Jump to content
FMSite en modo aplicación

Una mejor manera de navegar. Saber más

Football Manager Español - FMSite.net

Instala FMSite en modo App en tu dispositivo para mejorar la experiencia, recibir notificaciones nativas, premios y más!

Para instalar esta aplicación en iOS o iPadOS
  1. Tap the Share icon in Safari
  2. Scroll the menu and tap Add to Home Screen.
  3. Tap Add in the top-right corner.
Para instalar esta aplicación en Android
  1. Tap the 3-dot menu (⋮) in the top-right corner of the browser.
  2. Tap Add to Home screen or Install app.
  3. Confirm by tapping Install.

Noticias y curiosidades en general

Respuestas destacadas

El hace 6 horas, Maestro dijo:

Veamos al Ajax, vi una entrevista de la Oxford University a Edwin Van den Sar y dijo: ''No podemos competir económicamente con la Premier League, por ende para que el Ajax siga en el panorama europeo como un club líder debemos vender nuestros jugadores a las ligas tops del mundo''. Cuando dijo eso pensé en donde había quedado toda esa cantera, Kluivert, Seedorf, Rijkaard, David, él mismo Edwin, todos jugando casi 10 años en el mismo club y no salieron de allí hasta que tenían casi 30.

Kluivert fichó por el Milan con 21 años, tras tres años en el primer equipo. Seedorf debutó en el 92 con el primer equipo del Ajax y tres años después fichó por la Sampdoria. Rijkaard jugó entre los 18 y los 25 años en su primera etapa ajacied. Davids debutó con 18 años y salió con 23 rumbo al Milan. Van der Sar es el único que cumple esas cifras: debutó con 20 años y no fue hasta los 29 cuando fichó por la Juve.

El hace 4 horas, Asiorcajo dijo:

Kluivert fichó por el Milan con 21 años, tras tres años en el primer equipo. Seedorf debutó en el 92 con el primer equipo del Ajax y tres años después fichó por la Sampdoria. Rijkaard jugó entre los 18 y los 25 años en su primera etapa ajacied. Davids debutó con 18 años y salió con 23 rumbo al Milan. Van der Sar es el único que cumple esas cifras: debutó con 20 años y no fue hasta los 29 cuando fichó por la Juve.

Ya, quizás le erre por mucho, pero el punto era ese, ganaron una Champions si mal no recuerdo en los 90s antes de vender a todos los jugadores, ya no se ve a ningún club aparte de los de ligas top que lleguen a finales de Champions y Europa.

  • 3 semanas más tarde...

A 45 AÑOS DE LA ULTIMA GRAN HUELGA DE JUGADORES

El derecho a trabajar de futbolistas

go-gris.gif Por Fabio Lannutti

Un paro, como no puede ser otro modo, provoca resquemores en los encargados “de cortar el bacalao”. La huelga de futbolistas de 1948, por caso, se llevó a cabo porque quienes estaban al frente de los clubes podían desvincularse de un jugador cuando les diera la gana y sin resarcirlo por sus servicios prestados. Y nadie tenía derecho siquiera a chistar. Claro que también era cierto que un jugador podía sumarse a otro equipo según le conviniese, puesto que no existía lo que hoy todos conocemos como libro de pases. Y esto provocaba además un perjuicio a los clubes cuando el dinero más bien escaseaba.

Por entonces, la Constitución Nacional estaba en plena vigencia, en el país Juan Domingo Perón ejercía la primera de sus presidencias y había que sumar trabajadores a la causa, porque los futbolistas no eran considerados “laburantes”. Fue así que Adolfo Pedernera (quien brillaba en River), Oscar Basso (defensor de San Lorenzo), Héctor Catoira (goleador de Lanús) y Blas Fernando “Tarzán” Bello (arquero de Independiente), junto a otros futbolistas con ascendiente entre sus pares, fueron la piedra basal de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA). Con la constitución de una entidad que defendía los derechos de los futbolistas, los dirigentes tenían la obligación de hacer contratos y respetarlos porque, en caso de no cumplir lo rubricado, debían someterse a la Justicia laboral. A regañadientes, los directivos de los clubes aceptaron la nueva regulación. Pero la medida de fuerza recién se levantó al año siguiente (1949), cuando Racing se consagró campeón por primera vez en el profesionalismo.

