Capítulo 4. Síntomas de desgasteCuando el calendario llegó a Enero de 2024, la segunda vuelta ya era una fotografía más realista del campeonato y de la marcha del Karvan Yevlakh FK. La primera vuelta había sido una mezcla casi idílica de confianza, puntos y resultados. Ahora, si bien la situación era incluso mejor que al término de la 1ª vuelta, las sensaciones eran otras. CLASIFICACIÓN 2ª VUELTA - 6 victorias y 3 derrotas. - 17 goles a favor y 7 en contra. - 4 puntos menos que en la 1ª vuelta PARTIDOS DE LA 2ª VUELTA La clasificación lo decía claramente, lideramos la tabla e incluso con algo más de margen 9 puntos de ventaja a falta de 9 partidos por disputar, la situación era cuanto menos idílica. El ascenso ya no era una fantasía pero tampoco era algo seguro, el rendimiento había bajado respecto a la primera vuelta. El equipo se había vuelto más previsible y la falta de profundidad en la plantilla se empezaba a notar apareciendo los primeros síntomas de agotamiento. Y mientras el equipo seguía fiel al 4-4-2, el mercado invernal no ofrecía nada que el Karvan pudiera permitirse. La directiva, consciente de la situación económica del club, con una taquilla mínima y cero capacidad financiera para grandes fichajes, solo podía mirar al entrenador y encomendarse a la buena labor que venía realizando. El juego en la segunda vuelta había sido más irregular: La solidez defensiva de la primera vuelta seguía intacta, el problema era la frescura en ataque. La presión alta era más fácil de eludir para los equipos. La ausencia de variantes tácticas empezaba a notarse, el 4-4-2 comenzaba a quedarse desfasado, pero quizá cambiar no fuera la solución. A todo esto hay que sumar los problemas con las renovaciones…el margen salarial era mínimo y alguna de las exigencias de los jugadores inasumible, un verdadero problema no solo un problema presente, ya que el ambiente en el vestuario comenzaba a enrarecerse, sino un problema de cara al futuro lo cúal era más grave aún. Aprovechando unos días libres, Tural decidió viajar a Bakú. Veía que necesitaba tomarse un respiro e intentar dar con algo que revitalizara al equipo al que notaba que estaba decayendo. Ese día, lo recibió su padre, Rasim Aliyev, con la misma serenidad glacial de siempre. El encuentro fue en el salón familiar, ese que estaba impecablemente ordenado: mobiliario oscuro, arte abstracto y poca conversación superflua. ¿Qué haces por aquí hijo? tu futuro se decide en Yevlakh. Si no has venido antes es que todo va bien, ¿no? dijo Rasim sin levantar la mirada. Sin saludar, Tural respondió con lo que importaba: Papá, estamos líderes en enero y todo parece ir bien pero hay algo que no me acaba de gustar… nos falta algo y necesitaba desconectar para ver si doy con lo que está fallando. Rasim miró el móvil, con la clasificación en pantalla. Hijo, ¿qué necesidad tienes?, ¿de verdad te merece la pena estar preocupado?. Estás liderando un club que se está desangrando, si consigues el ascenso te necesitarán pero si no lo logras… te culparán No es necesidad… ojalá todo fuera tan fácil, tan fácil como ha sido mi vida hasta ahora, pero siento que estoy construyendo algo grande y lo mejor, es que lo estoy haciendo por mi mismo. El padre le observó en silencio. Luego, casi como si no quisiera sonar político, pero sin poder evitarlo: Sabes que suceden otras cosas aparte del fútbol,. Acabamos de retomar el control del Alto Karabaj y aquí… ¿También quieres mezclar política con fútbol?, interrumpió Tural de manera asertiva, pero sin brusquedad. Lo que ocurre en nuestras fronteras afecta todo, a la memoria de los nuestros, a la economía y hasta a el futuro de los que vengan después de nosotros. No puedes cerrar los ojos y hacer como si no fuera contigo, estés donde estés sigues siendo un Aliyev! Padre, tengo un profundo respeto por mi país, pero creo que debes ampliar tusmiras y ver más allá de Azerbaiyán, hay más mundo ahí fuera. Tu fuiste el que me envió al extranjero a estudiar y me inculcó que debía buscar mi futuro incluso si no estaba en mi país. Rasim se quedó pensando durante unos segundos, quizá su hijo le estaba abriendo los ojos y no todo era el sentir nacionalista, sobre todo una vez conseguido el objetivo de la anexión del territorio ocupado por Armenia. Avisa a tu madre, y vamos a cenar, es todo lo que dijo Rasim. Para Tural eso ya era una victoria, había evitado una arenga política de su padre y por primera vez sentía que Rasim le escuchaba, no contar una historia o una anécdota, sino escucharle de verdad. Nueve partidos separaban al Karvan del ascenso, de la viabilidad económica y de un futuro mejor para Tural. De vuelta a Yevlakh, Tural pensó que no era el momento de hacer ninguna revolución táctica, que no habría nuevos fichajes y que ahora solo le quedaba lo que él mismo pudiera aportar y que la había traído hasta aquí: orden, disciplina y un 4-4-2 que ya no brillaba… pero resistía.
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