Capítulo 6. El día de la verdad. Yevlakh no había vivido algo así en años, no se hablaba de otra cosa en la ciudad. La posibilidad de que el equipo volviese a competir con los grandes del país era algo más que un salvavidas para la continuidad del club. En cualquier caso, con el equipo jugándose el ascenso, menos de 300 personas compraron una entrada para ver el partido, concretamente 286 espectadores… Un panorama deprimente para un día tan grande, pero eso no alteraba ni un ápice los planes de Tural. Tural se despertó antes de que sonara el despertador, fue una de esas noches en las que es imposible dormir de forma profunda, el subconsciente te deja claro que hay algo importante y te lo recuerda a cada momento. Abrió los ojos y durante unos segundos no recordó dónde estaba. Luego volvió todo de golpe: el partido, la clasificación, la necesidad de ganar… y de mirar de reojo otro estadio. Se levantó despacio, fue a la cocina y puso agua a hervir. No encendió la televisión, no miró el móvil. Café solo, sin azúcar, como siempre en los días importantes. Mientras esperaba, apoyó las manos en la encimera y respiró hondo. Pensó en Bakú, en su madre, en su padre, que ahora por primera vez estaría pendiente del resultado. El móvil vibró, tenía un mensaje, Raul Mammedov. Míster, ya estoy despierto. Lo suponía, desayuna bien. Hoy no hay excusas. Hoy no fallamos míster Pocos minutos después, otro mensaje, esta vez de Izzat Müștaqov. “Pase lo que pase, el grupo está contigo.” Tural cerró los ojos un segundo, no respondió no hacía falta. Que dos de los jugadores con más peso en el vestuario le hubieran escrito nada más despertarse le hizo pensar que algo debía estar haciendo bien. A media mañana bajó a caminar. Yevlakh estaba tranquila, ajena a todo. Gente paseando, niños jugando, algún anciano sentado al sol. Nada daba a entender que a pocas horas, para él y para veinte hombres más, el mundo iba a encogerse hasta medir exactamente 105 por 68 metros. En el hotel en el que el equipo solía reunirse antes de los partidos para comer y preparar el partido, el ambiente era distinto. Un ambiente silencioso, de concentración no de nerviosismo o por lo menos todavía no lo era.. Saludó a los fisios, cruzó una mirada con el segundo entrenador con un gesto casi imperceptible de asentimiento mutuo. En la sala de vídeo repasaron lo justo. Nada nuevo, nada que pudiera generar dudas. Hoy no es día de hablar de tácticas, jugadas a balón parado, como hacer las transiciones… , hoy es un día de carácter. Hemos llegado hasta aquí haciendo las cosas de una manera, lo único que os voy a pedir es que no nos traicionemos. Antes de salir hacia el estadio, recibió una llamada inesperada de su padre.Hubo un segundo de duda antes de contestar, finalmente Tural descolgó. ¿Todo bien? , preguntó Rasim. Todo preparado padre. Eso es suficiente. Pase lo que pase… has llegado lejos.Tural, has demostrado de que somos capaces los Aliyev. Se hizo un largo silencio Gracias, respondió Tural, casi en un susurro. No te entretengo más, suerte. Nunca una charla de menos de 45 segundos le había llegado tanto a Tural. La llamada de su padre fue algo que no esperaba, una mezcla de orgullo, satisfacción y nervios envolvieron la mente de Tural, parece que estaba ganándose el derecho a escribir su propia historia y que su padre, lejos de juzgarlo, le apoyaba. El estadio apareció a lo lejos: pequeño, modesto, con la pista de atletismo rodeando el césped. Nada épico a simple vista. Pero él sabía que ahí dentro se iba a escribir algo que no olvidaría jamás. En el vestuario, camisetas colgadas, medias y pantalones doblados, botas alineadas…Tural esperó a que todos estuvieran sentados. Caminó despacio al centro. Cerró la puerta. Esta vez alzó la voz, no para gritar, sino para dar el último aliento a sus pupilos. Miradme bien, hoy no se juega solo por un ascenso, hoy os jugáis quiénes sois y qué futuro podéis esperar Se giró hacia Budaq