Veintidós años más tarde, la historia se repetiría con otra gran huelga. Pero ahora el punto en cuestión era que seguía sin reconocerse un adecuado contrato para el futbolista, que estaba encuadrado como “trabajador deportivo”, una categoría análoga a la de los expendedores de entradas en las canchas, según cuenta Diego Fucks en su libro Boca-River. Duelo de guapos. Y por tener la osadía de pelear por algo que creían justo, algunos jugadores pagaron aun con la exclusión absoluta del fútbol profesional.

En 1971, Argentina estaba bajo un régimen militar y los sindicatos no sólo eran rigurosamente observados sino también reprimidos por las fuerzas de seguridad que respondían al gobierno del general Alejandro Agustín Lanusse. No obstante, muchos futbolistas importantes tenían inquietudes gremiales y pujaban por unirse para acabar de una vez por todas con los abusos de algunos dirigentes. El resultado fue que un nuevo conflicto estalló después de una áspera reunión entre FAA y la AFA. Los líderes que comunicaron el inicio de la huelga el 4 de noviembre de 1971 eran José Omar Pastoriza (secretario de FAA y símbolo de Independiente), Carlos Della Savia (que jugaba en River) y Carlos Pandolfi (Los Andes). En medio de la disputa del Campeonato Nacional, todos los jugadores apoyaron la medida y acordaron no presentarse a jugar el primer fin de semana de ese mes.

Alberto J. Armando, entonces presidente de Boca, se mostraba confiado con que la acción gremial no prosperaría en su institución porque, según aducía, no tenía problemas con sus futbolistas. Pero el plantel profesional –de la mano de sus referentes Silvio Marzolini, Rubén Suñé, Roberto Rogel y el arquero Rubén Sánchez– desairó al verborrágico dirigente y se adhirió a la medida de fuerza “en solidaridad con el gremio”. Y absolutamente conscientes de que ellos eran los verdaderos protagonistas del espectáculo del fútbol, la mayoría de los profesionales decidió jugar fuera de la cancha e ir en busca de otra especie de utopía: el Estatuto del Futbolista Profesional. Aun a sabiendas de que a los que se plegaban al paro se les vendría la maroma y que los directivos tomarían represalias, Catoira declaraba que la medida de fuerza podía levantarse “única y exclusivamente con la homologación del convenio colectivo de trabajo”.

Pese a la medida, el fútbol continuó. Fue así que en lugar de los jugadores de Primera que levantaron la bandera de la huelga, durante tres semanas salieron a la cancha muchísimos jóvenes de divisiones inferiores, la mayoría absolutamente desconocidos para la afición.

La dirigencia de River también estaba que trinaba con el plantel por haberse plegado a la medida –sobre todo con Della Savia– y licenció a los huelguistas. Y como “medida ejemplificadora”, el club decidió seguir adelante en el torneo con juveniles y amateurs, por lo que el técnico brasileño Didí se vio obligado a recurrir a los servicios de jóvenes valores de entre 17 y 20 años. Juan José López, Norberto Alonso, Reinaldo Merlo y Carlos Morete eran algunos de ellos.

La huelga dejó heridas entre pares. Los más grandes trataban a los chicos de “carneros” y no les perdonaban que se presentasen a jugar. Lo cierto fue que, pese a ese sanbenito, la performance de los juveniles riverplatenses durante la huelga fue más bien auspiciosa, con tres partidos ganados y un empate.

La cantera de Boca no era tan prolífica como la de River. Osvaldo Potente (con apenas un puñado de partidos en Primera), Roberto Mouzo y Enzo Ferrero, entre otros jugadores ignotos, debieron poner el pecho a la situación. Los resultados obtenidos por el equipo de la Ribera durante la huelga fueron más bien regulares. De hecho, los pibes del Central dirigido por Angel Labruna –que en diciembre se coronaría campeón, transformándose en el primer equipo del interior del país en lograr un título de Primera División– llegaron a propinarle una goleada 6-2 en Arroyito. Y para colmo se acercaba la jornada interzonal, una fecha cargada de clásicos. Boca y River debían cruzarse en cancha neutral, por lo que se designó la cancha de Racing como escenario y a Roberto Barreiro como árbitro.

