Capítulo 3. El verano de las dudas y el otoño de las certezasI. La pretemporada El calendario de amistosos de Karvan Yevlakh fue, sobre el papel, amable. Rivales de categorías inferiores, desplazamientos cortos, campos conocidos. Y, sin embargo, cada goleada (4-0, 7-3, 4-1, 7-1, 8-0) se vivía con una mezcla incómoda de satisfacción y algo de escepticismo. En la grada apenas había ruido. Algún padre con su hijo, veteranos del club que se sabían los nombres de memoria y algún directivo tomando notas en silencio. El equipo marcaba goles con facilidad, pero Tural lo sabía: el fútbol no siempre engaña, pero la pretemporada casi siempre lo hace. Los partidos en casa reforzaban la sensación de dominio. Los de fuera , no alteraban demasiado el discurso. Todo iba según lo previsto… hasta que llegó el Iravan. Ante un rival de la misma división, el marcador fue un golpe seco: 1-2. El Iravan defendió mejor, compitió mejor y estuvo más acertado de cara a gol cuando importaba. El Karvan tuvo el balón, tuvo voluntad… pero no tuvo puntería y eso sembró alguna que otra duda, no en Tural pero si en la directiva. En la sala de juntas, al día siguiente, el ambiente era tenso. No cuestionamos el trabajo, dijo uno de los directivos, cuidando cada palabra, pero cuando sube el nivel, el equipo se resiente. Tural no levantó la voz. Nunca lo hacía. El equipo está incompleto. Sin laterales naturales, sin un mediocentro defensivo específico y sin profundidad arriba. Aun así, estamos compitiendo. Pero el ascenso es una necesidad. No un deseo. Nunca se habló de ascenso a mi llegada… Cierto y ni mucho menos lo vamos a exigir, pero será el último año de existencia del club si no lo conseguimos. El proyecto a día de hoy es inviable en la segunda división. De ahí que solo nos comprometiéramos contigo por un año. Ahí estaba la palabra que pesaba sobre todo: necesidad. No para Tural, sino para las cuentas del club. Esa noche, solo en su despacho, revisó el calendario de amistosos una vez más. No para lamentarse, sino para confirmar lo que ya sabía: la pretemporada había servido para medir al equipo y sobre todo para ver sus carencias. El verdadero juicio empezaría con la liga.
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