Son todos aquellos que arrojan denuestos desmedidos y que rezuman rabia ante las deficiencias con las que todos sabemos que ha salido el juego, pero que con trabajo y paciencia se pueden soslayar. Parece una lapidación. A cargarse de piedras de las cunetas del camino, y a arrojarlas de manera colérica contra el juego. Qui sine peccato es vestrum, primam lapidam mitat, dijo el mesías (que no el Messi) cuando se abalanzaban sobre la infortunada adúltera.
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