Pero un clásico con pibes iba a dejar gusto a poco. Entonces la AFA hizo lugar al reclamo de FAA y la huelga, después de tres fechas, finalmente se levantó. Boca jugaría el clásico del 27 de noviembre con mayoría de titulares. Y como la directiva millonaria seguía embroncada con el plantel que se había sumado a la medida de fuerza, River determinó encarar el desafío con los pibes que, con frescura, venían desempeñándose más que aceptablemente. Aunque la decisión dirigencial no le causaba ninguna gracia a la afición, entre otras cosas porque el equipo millonario no salía campeón desde 1957 y se consideraba que no había que dar ventajas justo frente al archirrival.

Pese a que se sabía que los experimentados jugadores de Boca intimidarían con pierna fuerte a los pibes comandados por Didí, por considerarlos “rompehuelgas”, River pudo recoger los frutos del trabajo en sus divisiones inferiores, una característica del club. El primer tiempo terminó 1-1, con un gol del chico riverplatense Joaquín Martínez, y el posterior empate boquense a cargo de Mané Ponce de tiro penal. En el complemento, con un golazo del Negro Jota Jota, River volvía a ponerse en ventaja. Y los pibes liquidarían el pleito tras el macanazo que se mandó el arquero Rubén Sánchez, quien quiso eludir a Morete, pero la canchereada le salió horrible y el por entonces jovencísimo Puma no perdonó. Ese domingo terminó con sonrisas para los de la banda roja. También en ese fin de semana, hace 45 años, se bajaba el telón de la segunda gran huelga del fútbol argentino.

  • 1 mes más tarde...

Quebró el Cosmos de New York (again)

El club que supo juntar a Pelé y Beckenbauer, que es el más ganador de títulos en EEUU, dejará el juego.

Citar

Su presidente Seamus O’Brien anunció la semana pasada que dejaba de competir en la segunda liga de Estados Unidos. Rescindió los contratos de todos sus jugadores -algunos integran distintas selecciones nacionales- y no les pagará la totalidad de lo que habían acordado. Además, la decisión del Cosmos podría arrastrar a la disolución de la North American Soccer League (NASL) donde habrá escasez de participantes.

.......

La marca ya no era lo que había sido en los primeros años de la década del ‘70, cuando la fundaron dos hermanos de origen turco: Ahmet y Nesuhi Ertegün. Venían del ambiente de la música, de patrocinar a Led Zeppelin y Phil Collins, entre otros, en una discográfica. El experimento resultó un éxito de marketing, además de deportivo, en una liga profesional que comenzaba a insinuarse como hoy las de China o las monarquías de Arabia Saudita o Qatar. Cosmos ganó los torneos de 1972, 1977, 1978, 1980 y 1982. En 1975 contrató a Pelé, quien ya se había retirado del fútbol y volvió para jugar con la camiseta verde del equipo de Atlantic Records. Su estadía duró tres temporadas hasta que se despidió el 1° de octubre del ‘77, con 36 años y su cuenta bancaria más abultada. No venía de hacer buenos negocios.

En los años siguientes, al brasileño se sumaron su compatriota Carlos Alberto, el italiano Chinaglia y el alemán Beckenbauer. Todos jugaron con Pelé. Y el Cosmos siguió reforzándose con figuras como el holandés Neeskens y el paraguayo Julio César Romero, “Romerito”. A sus dueños no les importaba perder plata. Dos años después del último título conseguido por el Cosmos en su primera etapa, en 1984, la liga de EE.UU. cerraba sus puertas. Y con ella el equipo de las estrellas en vías de jubilarse.

El proyecto del Cosmos sufriría un impasse hasta su regreso en la aggiornada NASL. Ya no sería la principal liga de Estados Unidos, desplazada como está hoy por la MLS, fundada en 1993. El Cosmos volvería a participar en una competencia de segundo orden, aunque no perdería la costumbre de contratar figuras internacionales de abultado cachet un cuarto de siglo después. Su futbolista más conocido hasta el año pasado fue el español Raúl, ex goleador del Real Madrid.