Nesirov. Budaq, llevas meses cargando con el equipo. Hoy no te necesitamos perfecto, te necesitamos valiente. Arriesga, no tienes nada que demostrar y menos aún que perder. Miró a Izzat Mustaqov. Capitán, cuando las piernas fallen, se inteligente. Ordena al equipo, mide esfuerzos y no nos compliquemos ahí atrás. Por último, Raul. Raul… los goles van y vienen, son rachas. Pero los partidos grandes hacen jugadores grandes. Decide tú si hoy es uno de esos días. Silencio absoluto. No quiero excusas. Si no podemos más, sed honestos, sobre todo con vosotros y con el compañero. Si las cosas van mal no decaigais, animaos el uno al otro. Vamos a hacer nuestra parte que es ganar el partido, lo demás no lo podemos controlar. Salid ahí fuera y haced que merezca la pena . Tural ocupó su sitio en el banquillo. Se sentó, mano a la barbilla, mirada fija. El árbitro miró el reloj indicando el inicio del partido y en ese instante, todo lo demás dejó de importar. Rápidamente el partido se puso de cara, apenas se llevaban 4 minutos de juego cuando tras un córner que botó el lateral izquierdo Huseynov, el capitán Izzat Mustaqov remataba de cabeza elevándose por encima de los defensores visitantes, llevando la euforia a la desangelada grada en la que los 286 fieles saltaban como posesos. 1-0. El guión de partido era el soñado, el equipo se quitaba esa ansiedad, tural permanencia dentro del banquillo impertérrito. Estaba claro que el partido no iba a ser un paseo, el Qaradag estaba descendido con una derrota y no iba a dar ninguna facilidad. Corría el minuto 9 cuando una jugada en banda derecha acababa en despeje de la zaga local y el balón lo recogía el mediocentro visitante Rahimli que sin pensarlo soltaba un zapatazo desde la frontal que entraba pegado al palo izquierdo de la portería del Karvan y dejaba el 1-1 en el marcador . Decepción en los locales que veían cómo se esfumaba su ventaja en solo 5 minutos. Mientras en la vecina Mingacevir (solo 30 km separan ambas ciudades) el partido seguía 0-0 lo que valía a los locales para mantener su posición de ascenso. Karvan dominaba de manera clara, pero las contras del Qaradag eran bastante incisivas. Una internada del lateral derecho Demirov, terminaba en un pase raso a la frontal del área donde aparecía Budaq Nesirov, quién si no, para hacer uno de sus típicos goles con un potente disparo desde fuera del área que entraba por la escuadra sin dar opción al meta visitante, 2-1. Budaq levantaba el puño mirando al banquillo recordando las palabras de Tural antes del partido. Un minuto, eso es lo que le duró la ventaja al Karvan… saque de centro balón a la defensa visitante y pelotazo a la espalda de los centrales, el iraní Bayrampour es incapaz de cerrar al punta brasileño Filipe que se planta solo ante Zakiyev y le bate sin dificultad, 2-2. Parecía una broma de mal gusto pero Karvan volvía a estar fuera del ascenso con el resultado entre Mingacevir y Zaqatala. Tural seguía sin dar señales de vida…estaba como atónito ante el desarrollo del partido, no entendía cómo podían haber perdido la ventaja tan fácilmente. Salió del banquillo por fin y pidió calma a los jugadores, llamó a Izzat y le dió un mensaje claro, “Tranquilizame a la gente ya!”. Parece que el mensaje llegó al resto del equipo, Qaradag no llegaba con peligro, pero eso no quería decir nada, habían llegado dos veces y habían hecho gol en ambas ocasiones. 