CAPÍTULO 4: LA AUTOPSIADespacho de Dirección Deportiva. 08:30 AM. El café de máquina sabe a plástico quemado y derrota. Estoy sentado frente a Asier Goiria, el Director Deportivo. Él tamborilea con un bolígrafo sobre la mesa, nervioso. Yo miro los papeles que me acaba de entregar como si fueran el resultado de una biopsia terminal. Felipe Moreno me vendió la idea de un "gigante dormido". Lo que tengo delante de mis ojos no es un gigante; es un enfermo en la UCI conectado a un respirador artificial que estamos pagando a plazos. — Los números no cuadran, Lucas —dice Asier, evitando mi mirada. Economía Paso el dedo por la cifra en rojo. Presupuesto de Sueldos: 3.021.886 €. Gasto Actual: 3.173.677 €. — Estamos 150.000 euros por encima del límite —murmuro, sintiendo cómo me palpita la sien—. Cada vez que abrimos la persiana, perdemos dinero. — Tenemos contratos heredados. Jugadores con fichas de Segunda División en una categoría que no da dinero. — Pues habrá que amputar —digo, cerrando la carpeta de golpe—. No puedo fichar a nadie si no echamos lastre. Y no hablo de echar a los chavales del filial. Hablo de los peces gordos. Asier deja de tamborilear. Me mira con miedo. Sabe exactamente de quién estoy hablando. EL SILENCIO DE LOS CORDEROSSalgo del despacho y camino hacia el vestuario. El pasillo de la Ciudad Deportiva debería oler a linimento y testosterona. En su lugar, huele a silencio. Abro la puerta. Veintidós cabezas se giran. No veo un equipo. No veo miradas de complicidad, ni bromas, ni ese caos ruidoso típico de un grupo unido. Lo que veo son islas. Pequeños grupos cerrados que se miran de reojo. Cohesión El informe de los analistas lo confirma: "Cohesión: Pésima". Es un vestuario roto. Un grupo de mercenarios que comparten camiseta pero no destino. Y en medio de ese vacío de poder, hay un tótem. Una figura que proyecta una sombra demasiado larga sobre mi autoridad. Miro la pizarra jerárquica colgada en mi mente: Jerarquía Ahí está él. Pedro León. El hijo pródigo. El ex del Real Madrid. La leyenda. Está sentado en su taquilla, atándose las botas con una calma exasperante. Los demás orbitan a su alrededor. Si él se ríe, todos se ríen. Si él frunce el ceño, el vestuario se nubla. Tengo un dilema que podría acabar con mi carrera antes de empezar: El jugador que más cobra (y que nos arruina económicamente) es también el líder espiritual del grupo. Y, para colmo de males, es una pieza que no encaja en el puzle táctico que quiero montar. Es el rey del vestuario. Y yo he venido a destronarlo. LA SENTENCIAEl entrenamiento ha sido revelador. He ordenado presión alta. He pedido que corran hasta que les sepa la boca a sangre. He visto a Pedro León resoplar a los diez minutos. Tiene una calidad técnica insultante, sí; pone el balón donde quiere. Pero el fútbol moderno no se juega al pie. Se juega al espacio. Y Pedro ya no llega. He vuelto al despacho y he escrito tres nombres en la pizarra. 1. PEDRO LEÓN (Extremo Derecho) El Diagnóstico: Es un Ferrari con el motor de un tractor. Su ficha nos ahoga y su inmovilidad mata mi presión. La Decisión: TRANSFERIBLE. El Riesgo: Suicidio social. La grada lo adora. El vestuario lo sigue. Si lo echo, me convierto en el villano de la película desde el día uno. Nota personal: Prefiero morir con mis ideas que vivir secuestrado por una leyenda que camina. Pedro León 2. JUAN CARLOS Y ANTONIO DAVID El Diagnóstico: Jugadores de "buen trato de balón" que desaparecen cuando hay que meter la pierna en el barro. Un mediocentro con velocidad de un solo dígito en Primera RFEF es una autopista para el rival. La Decisión: Venta inmediata. Necesito su salario para traer soldados, no artistas. LOS SUPERVIVIENTESEntre la mediocridad física y la apatía general, he visto destellos. Ojos que brillan con hambre. CRISTO ROMERO (Carrilero Izquierdo) Mientras los veteranos se quejaban del calor, él pedía más. Es un animal. Un atleta de élite perdido en la tercera categoría del fútbol español. Mi plan: Todo el juego ofensivo pasará por su banda. Él será mi estilete. C.Romero MOYITA Y CADETE En un vestuario donde nadie confía en nadie, ellos han agachado la cabeza y han trabajado. Cadete es rápido, crucial para mi defensa adelantada. Moyita tiene el criterio que le falta al resto. Serán mis lugartenientes en el campo de batalla. LA SOGA AL CUELLOAntes de irme a casa, con la camisa pegada al cuerpo por el sudor y el estrés, he mirado una última vez el cuadro de objetivos que la directiva ha colgado en la pared. Objetivos "Llegar a los Playoffs: NECESARIO". No dice "intentarlo". No dice "competir". Dice NECESARIO. Felipe Moreno me ha dado un equipo en bancarrota, un vestuario dividido, una estrella que tengo que echar... y me exige ascender. Me subo al Peugeot. La rodilla me punza con fuerza. Mañana comunicaré a la plantilla que su capitán está en venta. Mañana estallará la guerra civil. Enciendo la radio para no pensar. Suena una canción antigua. Sonrío con ironía. Esto va a ser divertido.
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