A fines de 2010 el empresario inglés Paul Kemsley reflotó la marca. Volvió con Pelé como presidente honorario. También con Eric Cantoná como la cara visible del proyecto. Su meta consistía en ingresar a la MLS. Pero no lo logró. En Estados Unidos el fútbol no se rige como en otros países, por un sistema de ascensos y descensos bajo una sola asociación que organiza los campeonatos. Los equipos entran y salen si pagan su franquicia. Y al Cosmos se le complicó del todo su acceso a la principal competencia cuando apareció el New York City FC, la joint venture entre el Manchester City y los NY Yankees, de las grandes ligas del beisbol profesional.

Su marca, entonces, quedó desvalorizada en un torneo de segundo orden. Ese que también ve amenazada su existencia por falta de equipos. Ya renunció el Cosmos, además de que Tampa Bay Rowdies y Ottawa Fury se pasaron a la MLS. La NASL tendría ahora solamente ocho franquicias. Y podría ser desplazada por otra sigla, la United Soccer Leagues (USL) que reúne a 33 clubes.

.....................

Un hecho hace más patético el caso del Cosmos, que no jugará en 2017. Acaba de salir campeón en la NASL. Así es el fútbol en el país más poderoso del planeta. Su modelo de clubes franquicia, que también se reproduce en otras ligas de Europa y América, tiene algunos seguidores en la Argentina. El presidente Mauricio Macri es su principal propalador. Lo único que tuvo éxito de esa cultura deportiva en nuestro fútbol -y hasta cierto punto- fueron las porristas que reciben a los equipos cuando salen a la cancha.

 

  • 4 semanas más tarde...

Entiendo lo de la ropa, pero ¿la gorrita?

La gorra es a la remera lo que la corbata de moño es al traje.

(?

Genial lo de Aubameyang! Yo siempre soñé con hacer algo parecido. El pequeño problema es que nunca fui nominado a ningún premio, ni invitado a una fiesta de gala xD

El hace 16 horas, leamanager dijo:

La gorra es a la remera lo que la corbata de moño es al traje

Sabía que alguien me iba a contestar esto (jopu)

xD

Es menos elegante que Tarzán con medias.

Penales
por Adrián Paenza (*)

Tengo una pregunta para hacerle. Ya sé que es altamente improbable, por no decir virtualmente imposible que yo conozca su respuesta, pero si llega hasta el final del artículo, usted podrá confrontar lo que contestó con los datos que surgen de la “realidad”.

Llega el momento de decidir quién “gana” un partido que está empatado (en un campeonato mundial o Copa América o equivalentes). Suelen jugarse 30 minutos de tiempo suplementario. Si aun así subsiste el empate, llega la tanda de cinco penales por equipo. El árbitro tira una moneda al aire y uno de los capitanes tiene la alternativa de elegir si prefieren patear primero o segundo.

Ahora, la pregunta: usted, ¿qué haría? ¿Elegiría iniciar o esperar? Como se da cuenta, no hay una respuesta que esté bien y otra que esté mal. No. Le pregunto qué haría usted y en qué se basaría para decidir. ¿Instinto? ¿Experiencia?

Por si no lo tiene presente, quiero agregar algunos datos que suelen ser útiles, como la medida del arco (2 metros y 44 centímetros de alto por 7 metros 32 centímetros de ancho). Además, el punto del penal está ubicado a 11 metros de distancia de la línea del arco. Le sugiero que si tiene oportunidad, alguna vez en su vida (si no lo hizo ya), vaya hasta un arco profesional y póngase en el medio mirando hacia el supuesto “pateador”. Vea... es muy muy grande un arco. Mucha superficie para cubrir.

De todas formas, quiero enfatizar que los jugadores involucrados están entre los mejores del mundo tanto los que patean como los que atajan. La probabilidad –en principio– debería ser ½ (o 50 por ciento) para cada uno. El penal en sí mismo no requiere de ningún esfuerzo físico (para quien patea, en todo caso), ya que solo tiene que impactar la pelota una vez y ni siquiera tiene que “acertar” a un objeto en movimiento. La pelota está “quieta”. El arquero tiene que tener ambos pies apoyados sobre la línea y no puede avanzar o adelantarse (reduciendo el ángulo del pateador) hasta que la pelota haya dado una vuelta sobre su circunferencia después de haber sido impactada.

