estructura moderna rodeada de montañas. —A la persona indicada —respondió Matthias, un matiz juguetón que indicaba el final de la intriga. Llegaron a la sede del FC Wacker Innsbruck, el corazón administrativo ubicado en el propio Tivoli Neu, el estadio del club. La fachada del edificio, sobria y funcional, contrastaba con el dramatismo natural del paisaje alpino. Estacionaron el coche y se dirigieron a la entrada de las oficinas. El interior era tranquilo y silencioso, acorde a un domingo. Frente al despacho del presidente, una figura rompió el estereotipo de la fría burocracia europea. La recepcionista, Clara, era la encarnación del contraste: una inmigrante cubana de apenas 23 años, con un cuerpo hermoso, piel morena tostada por el sol caribeño, y un pelo rizado indomable. Su presencia era una explosión de color y alegría en la austera recepción. Al ver a Matthias, el rostro de Clara se iluminó. Se levantó de su silla y lo saludó con un gran afecto, una familiaridad cálida y sincera, como si se conocieran de toda la vida. —¡Mi niño bello! ¡Llegaste al fin! —exclamó Clara, abrazándolo con una efusividad que solo el trópico podía brindar. Daniel y Fernando intercambiaron una mirada rápida y cómplice, una mezcla de asombro e inmediata sospecha. El origen del contacto de Matthias ahora parecía tener menos que ver con su vida futbolística y más con algún capítulo de su pasado sudamericano, sugiriendo que Clara había sido más que una simple amiga. —Clara, por favor —dijo Matthias, sonriendo por la reacción de sus amigos. Clara, sin dejar de sonreír, se dirigió a la puerta del despacho. —Esperen un momentico, mi gente. Entro a la oficina del presidente para avisarles de su llegada. Mientras Clara desaparecía tras la puerta de madera, Daniel se acercó a Matthias, con la intriga escrita en su rostro. —¿Quién es ella, Matthias? ¿Una amiga de Bariloche? —Ella, Daniel —respondió Matthias, con la voz baja, la ironía flotando en el ambiente—, era la persona que había llamado a la mañana. Daniel y Fernando se miraron, completamente sorprendidos. ¿Esta joven, secretaria de recepción de un club austríaco, era la "persona indicada" que había agendado la reunión del domingo? La visión del contacto de Matthias, que debía ser un directivo o un abogado, se desmoronó por completo. Pensaron en cómo una secretaria podía tener el peso para mover al presidente de un club en domingo por un Wunderkind argentino. Clara salió del despacho, con la misma alegría contagiosa. Les hizo un gesto para que pasaran. Antes de que el trío se dirigiera a la puerta, se acercó a Matthias, sus ojos morenos brillando con orgullo. —Ay, mi niño hermoso —dijo, con el acento cubano suave y musical—. Has hecho que el mismísimo presidente venga un Domingo a reunirse con ustedes. Matthias, Daniel y Fernando entraron en la oficina, listos para presentar el proyecto que cambiaría su destino.
  11. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 3 – Der Endgültige Kurs (Capítulo 3 – El Rumbo Definitivo) Teil 16 – Innsbruck: Das Endziel (Parte 16 – Innsbruck: El Destino Final) En las afueras de Salzburgo, Austria. El sol se alzó sobre Salzburgo, tiñiendo las cumbres cercanas con una luz dorada y suave que auguraba un nuevo comienzo. Matthias, a pesar de las pocas horas de sueño tras el viaje nocturno, se despertó con una alegría que hacía mucho que no vivía. Era la sensación profunda de un hombre que, tras meses de planificación, estaba a punto de ejecutar su estrategia maestra. La incertidumbre había sido reemplazada por una certeza gélida. Era un domingo de junio bien temprano, y el B&B HOTEL Salzburg-Nord aún dormía en la quietud de la mañana. Matthias se vistió con ropa informal pero impecable, bajó al lobby y se sirvió un café rápido. Sabía que sus compañeros, agotados por la adrenalina y las vicisitudes del viaje nocturno, tardarían en aparecer. El tiempo era perfecto para su jugada. Se sentó en una mesa apartada, con el teléfono móvil en la mano. El timing era crucial: quería que su llamada fuera lo primero que interrumpiera la tranquilidad dominical. Respiró profundamente. No había nervios, solo la concentración precisa de un cirujano antes de la incisión. Marcó el número que había guardado en Viena, aquel que pertenecía a aquella misteriosa persona que lo acercaría al gigante dormido. La conversación fue breve, mezclada con risas y anécdotas. No fue una presentación formal, sino el reencuentro de conocidos. Matthias no necesitó justificar su currículum; solo deslizó la necesidad de un encuentro urgente para hablar de "cierto club". Del otro lado, la voz se escuchaba divertida y sorprendida, pero sobre todo, complacida. La reunión no se estaba negociando, sino agendando. Matthias terminó la llamada con una pregunta que no permitía un "no": el lugar y la hora exactos. Colgó el teléfono. Su rostro reflejaba una euforia contenida, la satisfacción de haber movido la pieza más difícil del tablero. Justo en ese momento, Daniel y Fernando bajaban a desayunar, arrastrando los pies y el cansancio. Daniel llevaba una gorra de béisbol, y Fernando se frotaba los ojos, buscando la cafetera. —¡Buen día! —saludó Matthias, irradiando energía. —¿Qué tiene de bueno? Es domingo, estamos en un hotel de autopista y no sabemos dónde vamos —gruñó Fernando, acercándose a por el panecillo más grande. Daniel se dejó caer en la silla, mirando a Matthias. —¿Hiciste la llamada, Wunderkind? ¿O te acobardaste con la luz del día? Matthias tomó un sorbo de café y apoyó el teléfono sobre la mesa, con la pantalla hacia abajo, como un trofeo. —La llamada está hecha, muchachos. Al mediodía tenemos la reunión. Preparen el análisis, porque el rumbo definitivo ya tiene coordenadas. El desayuno fue rápido y silencioso. La excitación de Matthias contrastaba con la ansiedad de sus colaboradores. Recogieron sus pocas pertenencias y, en menos de media hora, el tridente se dispuso a subirse al coche nuevamente, las mochilas ajustadas en el maletero. Daniel, el piloto de siempre, encendió el motor. Salió del estacionamiento del hotel, deteniendo el coche en la salida principal. Miró a Matthias, esperando la orden que definiría el resto del día. —¿Adónde vamos? —preguntó Daniel, con la paciencia casi agotada. Matthias se acomodó el cinturón de seguridad. Sus ojos, fijos en el horizonte del sur, apuntaban hacia las grandes montañas que dominaban el paisaje. —Vamos a Innsbruck. Fernando, desde el asiento trasero, se inclinó bruscamente, el impacto de la ciudad tirolesa resonando en su mente. —¡Innsbruck! ¿Ese es nuestro destino final? ¿El Wacker Innsbruck? Matthias sonrió levemente, un gesto misterioso. Miró por la ventana, observando cómo la luz matutina rompía la neblina alpina. —Así parece —contestó Matthias, dejando que el silencio, cargado de promesas y de secreto, hablara por él.
  12. Hace muchos años que juego Football Manager, y para mí siempre fue más que un juego. Es una especie de ritual, una costumbre que mezcla paciencia, estrategia y emoción. Uno no solo dirige un club: arma historias, se encariña con jugadores que inventa el propio juego, sufre eliminaciones absurdas y celebra títulos como si fueran reales. Por eso, cada nueva versión siempre la espero con ganas, pero también con cierto miedo. Con el Football Manager 2026 me pasa algo raro. Por un lado, el salto técnico es innegable. El nuevo motor gráfico —el tan anunciado cambio a Unity— le da otra vida a los partidos. Se ven mejor, los movimientos son más naturales, y por momentos el fútbol parece más “vivo” que nunca. Pero al mismo tiempo, siento que algo de la esencia del juego se diluyó, y que en el intento de modernizarse se perdió parte del vínculo que muchos tenemos con la saga. La nueva interfaz, por ejemplo, me dejó una sensación ambigua. Es más moderna, más limpia, pero también más fría. Cuesta encontrar cosas que antes estaban donde uno las esperaba. Es como si me hubieran cambiado de oficina sin avisar: la mesa está más ordenada, pero no encuentro mis papeles. Football Manager siempre tuvo esa lógica interna que te hacía sentir “en casa”, aunque fuera compleja. Ahora parece un lugar nuevo, prolijo, pero un poco ajeno. Y eso no es un detalle menor. Porque en este tipo de juegos el vínculo emocional pesa tanto como las novedades técnicas. Uno no juega FM por los gráficos, sino por la continuidad: esa sensación de que, aunque cambien los jugadores o los torneos, uno sigue siendo el mismo DT que empezó hace mas de veinte años. Romper con esa continuidad genera una especie de distancia, un extrañamiento que te saca del clima. Siento que el estudio quiso dar un salto fuerte, necesario quizás, pero sin medir bien lo que significaba para la comunidad. Innovar está perfecto, pero hay una línea muy fina entre mejorar y cambiar por cambiar. A veces se confunde evolución con ruptura. Y cuando una marca, o un juego, se construye sobre una historia tan larga, cualquier cambio que no respete esa historia se siente como una pérdida. No me molesta que el motor de los partidos evolucione —eso siempre suma—, pero la interfaz, los menús, las rutinas, eran parte de la identidad del juego. Formaban parte de su lenguaje, de su memoria. En el fondo, uno no abría Football Manager para ver algo nuevo, sino para volver a un lugar familiar y seguir escribiendo la historia que había empezado. Hoy, con la versión 2026, el desafío es justamente ese: cómo seguir innovando sin perder el alma. Porque si el cambio técnico termina alejando a los que lo jugaron toda la vida, el riesgo es grande. Football Manager no se sostiene solo por sus sistemas o algoritmos, sino por la relación emocional que cada jugador construyó con él. Lo mismo, por el momento, lo sigo jugando. Pero cada vez se siente más como si fuera el último día. Estoy a un paso de pedir el reembolso. Algo parecido me pasó con la serie Civilization y también con PES: juegos que amé durante años y que, con el tiempo, se fueron alejando de lo que eran hasta que dejé de jugarlos. Terminé volviendo a las versiones viejas, y después, simplemente, los olvidé. No me gustaría que Football Manager siguiera ese mismo camino. Tengo la amarga sensación de que mi querido FM perdió el sentido de lo que era, donde la gracia de cada versión nueva estaba en esas pequeñas adiciones que valían oro, detalles que fortalecían esa dependencia casi personal que uno tenía con el juego. Hoy, en cambio, parece que en el intento de reinventarse, se olvidó de su mayor logro: hacernos sentir que cada nueva temporada era una continuación de nuestra propia historia.
