Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 10: Der lange Winter (Capítulo 10: El largo invierno) Teil 67: Polnischer Triumph (Parte 67: Triunfo polaco) En Gdynia, Polonia La noche del lunes 4 de diciembre en Gdynia envolvía la costa báltica con un manto de humedad y un frío que calaba los huesos, pero dentro del hotel de la delegación austriaca, el ambiente era de una calidez eléctrica. Matthias Schall se encontraba solo en su habitación, observando a través del cristal el puerto oscuro, mientras terminaba de organizar los informes finales de una estancia que se había prolongado mucho más de lo previsto. Han sido dieciocho días de inmersión total en tierras polacas, un periodo de tiempo que en el fútbol de élite parece una eternidad, pero que para Matthias ha sido el laboratorio perfecto para confirmar sus teorías más ambiciosas. Mientras tanto, en Innsbruck, la actividad se había congelado; las plantillas del Wacker disfrutaban de sus vacaciones desde hace semanas y no volverían a pisar el césped hasta el 30 de enero. Ese contraste entre el silencio del club y el estruendo del éxito internacional marcaba el ritmo de un hombre que no conoce el concepto de pausa. La nota ácida de Lukas Gruber, que apenas unas semanas atrás intentaba socavar los cimientos del proyecto Schall en LAOLA1, parecía ahora un eco lejano y descolorido, sepultado bajo el peso de la realidad deportiva. En este Grupo 4 de la primera ronda preliminar del Campeonato Europeo Sub-19 de la UEFA, Matthias vivió su segunda experiencia al mando de las categorías inferiores nacionales, y la incógnita que flotaba en el aire de Viena se ha despejado con una contundencia brutal. El mundo del fútbol austriaco se preguntaba si, tras perder a figuras clave de la Sub-17 como Paul Wanner o Tristan Osmani, el pequeño Wunderteam de Schall podría repetir la gesta de Bulgaria. La respuesta no solo fue un sí rotundo, sino que elevó el listón a niveles que nadie se atrevía a vaticinar. Schall lo ha logrado nuevamente: sus jugadores brillaron con luz propia y aplastaron a sus rivales, dejando claro que el material de calidad en Austria es inagotable si se sabe cómo moldearlo. La conclusión táctica que Matthias guardaba en su libreta, casi con un celo científico, era reveladora. Los jugadores a nivel internacional responden a las exigencias del sistema Schall con una fluidez y una velocidad de procesamiento superior a la de sus pupilos en el Wacker. Es una verdad lógica pero impactante: a pesar de ser mucho más jóvenes, la calidad técnica individual de estas promesas del RB Salzburg, Rapid o Austria Wien les permite asimilar la presión asfixiante y las transiciones supersónicas con una naturalidad que en el quinto nivel del fútbol austriaco requiere meses de ensayo. Este equipo no solo jugaba al fútbol; dictaba cátedra sobre el césped polaco, moviéndose como un bloque sincronizado que no dejaba respirar al oponente. Los resultados hablan por sí solos y quedarán grabados en las estadísticas del torneo como una anomalía de dominio absoluto. Un debut aplastante con un 5-1 ante Serbia, seguido de una histórica y casi humillante goleada de 11-2 contra el anfitrión, Polonia, y cerrando con un sólido 5-1 frente a Ucrania. En total, el equipo de Schall marcó 21 goles y recibió apenas 4 en solo tres partidos. Sin embargo, para Matthias, los goles son solo la anécdota, el envoltorio de un regalo mucho más valioso: el nivel futbolístico y la madurez táctica de un grupo de jóvenes que han vuelto a ilusionar a toda una nación. Austria no solo ganaba; destruía los planes del rival mediante una superioridad posicional que recordaba a las mejores épocas del fútbol centroeuropeo. En el plano individual, los nombres propios emergieron con la fuerza de un huracán. El delantero Phillip Verhounig se coronó como el máximo artillero del equipo con una cifra estratosférica de 7 tantos, sumando además dos asistencias y cerrando su participación con una calificación media (CM) de 9.70, algo prácticamente inaudito en competiciones de este calibre. A su lado, el metrónomo del equipo, el pivote organizador Philipp Maybach, se consagró como el líder en visión de juego con 4 asistencias y una CM de 8.43, demostrando que a sus 15 años maneja los hilos del mediocampo con la frialdad de un veterano de mil batallas. Schall veía en Maybach la extensión de su propio pensamiento sobre el campo: equilibrio, pausa y aceleración en el momento exacto. Pero el sistema Schall también se nutrió de la polivalencia y la capacidad de sacrificio de sus piezas ofensivas. Un caso emblemático fue el de Jovan Zivkovic, originalmente delantero, que en la Sub-17 había sido reconvertido en un extremo zurdo letal, y que ahora en Polonia lo hacía como un mediapunta brillante, demostrando una versatilidad y un talento que lo sitúan como una de las joyas de la corona; cerró su participación con 2 goles, 3 asistencias y una CM de 8.63. Junto a él, Leon Grgić, también delantero reconvertido en extremo diestro, no se quedó atrás aportando 2 goles, 3 asistencias y una CM de 8.40. Estos movimientos tácticos resultaron ser golpes de genio que ensancharon el campo y multiplicaron las opciones de remate. No obstante, el éxito no se limitó a los titulares. La mirada de Matthias siempre está puesta tres pasos por delante, y la irrupción de Matteo Maric y Filip Aleksić fue la prueba definitiva. Con solo 14 años, ambos jugadores ingresaron en los complementos de todos los encuentros, demostrando una personalidad impropia para su edad y confirmando que están listos para asumir un protagonismo mucho mayor en el corto plazo. Estadísticas Austria Sub 18 El trabajo de Schall con la federación por este año ha llegado a su fin. La próxima cita marcada en rojo en el calendario será en marzo, cuando se dispute la fase final de la clasificación al Campeonato Europeo Sub-17 de la UEFA. Por lo pronto, el balance de sus dos primeras experiencias internacionales ha sido más exitoso de lo que cualquier analista, incluso el más optimista, hubiese pensado jamás. Ha construido las bases de una identidad nacional en tiempo récord. Ahora, el despertador marca que es tiempo de volver. Mañana, en las primeras horas del día, la delegación volará hacia Viena, y Schall emprenderá el camino de regreso a Innsbruck, donde espera llegar cerca del medio día. Mientras Matthias cerraba su maleta, el silencio de la habitación de Gdynia parecía anticipar la paz que encontraría al ver a Ángeles. Es el momento del descanso, de compartir con sus afectos y de alejarse, al menos por unos días, de la pizarra y el silbato. Sin embargo, quienes conocen al mánager argentino-austriaco saben que su mente es un motor que nunca se apaga del todo. En el trayecto de vuelta, seguramente estará repasando el mercado invernal, las notas de Martin Busch y el estado de salud de Popović. El largo invierno del Tirol lo espera, pero Matthias regresa con el fuego del éxito báltico en la mirada, listo para aplicar todo lo aprendido en la reconstrucción final de su querido Wacker. El descanso es merecido, pero para Schall, la relajación absoluta es simplemente el espacio donde se gestan las próximas victorias.