Como quiero darle la mayor cantidad de datos posibles, voy a agregar algunos más. El tiempo “promedio” establece que desde que la pelota sale hasta que llega al arco tarda entre 3 y 4 décimas de segundo. Por supuesto, esto depende también de la distancia que tiene que recorrer la pelota, porque una cosa es si sale recta y otra si el penal es ejecutado cerca de uno de los palos verticales.

Mientras tanto, el arquero necesita alrededor de 2 décimas de segundo para decidir a qué lado va la pelota y después, otro tanto para llegar hacia uno de esos palos (si es que decide no quedarse en el medio). Más: aunque se arroje hacia un costado eso no le garantiza que pueda desviar la pelota (o atajarla). En resumen, está “casi” condenado a que si el penal está bien pateado, sea “gol”.

Pero esto, como bien sabemos los argentinos, no siempre es cierto. Penales convertidos hay muchos (la mayoría) pero atajados y/o desviados, también. Ahora, con todos estos datos, usted ¿qué cree? ¿que es preferible ejecutar primero o segundo?

Una vez que haya contestado fíjese en lo que sigue y después dese una nueva chance de contestar.

Ignacio Palacios-Huerta es un economista español, de origen vasco y de renombre mundial [1]. En su vida profesional, le dedicó mucho tiempo a investigar las razones psicológicas que impactan la economía de un país, o para reducirlo a algo más comprensible (al menos para mí), la incidencia que tienen distintos factores psicológicos en decisiones que tomamos en la vida cotidiana. Como es esperable, estas situaciones son muy difíciles de modelar y es por eso que Palacios-Huerta encontró una gema para poder experimentar sus hipótesis: el fútbol. ¿Qué puede aprender la economía del fútbol?

Lo que hizo, fue estudiar las definiciones por penales que se produjeron en toda la historia desde que la FIFA eligió ese método para definir un partido empatado en las competencias internacionales de relevancia: Copas de Europa, Copa de Campeones de Europa, Copa América y Campeonatos Mundiales.

Esta metodología se implementó en el año 1970 y se siguió usando hasta hoy, aunque en el año 2003 hubo un “ligero” cambio. Durante 33 años (1970-2003), cuando se producía un empate, el árbitro convocaba a los dos capitanes, tiraba una moneda al aire, y el ganador tenía que patear primero. Es decir, la moneda decidía quién empezaba. Pero eso cambió en 2003. Desde entonces, el proceso es el mismo pero el jugador que gana el sorteo, ¡elige si patea primero o no!

Su respuesta, tal como la mía (antes de leer los artículos de Palacios-Huerta y otros autores, dependiendo del año), seguramente está basada en impresiones, “corazonadas”, experiencias personales... y una larga lista de “etcéteras”. En todo caso, después de leer lo que sigue, creo que usted (y yo) tendremos datos para fundamentar lo que elegimos.

El primer artículo fue publicado en el año 2008. Esto fue lo que me pareció más relevante.

 1)    Los autores tuvieron en cuenta 2.731 penales

2)    En total (hasta el año 2008) se definieron por esa vía 262 partidos en casi cuatro décadas... datos más que suficientes para elaborar algunas conclusiones.

3)    Los equipos que patearon primero, o bien porque ganaron el sorteo (hasta el 2003) o porque eligieron hacerlo (desde el 2003-2008) ganaron el partido en un 60.5 por ciento de las veces.

¿Esperaba este resultado? ¿Qué le parece a usted: una anomalía? ¿Por qué habrá pasado… o mejor dicho, por qué pasa lo que pasa?

Si la probabilidad es la misma, ¿por qué ganan más los que patean antes? La primera idea que se me ocurre (y supongo que a usted también) es que tiene que ser un problema psicológico, o si prefiere... ¡la presión!

Un día de junio de 1990, la Argentina se jugaba el pase a las semifinales del mundial de Italia. En la preciosa Florencia el equipo argentino definía con Yugoslavia (sí, todavía se llamaba Yugoslavia) quién habría de enfrentar justamente a Italia, el equipo local.

Maradona me decía: “¿Te imaginás lo que significa caminar desde el centro del campo hasta el punto del penal sabiendo que hay un país entero pendiente de lo que vos hagas? Son 50 metros en donde se te cruza todo por la cabeza y las piernas te pesan una tonelada cada una”.

Como dato colateral, Argentina pateó primero, Diego erró el penal que pateó, pero Goycochea atajó dos y la Argentina se clasificó para jugar contra Italia (a la que le ganó también por penales, pero esta vez en Nápoles). Pero, me desvié.

