Sábado 27 de septiembre. 22:33 de la noche. -Parque del Zapatero en Brea de Aragón- El ambiente en los jardines del Parque del Zapatero, está en calma, hasta que la figura de Don Rogelio aparece tras los setos. Lo que ve le deja petrificado: bajo el sauce llorón, el Chino, con su barba de varios días y una actitud inusualmente tierna, se inclina peligrosamente hacia Sor Angustias, que sostiene el rosario con fuerza pero no se aparta. Don Rogelio, con la cara roja como un tomate y la voz tronando por todo el parque. ¡¡PERO BUENO!! ¡¡CHINO!! ¡¡HIJO DE SATANÁS!! ¡¿QUÉ ESTÁN VIENDO MIS OJOS?!. El Chino, dando un salto hacia atrás, tropezando con una raíz. ¡Rogelio! ¡Cagonlá! ¡Que me vas a dar un síncope, hombre! Estábamos... estábamos analizando el balón parado para el domingo. Sor Angustias, ajustándose la toca con manos temblorosas y un sonrojo que le llega hasta el cuello. ¡Don Rogelio! No es lo que parece... El señor delegado estaba... me estaba dando las gracias por la victoria contra el Quinto. Ha sido un momento de... de exaltación deportiva. Don Rogelio, acercándose con paso firme, señalando al Chino con el dedo índice. ¡Exaltación deportiva dice! ¡Que casi le hincas el diente a la sierva del Señor, animal! ¡Que te he visto las intenciones desde el campanario! ¿Es esta tu redención? ¿Pasear a los ancianos para luego intentar ligarte a la que los cuida?. El Chino, recuperando la compostura, aunque todavía nervioso. Rogelio, no seas exagerado. Que la Sor tiene un aura que me ha confundido. Estábamos hablando de Amets y de pronto ha salido un rayo de sol que la iluminaba como a una virgen de altar... y me he dejado llevar por el misticismo. ¡Misticismo mis narices! ¡Lo que tienes es más peligro que un delantero del Calatayud en el área pequeña! ¡Sor Angustias, por favor, retírese al convento antes de que este pecador le pegue el sarampión de la desvergüenza!. Don Rogelio, mirando fijamente al Chino, que intenta ponerse un palillo en la boca para disimular. Escúchame bien, Chino. Esto se acabó. Tu penitencia acaba de multiplicarse por mil. ¿Más comedor social, Rogelio? Pero si ya me sé el menú de las hermanas de memoria... Ni comedor, ni ancianos, ni gaitas. A partir de mañana: Exilio del banquillo: No te quiero a menos de cincuenta metros de la banda el próximo partido. Te quedarás en la taquilla vendiendo entradas. Silencio administrativo: Ni una palabra a la Sor sin que yo esté presente de carabina. El Voto de Pobreza: Vas a donar el sueldo de este mes de la delegación para arreglar las goteras de la sacristía. ¡Eso es un robo, Rogelio! ¡Eso es ensañamiento!. Ensañamiento es lo que casi le haces tú a la pobre Angustias. Y da gracias a que no llamo al obispo para que te excomulgue del fútbol aragonés. ¡Vete de aquí antes de que te arree con el rosario!. Daniel Latorre, apareciendo por el camino, caminando con su mujer. Don Rogelio... dime que los gritos no son porque el Chino ha vuelto a liarla. Daniel, prepárate. El domingo no tienes delegado. El Chino está bajo arresto eclesiástico indefinido. El Chino, murmurando mientras se aleja. Pues me da igual... el beso habría valido la pena. Menudos ojos tiene la Sor cuando se enfada...
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