Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Fan-Perspektive: Kult und schwarz-grüne Seele Ausgabe 2 – Zwischen Hoffnung und Narben: Ein neuer Name am Himmel des Tivoli (Edición 2 – (Entre la esperanza y las cicatrices: Un nuevo nombre en el cielo del Tivoli) En Innsbruck, Austria ¡Innsbruck no duerme, hermanos! O al menos, no lo hace con la tranquilidad de quien tiene el alma en paz. El pasado 26 de diciembre, mientras la nieve cubría las calles y la mayoría de ustedes disfrutaba del descanso tras la Navidad, en las entrañas del Tivoli Neu se gestaba un terremoto. Un sismo silencioso de esos que cambian la vida sin avisar. El FC Wacker Innsbruck, nuestro antiguo y golpeado amor, tiene un nuevo dueño: un polaco llamado Władysław Nowak. Lo confieso: la noticia me tomó por sorpresa. Estaba sentado en mi habitación, rodeado de viejas bufandas y programas de partidos que nunca viví, cuando saltó la información. Mi primer impulso fue el de siempre, el que tenemos todos los que llevamos la sangre verde y negra: el miedo. Ese nudo en la garganta que advierte que podrían volver a rompernos el corazón. Pero luego me detuve a pensar, miré la fotografía de mi abuelo sobre el escritorio y recordé sus historias. Porque los que tenemos 21 años, como yo, no somos dueños de los recuerdos, somos dueños de las cicatrices heredadas. Nací en el año 2002. Mi padre siempre dice que fue el peor año para venir al mundo si querías ser del Wacker. Mientras yo daba mis primeros llantos en la cuna, el FC Tirol se desmoronaba. Una deuda de 16 millones de euros —una cifra que para un joven de mi edad suena a galaxias lejanas— nos borró del mapa. Mi padre no lloraba de alegría por mi nacimiento; lloraba porque el club que acababa de ganar tres Bundesligas seguidas dejaba de existir de la noche a la mañana. Yo crecí con ese fantasma. Crecí sabiendo que en este club, la gloria y el infierno se dan la mano en cada esquina. Das Erbe meines Großvaters: Eine Geschichte von Tod und Wiedergeburt (El legado de mi abuelo: Una historia de muerte y renacimiento)Mi abuelo, que en paz descanse, me contaba las historias de los años 70 como si fueran leyendas de héroes antiguos. Me hablaba del SSW Innsbruck, de cuando éramos los reyes de Austria y asustábamos a los grandes de Europa bajo el brillo de Swarovski. Pero siempre me lo decía con un rastro de tristeza en los ojos: "Tobi, lo ganábamos todo, pero nos habían arrebatado el nombre. Éramos una marca, no un sentimiento". Él vivió la fusión de 1971, vivió el cambio a FC Swarovski Tirol en 1986 y la primera gran quiebra implícita de 1992. Me enseñó que el Wacker es como el ave fénix, pero uno que se quema con demasiada frecuencia. Me habló de 1913, ese año mágico que no figura en los papeles oficiales pero que vive en la memoria de los veteranos, cuando el fútbol empezó a ser nuestra forma de resistencia en el Tirol. He pasado toda mi vida escuchando sobre refundaciones. Que si el FC Tirol en el 93, que si el FC Wacker Tirol en 2002 para evitar las ligas regionales, que si el cambio de nombre en 2007 para recuperar nuestra esencia. En 2022, cuando caímos a la quinta división, yo ya tenía 19 años. Esa herida sí es mía. Esa humillación de ver a nuestro gigante en los campos de barro la viví yo, la lloré yo. Por eso, cuando aparece un hombre como Nowak, no puedo evitar ponerme en guardia. Mi generación ya no cree en cuentos de hadas; hemos visto demasiadas actas de quiebra como para confiar en cheques en blanco. Nowak und Schall: Ein Pakt, der das Herz berührt (Nowak y Schall: Un pacto que toca el corazón)¿Quién es este hombre que se ha animado a comprar un pedazo de nuestra historia? Nowak