La presión...el miedo, el futuro... No solo erró Diego en instancias de ese tipo (mostrando que era humano). También fallaron (en diferentes circunstancias):  Messi, Riquelme, Baggio, Sócrates, Platini, Zico, Baresi, Raúl, Beckham, Ronaldo, Neymar, Robben, Suárez… y la lista podría continuar.

Los autores ofrecen varias conclusiones que van dejando caer a lo largo de su trabajo: “Usando los datos de 1.343 penales que se ejecutaron a lo largo de 129 definiciones por penales desde 1970 hasta el 2003, encontramos que quienes patearon primero en cada tanda lograron ganar en el 60.5 por ciento de las veces. Teniendo en cuenta que no hay ventaja deportiva en la ejecución, el único elemento que nos permite atribuir esta diferencia, es que el orden en el que sucedió cada secuencia tiene un efecto PSICOLOGICO indisputable”.

Hay otra cosa muy interesante y que tiene un impacto muy fuerte aunque parezca intangible. En la medida que la mayoría de los tiros se convierten, quien patea primero suele romper un empate y se pone por delante en el marcador.

En cambio, quien patea segundo puede aspirar –de máxima– a igualar el resultado. Y acá me permito incluir una observación: es preferible patear primero porque tu equipo tiene no solo la oportunidad de marcar el gol, sino que eventualmente, ante el error, te queda la alternativa de que tu arquero que puede llegar a atajar el penal que sigue y corregir el fallo. En cambio, quien patea segundo, no tiene otra chance.

Otros datos ilustrativos. La cantidad de goles que se convierten en los primeros tiros de los dos equipos va declinando a medida que se aproximan al cuarto y quinto penal. Eso sucede para los dos, pero más se nota en el equipo que patea segundo. Por otro lado, el equipo que pateó primero se impuso en casi un 66% de las veces en que la tanda de penales llegó hasta cinco o menos. Es decir, que no hubo que seguir pateando series de a uno por vez. Cuando se llegó a esta situación, quien pateó primero ganó en un 55.5% de las veces (un 5 por ciento menos). Más aún: el equipo que patea primero parte con un 60.2% de posibilidades de ganar, pero si convierte el primer penal, entonces sus posibilidades aumentan hasta un 67.3%, pero si lo erra, decrece hasta un 33.3%.

Fíjese que mientras el árbitro tira la moneda, la televisión hace un corte para pasar la tanda comercial. ¡Están locos! Justo en ese preciso momento, se está definiendo en un 60-40 el ganador del partido.

Es por eso que para modificar esa realidad el científico español propone lo siguiente. Si llamamos A y B a los dos equipos que tienen que desempatar, que el árbitro tire la moneda para que el ganador elija si tira primero o no, pero la secuencia, en lugar de alternar un penal por equipo, debería ser la siguiente [2]:

A-B-B-A-A-B-B-A-A-B

Final a toda orquesta. Mientras no había datos, estuvo bien experimentar. Con las estadísticas a la vista, sería necio no modificar el método. Mientras tanto, usted ¿qué piensa? ¿Cambiaría la respuesta que me dio al principio?

 

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

(*) Adrián Paenza es Doctor en Matemática de la Universidad de Buenos Aires y fue periodista deportivo (https://es.wikipedia.org/wiki/Adrián_Paenza)

[1] Se graduó en la Universidad de Chicago, trabajó muchos años en Brown University, EE.UU., y actualmente está radicado en Londres.

[2] Este método es el que se usa, por ejemplo, en los tie-breaks en el tenis

Editado por KokoKevin

Buen articulo y sobre todo, logica vision. Pero... como haria Paenza para hacerle llegar esto a Infantino? xD

Archivado

Este hilo está archivado y por tanto cerrado a incorporar nuevas respuestas.

viendo esta sección 0

  • Ningún usuario registrado viendo esta página.

Configure browser push notifications

Chrome (Android)
  1. Tap the lock icon next to the address bar.
  2. Tap Permissions → Notifications.
  3. Adjust your preference.
Chrome (Desktop)
  1. Click the padlock icon in the address bar.
  2. Select Site settings.
  3. Find Notifications and adjust your preference.