  13. Claro jefe, si sirve hazlo. Es una pena que un posteo así sea noticia y no por el contrario lo felices que estamos con el juego 🥲
  14. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 3 – Der Endgültige Kurs (Capítulo 3 – El Rumbo Definitivo) Teil 15 – Die Fahrt nach Süden (Parte 15 – El Viaje al Sur) En las afueras de Salzburgo, Austria. La noche en Leopoldstadt se había vestido con la quietud fría y húmeda del Danubio, pero dentro del apartamento, la adrenalina quemaba. Matthias había colgado el teléfono, la sonrisa indescifrable confirmando su elección. Había rechazado la presión emocional del Admira, pero no había renunciado a la misión de su padre. —Daniel, ¿trajiste el auto? —preguntó Matthias, ya ajustándose la correa de su mochila, donde latía simbólicamente la carta de Karl. —Claro, la tengo cargada abajo —respondió Daniel, todavía recuperándose del shock del rechazo al Admira—. Pero, ¿puedes decirnos al menos el país? ¿Alemania? ¿Suiza? ¿O nos quedamos en Austria? Fernando se unió a la prisa, cerrando su notebook con un golpe seco. —Matthias, necesito preparar el análisis financiero y la base de datos de jugadores. ¡Dame al menos la liga! Matthias se limitó a sonreír, una sonrisa que prometía grandes cosas. Los tres salieron de su departamento con el equipaje justo. Daniel, al volante de su Volkswagen T-Roc, miraba a Matthias por el espejo retrovisor. La atmósfera era tensa, llena de expectación. Daniel puso la llave en el contacto. —Bien, Matthias —dijo Daniel, con una mezcla de impaciencia y resignación—. La mochila está cargada, la T-Roc con el tanque lleno. ¿Adónde vamos? Matthias se reclinó en el asiento del copiloto, sintiendo el aire fresco de la noche vienesa. —Toma la autopista A1. Vamos a tomar la autopista para ir a Salzburgo. El silencio en el coche fue absoluto. —¡Espera, espera! —exclamó Fernando desde el asiento trasero—. ¿Salzburgo? Matthias, Salzburgo es Red Bull. ¡Es la élite de la élite! ¡Es lo opuesto a un "laboratorio" sin presión! ¿Estás bromeando? Matthias soltó una carcajada tranquila y encendió el piloto automático. —Tranquilo, Fernando. Salzburgo es solo una escala técnica. Necesito un lugar tranquilo para procesar algunas variables antes de la reunión de mañana. Saquen el termo. En un ritual familiar que contrastaba con la velocidad de la autopista austríaca, compartieron unos mates bien argentinos. El calor de la calabaza, el amargor familiar de la yerba, sirvió como un ancla emocional en medio de la incertidumbre europea. —En Salzburgo haremos noche en el B&B HOTEL Salzburg-Nord —anunció Matthias, sintiendo el efecto del mate en su garganta—. Ya está hecha la reserva. Cenaremos algo simple, descansaremos y al otro día, saldremos para el destino final. Fernando, el organizador, seguía sin entender la falta de planificación formal. —Pero, ¿acaso tenemos una reunión programada con algún club, Matthias? Estamos conduciendo hacia una reunión que no existe, a miles de kilómetros. Matthias le pasó el mate a Daniel. —No. Todavía no tenemos una reunión programada —respondió Matthias, tranquilo—. Por la mañana llamaré, antes de que salgamos, y agendaré la reunión. Daniel tomó un sorbo largo, intentando encontrar la lógica en esa fe ciega. —¿Cómo sabes que aceptarán? Si el club que elegiste es tan reacio a la exposición, ¿cómo sabes que aceptarán a un argentino recién llegado, por más Wunderkind que seas? Matthias sonrió, un brillo glacial en sus ojos, mirando la oscura autopista que corría hacia las montañas. La jugada final ya estaba escrita en su mente. —Tranquilo, Daniel. Lo harán, no podrán rechazarnos.