es un empresario que construye puentes. Literalmente. Su empresa, Nowak-Mosty, se dedica a eso. Y si hay algo que necesita el Wacker hoy, es un puente que nos saque del abismo. Pero lo que realmente me impactó no fue su dinero ni sus empresas. Lo que me hizo escribir esta edición del fanzine con una chispa de esperanza fue lo que dijo en la conferencia de prensa. Nowak no ha venido por el negocio fácil. Nowak ha venido por Matthias Schall. Hermanos, piénsenlo un segundo. En un mundo donde los dueños de los clubes juegan a ser directores deportivos de videojuego, este hombre llega desde Polonia y afirma: "No venimos a ser una réplica de Red Bull. Venimos porque creemos en el proyecto de Schall". Eso, para un aficionado que ha visto a presidentes mediocres intentar imponer alineaciones en el vestuario, es una bendición. Es el reconocimiento de que lo que estamos construyendo desde que llegó Matthias es algo real, algo sólido, algo que incluso un empresario de infraestructuras puede ver desde Varsovia. Nowak dice que respeta la tradición. Dice que el fútbol es de Schall y la administración es suya. Su pasado en el Wisła Kraków fue breve y accidentado, sí, lo sabemos. Las tensiones internas lo sacaron de allí rápidamente. Pero quizá eso es lo que necesitaba: un club donde el mánager sea el dueño absoluto de la pelota y él pueda ser el escudo que nos proteja de las deudas. Die Stimme der Kurve: Skepsis oder Euphorie? (La voz de la grada: ¿Escepticismo o euforia?)Caminando por las calles de Innsbruck estos días, he escuchado de todo. En los bares cerca del Tivoli, los más veteranos, los que vieron a Bruno Pezzey y sufrieron las quiebras del 92 y el 2002, están con el ceño fruncido. Tienen miedo de que nos diluyamos de nuevo, de que la identidad extranjera choque con nuestras raíces tirolesas. Los entiendo. Los Verrückte Köpfe ya están preparando sus banderas de advertencia. Al Wacker no se le invade, al Wacker se le respeta. Sin embargo, mis amigos, los jóvenes de mi edad que nunca hemos visto al Wacker campeón de nada, estamos empezando a sentir algo diferente. Vemos que Martin Busch está trayendo jóvenes que son verdaderas joyas. ¿Elias Krankl? ¡Por favor! Llevar ese apellido en Innsbruck es como portar un manto sagrado. Dicen que es el nuevo Pezzey. Si Nowak es el medio para que estos talentos no se escapen al Salzburg o al Rapid, entonces le doy la bienvenida. No queremos ser una franquicia. No queremos que nos cambien el escudo ni que nos impongan colores que no nos pertenecen. Queremos que el Wacker vuelva a ser ese equipo que mi abuelo me describía con emoción: el orgullo de la montaña, el equipo que jugaba con el corazón en la mano. Nowak, le damos la bienvenida, pero debe saber una cosa: aquí no ha comprado una empresa de puentes. Ha comprado el sueño de mi abuelo, el dolor de mi padre y la esperanza de mi generación. Si respeta a Schall, nos respeta a nosotros. Si cuida las finanzas para que nunca más tengamos que leer la palabra "quiebra", será uno de los nuestros. Pero si intenta manchar el verde y el negro, recuerde que este club sabe cómo morir... pero también sabe cómo regresar de la tumba para perseguir a quienes lo traicionaron. Matthias confía. Stocker, nuestro viejo guerrero, confía. Yo, Tobi Mair, un muchacho que solo quiere ver al Wacker en lo más alto, decido confiar. Vamos a darle el beneficio de la duda, pero sin soltar nuestra bufanda. El invierno es largo, pero por primera vez en mucho tiempo, parece que el fuego en el Tivoli no es un incendio, sino el calor de una nueva caldera. ¡Forza Wacker! ¡Innsbruck ist Schwarz-Grün!.
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