Hace 3 horas3 horas Autor Experto Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni(La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni)Kapitel 10: Der lange Winter (Capítulo 10: El largo invierno)Teil 70: Ein Mittagessen unter Bastarden (Parte 70: Un almuerzo entre bastardos)En Innsbruck, AustriaTras el estruendo mediático de la rueda de prensa, donde los flashes de las cámaras y las preguntas inquisitivas sobre el pasado en Cracovia habían saturado el ambiente, Matthias Schall y Władysław Nowak buscaron refugio en la sobriedad. Se alejaron apenas tres kilómetros del Tivoli Neu para recalar en Glorious Bastards, un local en Innsbruck que combina una estética industrial con una cocina directa y sin artificios. Era el escenario perfecto para una conversación que definiría el futuro del club. Sentados frente a frente, lejos del escrutinio público, ambos pidieron lo mismo: un steak en su punto con ensalada y una botella de agua mineral. Era un menú de hombres que no querían perder el tiempo en florituras, una comida funcional para una reunión determinante.Los primeros minutos transcurrieron en un silencio denso, solo interrumpido por el sonido de los cubiertos contra la loza. Ambos hombres parecían estarse midiendo, estudiando los gestos del otro como si de un tablero de ajedrez se tratase. Matthias, aún con el rastro del sol de Bariloche en la piel pero con la mente ya en modo de combate, esperaba el primer movimiento. Fue Nowak quien, tras dejar el cuchillo a un lado y tomar un sorbo de agua, rompió el hielo con una franqueza que descolocó ligeramente al mánager.—Matthias, no soy ciego ni sordo —comenzó Nowak con un tono pausado pero firme—. Sé perfectamente que tú, el staff, la ciudad entera y, sobre todo, esa afición tan pasional que tiene el Wacker, deben estar preocupados. Que un empresario polaco, con mi historial de luces y sombras en el Wisła, tome el control absoluto del club más tradicional del Tirol no es algo fácil de digerir. Pero quiero darte la tranquilidad que te mereces. Todo lo que hemos firmado con Gerhard Stocker se cumplirá hasta la última coma. No estoy aquí para entorpecer tu camino; estoy aquí para ser tu soporte. Mi objetivo es encargarme de la salud económica y de los farragosos temas administrativos para que tu carga no sea tan pesada. El rumbo del fútbol está en tus manos, Matthias. Confío plenamente en tu capacidad, porque he visto lo que has hecho en solo seis meses. Solo espero que podamos construir una relación de confianza donde concordemos los pasos estratégicos.Matthias mantuvo su expresión imperturbable, esa seriedad que le había ganado el respeto de los veteranos en el vestuario. No se dejó seducir por las palabras amables; para él, la confianza no era un regalo, sino un activo que se ganaba con hechos.—Señor Nowak, le agradezco su sinceridad —respondió Matthias, mirándolo fijamente a los ojos—. Pero no puedo prometerle una relación agradable si todavía no nos conocemos. El respeto lo tiene, pero la confianza se construye. Sin embargo, aceptaré sus buenas intenciones y, sin ánimo de faltarle al respeto, seré muy claro sobre los límites que no permitiré que se crucen. Primero: el proyecto integral de cantera y estilo de juego es innegociable. Si el proyecto se altera un solo centímetro por presiones externas, yo no estaré ni un minuto más en este club. Segundo: la estructura deportiva es mi territorio. La llegada o salida de cualquier empleado o jugador debe nacer de nuestro equipo de trabajo. No aceptaré sugerencias, pedidos ni "favores" de representantes o socios. Sabemos hacia dónde vamos y cómo queremos llegar. Y tercero: el club está por encima de nosotros. Puertas afuera, debemos ser una sola cara, alineada y sin fisuras. El Wacker es lo primero, siempre.Nowak esbozó una pequeña sonrisa, una que denotaba que la firmeza de Schall no lo intimidaba, sino que lo atraía.