  15. Hace muchos años que juego Football Manager, y para mí siempre fue más que un juego. Es una especie de ritual, una costumbre que mezcla paciencia, estrategia y emoción. Uno no solo dirige un club: arma historias, se encariña con jugadores que inventa el propio juego, sufre eliminaciones absurdas y celebra títulos como si fueran reales. Por eso, cada nueva versión siempre la espero con ganas, pero también con cierto miedo. Con el Football Manager 2026 me pasa algo raro. Por un lado, el salto técnico es innegable. El nuevo motor gráfico —el tan anunciado cambio a Unity— le da otra vida a los partidos. Se ven mejor, los movimientos son más naturales, y por momentos el fútbol parece más “vivo” que nunca. Pero al mismo tiempo, siento que algo de la esencia del juego se diluyó, y que en el intento de modernizarse se perdió parte del vínculo que muchos tenemos con la saga. La nueva interfaz, por ejemplo, me dejó una sensación ambigua. Es más moderna, más limpia, pero también más fría. Cuesta encontrar cosas que antes estaban donde uno las esperaba. Es como si me hubieran cambiado de oficina sin avisar: la mesa está más ordenada, pero no encuentro mis papeles. Football Manager siempre tuvo esa lógica interna que te hacía sentir “en casa”, aunque fuera compleja. Ahora parece un lugar nuevo, prolijo, pero un poco ajeno. Y eso no es un detalle menor. Porque en este tipo de juegos el vínculo emocional pesa tanto como las novedades técnicas. Uno no juega FM por los gráficos, sino por la continuidad: esa sensación de que, aunque cambien los jugadores o los torneos, uno sigue siendo el mismo DT que empezó hace mas de veinte años. Romper con esa continuidad genera una especie de distancia, un extrañamiento que te saca del clima. Siento que el estudio quiso dar un salto fuerte, necesario quizás, pero sin medir bien lo que significaba para la comunidad. Innovar está perfecto, pero hay una línea muy fina entre mejorar y cambiar por cambiar. A veces se confunde evolución con ruptura. Y cuando una marca, o un juego, se construye sobre una historia tan larga, cualquier cambio que no respete esa historia se siente como una pérdida. No me molesta que el motor de los partidos evolucione —eso siempre suma—, pero la interfaz, los menús, las rutinas, eran parte de la identidad del juego. Formaban parte de su lenguaje, de su memoria. En el fondo, uno no abría Football Manager para ver algo nuevo, sino para volver a un lugar familiar y seguir escribiendo la historia que había empezado. Hoy, con la versión 2026, el desafío es justamente ese: cómo seguir innovando sin perder el alma. Porque si el cambio técnico termina alejando a los que lo jugaron toda la vida, el riesgo es grande. Football Manager no se sostiene solo por sus sistemas o algoritmos, sino por la relación emocional que cada jugador construyó con él. Lo mismo, por el momento, lo sigo jugando. Pero cada vez se siente más como si fuera el último día. Estoy a un paso de pedir el reembolso. Algo parecido me pasó con la serie Civilization y también con PES: juegos que amé durante años y que, con el tiempo, se fueron alejando de lo que eran hasta que dejé de jugarlos. Terminé volviendo a las versiones viejas, y después, simplemente, los olvidé. No me gustaría que Football Manager siguiera ese mismo camino. Tengo la amarga sensación de que mi querido FM perdió el sentido de lo que era, donde la gracia de cada versión nueva estaba en esas pequeñas adiciones que valían oro, detalles que fortalecían esa dependencia casi personal que uno tenía con el juego. Hoy, en cambio, parece que en el intento de reinventarse, se olvidó de su mayor logro: hacernos sentir que cada nueva temporada era una continuación de nuestra propia historia.
  16. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Zwischenspiel 1 – Zwischen Exzellenz und Unvollkommenheit (Interludio 1. "Entre la Excelencia y la Imperfección”) En algún lugar de Argentina. Cuando uno comienza a escribir una historia, distintas sensaciones aparecen. No es una elección consciente, sino una fuerza que se impone. Se siente una descarga de adrenalina que me arrastra, que me lleva a escribir más y más partes de forma compulsiva, reclamando espacio entre mis obligaciones diarias, entre consultas médicas y deberes de padre. Es el impulso que sentí con el café tibio en la mano y que ahora, frente a la pantalla, se convierte en un torrente narrativo. Pero a esa euforia inicial la sigue, inevitablemente, una sensación constante de imperfección. Una duda persistente y corrosiva que me hace sentir que lo escrito, con todo y su esfuerzo y sus giros dramáticos, no refleja fielmente la idea original. Me detengo, corrijo, y me veo en la necesidad de ser preciso con la información histórica y táctica, y al mismo tiempo, poéticamente coherente con el relato épico que quiero construir. La coherencia narrativa se convierte en una obsesión. Matthias Schall, el estratega de esta crónica, acaba de tomar una decisión de cirujano: rechazar la emoción por la disciplina. Ha ignorado el llamamiento de la sangre en Viena, en favor de una visión a largo plazo. La trama avanza sin titubear, pero es justo en este momento que mi pluma encontró su primer gran escollo en la creación del relato. La ilusión de la inminente llegada del FM26 había sido, al principio, la chispa original que motivó esta narrativa, prometiendo un lienzo virgen y nuevo para la aventura de Matthias. Sin embargo, siento ahora que esa versión no está lista para acompañar la complejidad de esta crónica. En principio, la frustración por no poder usar el nuevo escenario fue grande, casi como una derrota virtual. Pero, después de la desilusión inicial, he decidido volver al FM24. Lejos de terminar siendo un problema, este retorno a un terreno conocido me ha permitido, hasta cierto punto, ayudar a seguir construyendo la historia con la misma trama y personajes. Un líder que exige precisión debe ser guiado por un narrador que la posea. Este pequeño desvío en el mundo real, esta imperfección técnica del software de simulación, se convierte en la justificación de la precisión estratégica del personaje. Lejos de desanimarme, mi ritmo —pausado, reflexivo, equilibrando la medicina, el fútbol amateur y el tiempo familiar— me tiene cada vez más motivado a continuar con esta aventura literaria. Así que, para pena (o fortuna) de los lectores, tendrán que seguir soportándome en esta travesía de auto-descubrimiento y estrategia. A estas alturas de la historia, con Matthias ya en camino a un destino aún secreto, me pregunto: ¿Es esta realmente una historia de Football Manager? Aún no se conoce el equipo, ni se ha jugado un solo partido en el campo virtual. La respuesta, lo intuyo, es que tal vez esta historia no sea solo sobre el fútbol simulado. Quizás sea, ante todo, la historia de cómo construyo una historia, un personaje, un escenario, un drama. La trama, la construcción del relato, es más importante que lo que pase en el campo de juego de una computadora, más allá de que ambas cosas estén inexorablemente ligadas. Sin el Football Manager, esta historia, con sus pasiones y sus dilemas, simplemente no existiría. La prueba ha sido superada. El corazón de la historia ha encontrado un nuevo ritmo. El cronista, feliz de seguir en esta aventura, solo puede afirmar que el nuevo capítulo está listo.