10 minutos después robo de Budaq en campo propio y balón largo al joven Habib Ismaylov, que baja el balón zona de 3/4 y empieza una carrera en solitario , sortea al primer central que sale al corte y deja atrás en velocidad al que hacía la cobertura, se adentra en el área y sin pensarlo mucho dispara antes de llegar al punto de penalti batiendo al portero del Qaradag por bajo, 3-2 el partido era una auténtica locura. Tural volvía a sentarse en el banquillo, quedaban menos de 15 minutos para el descanso y lo mejor era irse al descanso en ventaja y reordenar ideas, mientras tanto el 0-0 seguía en el otro partido, Karvan era primero. El reloj marcaba el minuto 45 y el partido parecía que se había tomado una tregua, pero hoy no era el día, nuevo pelotazo de la defensa del Qaradag, Izzat Mustaqov, esta vez sí, llega bien al corte, recupera el balón y lo juega con el Iraní Bayrampour que se hace un lío con el balón, Filipe se lo roba, se va solo hacia la portería y vuelve a batir a Zakiyev con mucha calidad, 3-3. Desconcierto general, miradas perdidas, incredulidad…el Karvan volvía a quedarse sin ascenso y además el árbitro pitaba el fin de los primeros 45 minutos. Tural se encaminó hacia el vestuario sin tener muy claro el mensaje a los jugadores, el equipo estaba jugando bien pero los fallos atrás eran una losa muy pesada. Chicos cabeza arriba, estamos como cuando llegamos al estadio, lo único es que ahora debemos ganar el partido en 45 minutos. La buena noticia es que está claro que les podemos hacer gol. La mala es que si concedemos, no tenemos opción alguna. Debemos jugar sin pensar en el resultado del otro partido, eso no os ayudará, tened claro que si tenéis que saber el resultado, lo sabréis. Si hemos hecho tres goles en 45 minutos, tened claro que podemos hacer alguno más, tened paciencia, tranquilidad y concentración, lo demás vendrá por sí solo, así que… vamos a por ello. El equipo saltó al campo convencido de que el entrenador tenía razón, el gol debía llegar. El árbitro dió comienzo a la segunda parte, el juego del Karvan era de pleno dominio pero sin ocasiones del todo claras, así transcurrió el primer cuarto de hora hasta que un murmullo se escuchaba en la grada… el Mingacevir se adelantaba en el marcador, 1-0 , y en ese instante ni la victoria iba a ser suficiente. El banquillo ya conocía la noticia. Tural salió del banquillo, algunos jugadores preguntaban en la banda, Tural hacía gestos de que todo seguía igual en el otro partido. Karvan seguía dominando pero el tiempo pasaba y el gol no llegaba. Cuando faltaban menos de 20 minutos para la conclusión, subida del lateral izquierdo Huseynov que juega an campo propio con Nesirov y este le devuelve un balón al espacio. El lateral gana la línea de fondo y pone un balón raso al que Raul Mammedov llega franco para rematar en el borde del área pequeña y marcando el 4-3. Por fin llegaba el gol pero no era suficiente. A falta de 10 minutos, esta vez no fue un murmullo, fue una explosión de júbilo… Zaqatala marcaba el gol del empate, El Karvan era equipo de la primera división en ese momento. Tural hacía gestos en la banda pidiendo calma, debieron ser los 8 minutos más largos de su vida hasta que otro grito llevó el éxtasis al banquillo local, Zaqatala hacía el 1-2 en el descuento y en ese momento hasta el empate le valdría al Karvan. A partir de ahí pérdidas de tiempo, alguna tarjeta, pero no se jugó más…el árbitro pitaba el final del encuentro y el objetivo se había conseguido, Karvan Yevlakh FK jugaría la Azərbaycan Premyer Liqası la próxima temporada… Los jugadores tenían claro quién era el artífice principal del milagro y no dudaron en correr hacía la banda y mantear a su entrenador, Tural empezaba su propia historia de la mejor manera. Datos del partido La clasificación no dejaba lugar a la duda, el club se había salvado. La directiva, como suele pasar, aparecía de manera oportunista y se mostraba eufórica sonrisas de ocasión y promesas vagas, pero nada concreto. A esta alturas ni siquiera el presidente, Elmedin Ibrahimov, había hecho amago alguno de renovar a Tural, cuyo contrato expiraba en apenas 4 semanas. CLASIFICACIÓN PARTIDOS 3ª VUELTA Pero nada de eso importaba, hoy había mucho que celebrar. Los temas serios se abordarían después de una merecida celebración, el grupo lo merecía y claro estaba que era la última vez que todos estarían juntos, solo el club tenía garantizada su continuidad.
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