—Me gusta cómo piensas, Matthias. Tu lealtad hacia tus principios y tu forma de entender el club son exactamente lo que el Wacker necesita —replicó el polaco—. Como dije en la conferencia, mi motivación real para invertir aquí fue tu proyecto. El club es un gigante dormido, sí, una joya por pulir, pero sin tu visión estratégica no tendría el mismo interés para mi grupo. Quédate tranquilo: tendrás todo mi apoyo y respetaré cada uno de tus límites siempre que el beneficio sea para el Wacker. Ahora, hablemos de realidades. ¿En qué podemos ayudar hoy mismo? No haremos una inyección masiva de capital inicial, pero podemos analizar inversiones modestas. ¿Dinero para fichajes? ¿Alguna obra de infraestructura urgente?Matthias no tuvo que pensarlo. Tenía los números grabados en la mente desde el almuerzo en Bariloche donde repasó los informes de Busch.—El proyecto, al menos para esta y la próxima temporada, solo prevé el fichaje de jugadores libres o que lleguen gratis tras finalizar contrato. No necesitamos dinero para traspasos ahora mismo, no queremos romper el ecosistema del vestuario —explicó Schall con pragmatismo—. En cuanto a obras, el Tivoli y nuestras oficinas ya son de primer nivel. Donde realmente necesitamos un pulmón es en el presupuesto salarial. Actualmente disponemos de 35.000 euros mensuales y gastamos 31.000. Con los refuerzos que Martin Busch tiene en carpeta para enero, seguramente subiremos a 36.000, quedando por encima del margen de seguridad. Por otro lado, necesitamos un equipo afiliado en el undécimo nivel para enviar a nuestros juveniles cedidos y que tengan minutos de calidad. Con esas dos cosas, seríamos felices.Nowak tomó un sorbo de agua, procesando la modestia —y a la vez la ambición— de los pedidos de Schall. Esperaba una lista de compras de millones de euros, y se encontró con una petición de gestión estructural.—Respecto al tema salarial, dalo por hecho hoy mismo —sentenció Nowak con seguridad—. Voy a elevar ese techo de inmediato. Puedes disponer de 50.000, 60.000 o hasta 70.000 euros mensuales si lo consideras necesario para asegurar el talento. Sé que el club terminará este año en números rojos, pero los informes que recibí de Stocker son muy positivos bajo tu mando. Se preveían pérdidas de 914.000 euros para el cierre de temporada y, gracias a tu gestión de la plantilla y el interés generado, la previsión actual ha caído a los 393.000 euros. Agregar unos miles de euros mensuales en salarios no agravará la situación, al contrario, asegura el ascenso. Y sobre el equipo afiliado, me parece una idea brillante. Tienes carta blanca para elegir al club que mejor se adapte a tus necesidades. Nosotros nos encargaremos del papeleo.Matthias asintió, aunque una sombra de duda cruzó su mente. La generosidad inicial de los inversores solía venir con una letra pequeña invisible.—Gracias, señor Nowak. Sorprende tanta disposición desde el primer minuto. No puedo evitar preguntarme qué hay detrás de todo esto, cuál es su verdadero interés a largo plazo —soltó Matthias sin anestesia.—Nada raro, Matthias —respondió Nowak con una mirada honesta—. Vengo a apoyar un proyecto que, si sale como piensas, nos hará ganar a todos. Además, aunque no me conozcas, comparto cualidades contigo: soy metódico, idealista y, por encima de todo, soy un triunfador. Me he formado desde la resiliencia de la pobreza, construí mi empresa desde la nada absoluta enfrentando a gigantes. Entiendo y comparto el camino difícil que quieres seguir. No busco el aplauso fácil, busco el éxito sólido.Se despidieron con un apretón de manos firme y cortés en la puerta del restaurante. Nowak se dirigió a su hotel para coordinar los temas administrativos con Damian Bancewicz, mientras Matthias subía a su coche rumbo al estadio. Mientras conducía esos tres kilómetros, Schall sentía el peso de la nueva era. Tenía el presupuesto que necesitaba y la autonomía garantizada por contrato, pero ahora la presión era doble: ya no solo jugaba por la gloria del Wacker y la memoria de su padre, sino para demostrar que el "Proyecto Schall" era capaz de absorber a un dueño extranjero sin perder su alma tirolesa. A las 14:00 horas, su staff lo esperaba. El largo invierno acababa de empezar su etapa más crítica, y el motor del Wacker Innsbruck rugía con una fuerza renovada bajo la nieve.
Únete a la conversación
Puedes publicar ahora y registrarte después. Si ya tienes una cuenta, accede ahora para publicar con tu cuenta.