  17. Bueno apuntado al jamón y al vicio también desde hace mas de 20 años, por los 21, sigo sin recibir el jamón, saludos viejos colegas
  18. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 2 – Die Suche nach dem neuen europäischen Ziel (Capítulo 2. "La búsqueda del nuevo objetivo europeo) Teil 14 – Die Ablehnung und die Wahl (Parte 14 – El Rechazo y la Elección) En el departamento de Leopoldstadt, Viena, Austria. Matthias se quedó petrificado frente al teléfono. La llamada entrante, con el nombre de Ralf Muhr, no era una simple oferta; era el eco directo del legado de su abuelo en el Admira. Era el destino, al fin, presentándose de forma tangible en el corazón de Viena. Daniel y Fernando lo observaban con una mezcla palpable de pavor y expectación. Respirando hondo, Matthias deslizó el dedo en la pantalla. Su voz profesional, entrenada para la calma, se esforzó en enmascarar el tumulto de su corazón y el temblor ligero en sus manos. —Matthias Schall, dígame. —Herr Schall, guten Tag. Soy Ralf Muhr, el secretario técnico del FC Admira Wacker Mödling. Disculpe la intromisión a estas horas, pero su nombre ha revolucionado nuestra dirección. Matthias se apartó unos pasos, el sonido de su propia historia resonando, casi gritando, en el auricular. —En absoluto, Herr Muhr. Conozco su reputación y el prestigio de su cantera. Es un honor. Ralf Muhr, con un tono serio y directo, fue al grano. El Admira, club de gloria pasada y cantera prolífica, se hundía en la Segunda División y necesitaba un nuevo líder con visión a largo plazo. —Buscamos un Mánager del Primer Equipo con control total. No solo un táctico, sino el arquitecto que reestructure toda nuestra filosofía. Hemos estudiado su trabajo en Sudamérica. Su reputación como estratega y formador, sumada a su linaje familiar... permítame decirle, Herr Schall, que no puede ser una simple coincidencia. Matthias respiró profundamente, procesando la magnitud de la oferta y la conexión histórica que lo ataba. —Herr Muhr —respondió Matthias, su voz ganando una firmeza inesperada—. Conozco muy bien el pasado glorioso del Admira, honrado por mi abuelo Anton Schall. Y conozco su presente: sé que el club atraviesa dificultades económicas con algunas deudas, pero también sé que cuentan con un plantel de primer nivel, lo que los convierte en uno de los dos máximos candidatos al ascenso en la Segunda División. Y lo más importante, su cantera es de élite. Al otro lado, Muhr rió, un sonido seco que intentaba relajar la tensión. —Lo veo más informado que nuestra propia directiva. Por el alma de tu abuelo, por todo lo que dices sobre la cantera y el potencial del plantel, no hay duda. Este debe ser tu destino. Matthias cerró los ojos por un instante. La presión de la sangre familiar era inmensa, un peso histórico que tiraba de él. Pero su misión, el proyecto de su padre, era más frío y estratégico que la emoción. Abrió los ojos, tenía una resolución clara. —Herr Muhr, me duele en el alma rechazar esta propuesta. Es un honor inmenso. Pero la necesidad de éxito inmediato que implica ser uno de los máximos candidatos al ascenso, junto con la delicada situación económica del club, crean una ecuación volátil. Son barreras infranqueables para el proyecto que tengo en mente. Necesito tiempo, libertad y un terreno estable para experimentar. Necesito un laboratorio, no un campo de batalla con el reloj de la deuda en contra. El silencio al otro lado fue sepulcral, reflejando la sorpresa total de Muhr. Matthias agradeció sinceramente el llamado y, con una profunda tristeza en la voz, se despidió de la conexión histórica que acababa de cortar. Colgó el teléfono. Daniel, con la boca abierta por el asombro, articuló, casi sin aliento: —¿Rechazaste al Admira Wacker? ¿Al Admira de tu abuelo? Matthias asintió, su mirada fija en la pantalla oscura del móvil, que ya no vibraba. El rechazo era la prueba de su compromiso con la estrategia. Fernando, procesando la audacia y la disciplina de su líder, afirmó con una sonrisa tensa: —Entonces, supongo que es cuestión de seguir buscando nuestro destino entre los gigantes dormidos. Matthias se giró, su rostro iluminado por una sonrisa que era mitad alivio, mitad visión. Sus ojos verdes brillaban con un nuevo conocimiento. —No. Al repasar la historia del Admira, la respuesta no estaba allí, sino en el filtro que creamos. Rechacé una opción que no encajaba, pero encontré el verdadero club que se amolda a nuestro molde. La búsqueda terminó, muchachos. Ya tengo elegido el club. Preparen sus mochilas.
  19. El destino esta a pocos pasos por fin compañero Lineker , pero como veras en el próximo capitulo no sera el Admira Wacker, era lo mas lógico acorde a la historia de Matthias, pero el es un personaje complejo y sus decisiones acompañan esa personalidad. Sin dudas que el club de su abuelo Toni tenia todo, pero nuestro manager tiene otro futuro en mente, saludos.
  20. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 2 – Die Suche nach dem neuen europäischen Ziel (Capítulo 2. "La búsqueda del nuevo objetivo europeo) Teil 13 – Der Ruf des Admira (Parte 13 – El Llamado del Admira) En el departamento de Leopoldstadt, Viena, Austria. El apartamento en Leopoldstadt, que había sido refugio, se había transformado en un búnker de análisis, un centro de operaciones de alta intensidad. Los tres hombres estaban inmersos en una vorágine de datos. Fernando tecleaba furiosamente en su notebook, comparando estructuras de canteras, presupuestos y antecedentes históricos. Daniel revisaba informes financieros y la estabilidad de las directivas en la región alpina, con dos teléfonos móviles pegados a la oreja, susurrando en un español disimulado. Matthias, el estratega, no se movía de su silla frente al mapa; analizaba la geografía, buscando un club que no solo cumpliera con los requisitos, sino que resonara con su espíritu. Durante el día, Daniel y Fernando habían ejercido un filtro riguroso y silencioso. Habían recibido y rechazado llamadas del Grasshopper Club Zúrich suizo, del Bayer Leverkusen alemán y del Austria Viena austríaco. Eran propuestas de la élite, las que el rumor de la ORF había activado, pero fueron desestimadas sin llegar siquiera a los oídos de Matthias. Sabían que ese tipo de clubes no eran el target buscado por el mánager. Su misión no era la fama instantánea, sino el "laboratorio" con gran cantera y prestigio sin la presión inmediata del éxito. El nuevo filtro, ajustado a la audacia de Matthias, comenzaba a depurar las opciones: —Tengo un filtro aplicado —dijo Fernando, sin levantar la vista de su pantalla—. Busqué clubes de Segunda División o inferiores, nunca de primera división, pero con instalaciones y estructura juvenil por encima de la media. Ubicados en la Europa Central Alpina (Alemania, Austria, Suiza), que no hayan ganado la liga principal en la última década, pero que sumen más de cinco títulos nacionales entre liga y copa principal. El resultado, Matthias, nos deja solo algunos nombres. Buscamos gigantes dormidos con cantera distinguida. Matthias asintió, reconociendo el acierto del filtro. Iba a ordenar a Daniel que comenzara la lectura de esa breve lista de "gigantes dormidos", cuando un sonido inesperado interrumpió la concentración. El tono de llamada del teléfono de Matthias resonó en el pequeño apartamento. En la pantalla se iluminó un nombre que hizo que Daniel y Fernando contuvieran el aliento: Ralf Muhr. Ralf Muhr, secretario técnico de la famosa cantera de Austria y actual director del FC Admira Wacker Mödling. El Admira, el mismo club donde el abuelo de Matthias, Toni Schall, se había convertido en leyenda. La coincidencia era demasiado poderosa para ser ignorada. El destino, disfrazado de llamada telefónica, acababa de forzar la mano de Matthias. La búsqueda, de repente, parecía haber terminado. Matthias se levantó, el sobre de su padre latiendo simbólicamente en su mochila, y miró a sus dos amigos con una expresión que era mitad sorpresa, mitad inevitabilidad.
  21. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 2 – Die Suche nach dem neuen europäischen Ziel (Capítulo 2. "La búsqueda del nuevo objetivo europeo) Teil 12 – Die Alpen-Strategie (Parte 12 – La Estrategia Alpina) En el departamento de Leopoldstadt, Viena, Austria. El silencio denso que siguió al editorial de Peter Hackmair en la ORF se rompió con la pregunta de Daniel Iril, cargada de expectación: —¿Viena, Matthias? ¿Es aquí donde empezamos? El rumor nos ha puesto en la pole position de la Bundesliga austríaca. Matthias se apoyó en el respaldo de la silla, el eco de la voz de Hackmair aún zumbando en sus oídos. El rumor mediático había simplificado dramáticamente su compleja misión. Viena, la ciudad natal de su padre y abuelo, era el punto de partida emocional, pero ¿el profesional? —Espera, Daniel —respondió Matthias, con la voz templada y reflexiva—. Creo que nos estamos equivocando de prioridad. La carta de Karl me puso una misión, sí, pero no un mapa exacto. La ciudad, el país, incluso el club, no es lo más importante en este momento. Lo crucial es el proyecto. Necesito un club que entienda mi filosofía, que valore el proceso sobre el resultado inmediato, que me permita construir algo sólido y duradero con mi filosofía de juego. Fernando Pino, siempre más pragmático, se acercó al mapa colgado en la pared que mostraba la región centroeuropea. El mapa estaba marcado con círculos en Múnich, Salzburgo y Zúrich. —El mercado aquí está activado, eso es un hecho. Pero si firmas con el Rapid o el Austria Viena, tienes atención inmediata y una presión imposible. —Atención inmediata y una presión imposible —replicó Matthias, negando con la cabeza—. Si firmo en Viena, se esperará que repita el Wunderteam con mi abuelo en el bolsillo. No necesito una presión sentimental; necesito un lugar donde mi expertise como estratega sea la base, no mi apellido. Daniel asintió, comprendiendo la lógica del estratega. —Necesitas un club que te dé tiempo. Y eso es raro en la Bundesliga austríaca. Austria es el homenaje, pero la oportunidad profesional pura podría estar en otra parte de la región alpina. ¿Qué tipo de club buscamos? Fernando tomó el relevo de Daniel con urgencia. Su mente, habituada a desarmar sistemas en la computadora, quería desarmar esta elección. —Matthias, la prensa te está dando opciones en tres países: Austria, Suiza y Alemania. El nivel de presión y las expectativas son totalmente distintas en cada uno. En Múnich buscas un gigante, en Zúrich una estabilidad económica, y aquí, en Viena, buscas la nostalgia. Pero si el club no es lo importante, sino lo que haremos en él... Luego, Fernando, con su habitual curiosidad táctica, se inclinó sobre la mesa, buscando la definición del sueño de su líder: —¿Y cuáles serán las bases de nuestro proyecto, Matthias? Matthias respiró hondo, delineando la visión que lo había obsesionado durante meses en Argentina. —Las bases son claras: tengo un sistema táctico innovador que quiero desarrollar sin interferencias. Buscamos un club con la flexibilidad total para hacerlo, que tenga una gran cantera para trabajar con jugadores jóvenes y maleables. Debe tener prestigio y fama nacional, haber sido exitoso en el pasado, sí, para atraer talentos. Pero al mismo tiempo... no debe tener la presión inmediata del éxito. Debe permitirnos ser un laboratorio. Daniel frunció el ceño, cruzándose de brazos. —Matthias, estás pidiendo la cuadratura del círculo. Es una tarea increíblemente difícil, juntar todas esas cualidades en un solo club. Fernando sonrió, un brillo de conocimiento en sus ojos. —Puede que no tanto. Tenemos contactos sólidos, Matthias. Hay tres clubes importantes que han preguntado por tu situación: uno de Múnich, uno de Viena y otro de Zúrich. No podemos nombrarlos aún, pero son de la élite en sus respectivos países y están cerca de acercarnos ofertas formales para el banquillo. Matthias se levantó, dando unos pasos por el pequeño living de Leopoldstadt. La mención de las grandes ligas no lo entusiasmó como esperaban. —No estoy seguro si un equipo de Primera División sería lo ideal. La élite te da fama, pero te quita margen de error. Quiero libertad de trabajar, de crear, de soñar. Necesito un laboratorio, no un circo mediático. Piensen más allá de la élite inmediata. Daniel y Fernando se miraron, asimilando la audaz visión de su líder. El joven estratega argentino-austríaco no buscaba el camino fácil, sino el más puro para honrar la promesa. La Europa Central Alpina esperaba el desenlace, pero primero, debían encontrar ese club que funcionara como la arcilla perfecta para moldear el legado de Matthias Schall..
  22. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 2 – Die Suche nach dem neuen europäischen Ziel (Capítulo 2. "La búsqueda del nuevo objetivo europeo) Teil 11 – Das Wunder-Manager Gerücht (Parte 11 – El rumor del Mánager Prodigioso) En el departamento de Leopoldstadt, Viena, Austria. El departamento en Leopoldstadt se había transformado en un cuartel general. Matthias, Daniel y Fernando estaban sentados alrededor de una mesa cubierta de post-its y diagramas tácticos, con la televisión encendida a bajo volumen. Las opciones se reducían a tres países: Alemania (por la solidez de la liga), Suiza (por el precedente de Toni Schall en Basilea) y, por supuesto, Austria, el lugar de nacimiento. La tensión de la decisión se mezclaba con el aroma a café fuerte. —Tenemos la base de datos completa de los equipos austríacos —decía Fernando, moviendo un cursor sobre una tabla de la Bundesliga—, pero si queremos un proyecto con impacto global, necesitamos... Un golpe seco en la mesa interrumpió la frase. Daniel, con los ojos clavados en la pantalla del ORF Sport, se inclinó hacia adelante y subió el volumen de golpe. La voz profunda de un locutor resonó en la sala, y en la pantalla apareció un primer plano del rostro de Matthias durante su época con la Selección Argentina. En el zócalo de la televisión, un titular en letras góticas y dramáticas se desplegó: "Der junge argentinische Wunder-Manager ist in Österreich gelandet" (El joven mánager prodigioso argentino ha aterrizado en Austria). Los tres se quedaron helados. La voz que se escuchaba era inconfundible; el exjugador y ahora analista de la ORF, Peter Hackmair, había tomado el centro de la escena para su editorial. Hackmair, con una seriedad académica que no dejaba lugar a dudas, comenzó a desgranar la historia. "El nombre es Matthias Schall. Aunque nacido en Argentina, sus raíces son inconfundibles: nieto del legendario Anton 'Toni' Schall del Wunderteam y campeón de Copa con el Basel. Matthias, con solo 35 años, viene de ser pieza clave en el cuerpo técnico de la Selección Argentina, campeona del mundo. Su currículum es tan extraordinario como su apellido es histórico en Viena." La voz de Hackmair se elevó, especulando con la certeza de un oráculo: "No ha venido de vacaciones. Ha venido a trabajar. Con su linaje y su expertise táctica, nuestra Bundesliga Austríaca sería el campo ideal para que este joven prodigio retome el legado familiar. Se espera que algún equipo de primer nivel, tal vez de Viena o del Oeste, haya movido ya sus fichas." Matthias se sintió expuesto, su misión privada convertida en un titular europeo. Daniel y Fernando intercambiaron una mirada de asombro y comprensión. El anonimato había terminado. La Europa Central Alpina ya lo había fichado sin una sola llamada. La televisión se apagó. El silencio de la Leopoldstadt fue roto por Daniel: "¿Viena, Matthias? ¿Es aquí donde empezamos?" Matthias sonrió, un destello de desafío en sus ojos verdes. "El rumor ya está aquí, y eso es bueno. Pero Karl me pidió que volviera a la Europa Central Alpina. No especificó el equipo. Ahora, todos en Austria creen que estoy aquí, pero... "¿Y si el destino final no es Austria?" Fernando se levantó, entendiendo el juego de ajedrez: "Entonces, la prensa vienesa tendrá que seguir la conexión a Múnich... o a Zúrich." Matthias asintió, recogiendo los diagramas de la mesa. La elección había pasado de ser una promesa íntima a un movimiento estratégico. El misterio se había instalado en el corazón de Europa Central, un tablero de ajedrez donde el joven estratega argentino-austríaco estaba a punto de mover su primera ficha.
  23. Hola Lineker, gracias por pasar de nuevo por acá, Matthias no tiene claro su idea, si tiene una hemeroteca en su cabeza con todo lo que ha estudiado de táctica y un deseo profundo de hacer una revolución al respecto si es que a esta altura aun queda lugar en el mundo para innovaciones. Con respecto a Pep, en sus primeros tiempos del Barca si apostaba al Tiki-Taka acorde a la herencia del Barca que como bien dices después tomo la furia roja, fue en Bayern Munich y después en el Manchester City donde la posesión asfixiante paso a ser parte de su libreto. Sobre el club de Matthias, aun nos falta terminar el capitulo 2 por lo cual creo que tendremos algunas entregas, pinta aburrido? tal vez, necesario? para mi si, en fin, saludos.
  24. Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 2 – Die Suche nach dem neuen europäischen Ziel (Capítulo 2. "La búsqueda del nuevo objetivo europeo) Teil 10 – Das Wiedersehen in der Leopoldstadt (Parte 10 – El reencuentro en Leopoldstadt) En el departamento de Leopoldstadt, Viena, Austria. El motor del Lufthansa rugió por última vez y Matthias sintió el suave golpe de las ruedas sobre la pista. Había llegado a la capital imperial. Viena. La tierra de su abuelo Toni, el lugar donde Karl Schall había nacido antes de que la guerra y la migración lo arrancaran todo. Era el paso lógico, el homenaje inicial a su herencia paterna, aunque sus raíces se extendían aún más: su madre era del Tirol, y la abuela Helga provenía de Salzburgo, ambas regiones ancladas en los Alpes. Al cruzar la zona de arribos, la ansiedad del viaje se disipó con una bocanada de familiaridad y acento cordobés. Allí estaban, con sus brazos abiertos y la sonrisa ancha: Daniel Iril y Fernando Pino, sus hermanos de promoción de la ATFA (Asociación Técnicos de Fútbol Argentino). El abrazo fue largo y necesario, un ancla argentina en medio de la frialdad centroeuropea. El reencuentro, en ese momento de luto y transición, era más que un alivio; era una inyección de vida. Los amigos lo llevaron a su departamento en el Distrito 2 de Viena, Leopoldstadt, un barrio que respiraba historia y el aroma a café y a Prater, cerca de donde la psique humana fue analizada por Freud. Daniel y Fernando le ofrecieron más que una cama: le ofrecieron un refugio profesional. Ambos se encontraban en un impasse después de haber trabajado bajo el mando de Markus Schopp en el cuerpo técnico del LASK Linz. Estaban parados, con la experiencia caliente y la sed de volver a dirigir intacta. Mientras desempacaba, Matthias comprendió la sincronicidad del destino. La frustración y la misión lo habían traído hasta aquí, donde dos mentes brillantes y afines lo esperaban. La idea, hasta entonces vaga, de formar un cuerpo técnico propio, cobró una solidez inesperada. Daniel aportaba la seriedad en la planificación; Fernando, la chispa de la táctica sudamericana. Para despejar la mente y reconectar, decidieron caminar por el centro. Las luces de la tarde los guiaron hasta el impresionante Rathausplatz, la plaza frente al imponente Ayuntamiento de Viena. Mientras el trío conversaba sobre fútbol, sistemas de juego y la urgencia de Matthias por empezar a trabajar, el joven Schall sintió cómo el entorno austríaco comenzaba a fundirse con su ambición argentina. El silencio de las altas cumbres, que tanto había extrañado su padre, parecía susurrarle desde las murallas históricas de la ciudad. La pregunta flotaba en el aire denso y antiguo del departamento vienés: ¿Podría Viena ser el destino definitivo de Matthias? ¿Debía buscar trabajo en la capital austríaca, donde el recuerdo de Toni Schall aún era fuerte, o usarla solo como base para luego migrar a las montañas, como insinuaba la carta de Karl? Y crucialmente, ¿podrían Daniel y Fernando ser los compañeros ideales para cumplir la promesa del legado? Matthias miró por la ventana. Sabía que la herencia lo había traído a este punto, pero la decisión final era suya. La primera etapa europea había terminado. Viena era el punto de partida; la misión de Toni Schall, el motor. Solo faltaba encontrar el equipo y el país que lo llevaran a la cima de la Europa Central Alpina.
  25. Bienvenido Trasgu a la historia de Matthias, me alegra que te agrade, creo que todos queremos conocer el destino, pero para ser sincero aun no esta decidido, dependerá del curso que siga la historia y que decida finalmente si lo haré con la ultima versión o no, por lo pronto la trama debe seguir su curso y nos faltan aun personajes por conocer, saludos.

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