Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 13: Wintervorbereitung 2 (Capítulo 13: Pretemporada invernal 2) Teil 86: Schatten in Ferrara (Parte 86: Sombras en Ferrara) En Ferrara, Italia El calendario finalmente marcó el inicio de marzo, un mes que en el imaginario de cualquier aficionado al Wacker Innsbruck aparece subrayado con el color de la esperanza y la ansiedad del retorno oficial. Sin embargo, para Matthias Schall y su equipo de trabajo, la llegada de este mes no significaba el fin de la preparación, sino la entrada en su fase más crítica y reveladora, donde las piezas del rompecabezas táctico deben encajar con una precisión milimétrica. Quedaban por delante cuatro amistosos de alta exigencia y una serie de entrenamientos donde el mánager argentino-austriaco tendría que tomar decisiones que marcarían el rumbo de la segunda mitad de la temporada. El aire en Innsbruck todavía conservaba ese mordisco gélido del invierno, pero la mente de la delegación ya estaba puesta en el sur, cruzando una vez más los Alpes para buscar el roce competitivo que solo el fútbol italiano puede ofrecer en estas fechas de letargo centroeuropeo. La delegación verdinegra no perdió el tiempo y hoy, puntualmente a las siete de la mañana, partió nuevamente con destino a Ferrara, una ciudad que respira fútbol en cada una de sus esquinas empedradas. El trayecto hacia tierras italianas se ha convertido casi en una rutina profesional para este grupo, un viaje de aproximadamente cinco horas donde el silencio solo se rompe por el sonido de las computadoras analizando datos y las charlas en voz baja sobre posicionamiento defensivo. Al llegar, el equipo se alojó en el Hotel Orologio, un lugar que ya conocen bien y que ofrece ese equilibrio necesario entre el confort y la sobriedad que Schall exige para sus concentraciones. Tras un almuerzo ligero donde la pasta al dente fue la protagonista, llegó el turno del descanso obligatorio y la posterior charla táctica, ese momento donde Matthias despliega sus ideas y busca que sus jugadores comprendan que en Italia no se perdona la falta de concentración. Mientras el grueso del plantel se preparaba para el desafío vespertino, en las oficinas del Tivoli Neu la actividad administrativa no cesaba, confirmando que el proyecto Schall tiene raíces profundas que miran hacia el futuro más allá de los resultados inmediatos de la pretemporada. El portero de 17 años Felix Libiseller, una de las promesas que viene pidiendo pista en las categorías inferiores, renovó su contrato con la institución hasta junio de 2027. Con una remuneración de 475 euros mensuales, el club asegura la continuidad de un guardameta con grandes reflejos y un margen de crecimiento que encaja perfectamente en la filosofía de blindar el talento local. Esta noticia, recibida con satisfacción por el cuerpo técnico en Ferrara, es un recordatorio de que el Wacker está construyendo una estructura sólida desde los cimientos, asegurando que los nombres del mañana estén vinculados emocional y contractualmente con la causa verdinegra. Cerca de las 18:30, el autobús del club se detuvo frente al imponente estadio Paolo Mazza, un escenario con un sabor añejo y profesional que intimida a cualquiera que no esté acostumbrado a las luces del fútbol de jerarquía. En las gradas, 2.862 espectadores se preparaban para ver al local, el SPAL de la Serie C, enfrentar a los visitantes austriacos en una tarde que se presentaba fría y húmeda. Entre la multitud, destacaba una vez más ese puñado incondicional de 47 miembros de los Verrückte Köpfe, quienes con sus bufandas y cánticos lograban que el rincón visitante del estadio pareciera una extensión del Tivoli. Para este séptimo partido de la preparación invernal, Matthias Schall había decidido patear el tablero y probar, por primera vez en todo el año, a sus mejores once jugadores desde el pitido inicial, alineando al equipo que en su cabeza figura como el titular para el reinicio de la liga. La expectativa del cuerpo técnico era máxima, alimentada por el hecho de que en los amistosos anteriores los suplentes habían dado la talla y competido de igual a igual ante rivales superiores. Sin embargo, la realidad del fútbol suele ser un recordatorio cruel de que los nombres en un papel no garantizan el funcionamiento colectivo, y la tarde en Ferrara estuvo lejos de ser el ensayo triunfal que todos imaginaban. El SPAL fue superior durante prácticamente todo el encuentro, exhibiendo una fluidez en el trato del balón y una agresividad en la marca que dejó al Wacker sin respuestas claras durante largos tramos de la primera mitad. Antes de que se cumpliera la media hora de juego, el equipo local ya se había puesto con un contundente 3-0 a su favor, moviendo los hilos del partido sin despeinarse y aprovechando cada duda de una defensa verdinegra que se veía superada por la velocidad de ejecución italiana. El descuento de Budinský antes de que terminara la primera parte trajo un poco de aire y esperanza al vestuario, permitiendo que Schall ajustara algunas tuercas en el descanso para intentar una remontada que parecía épica. El inicio del complemento fue alentador, especialmente cuando Popovic logró marcar el segundo tanto apenas a los cinco minutos de la reanudación, poniendo el marcador 3-2 y encendiendo la chispa de la rebeldía en el conjunto de Innsbruck. Pero la alegría y el ímpetu duraron apenas sesenta segundos, ya que el SPAL, con la jerarquía de quien sabe manejar los tiempos del partido, marcó el 4-2 definitivo casi de inmediato, sepultando cualquier intento de reacción y dejando al descubierto las fragilidades estructurales que todavía aquejan al equipo cuando se enfrenta a una presión organizada y constante. Más allá de la derrota en el marcador, lo que realmente preocupa a Matthias Schall y su equipo de analistas es la incapacidad recurrente de controlar la posesión del balón ante rivales de este nivel. La falta de control en el mediocampo obligó al Wacker a correr detrás de la pelota más de lo deseado, desgastando físicamente a los jugadores y quitándoles la frescura necesaria para atacar con claridad. A diferencia de otros encuentros de la pretemporada donde, a pesar de no tener el balón, el equipo se mostraba punzante y eficaz, esta tarde en el Paolo Mazza la ofensiva se vio nublada y carente de esa chispa creativa que suele caracterizar al sistema Schall. Hubo una sensación de desconexión entre líneas que el mánager anotó cuidadosamente en su libreta, entendiendo que el rodaje de los titulares todavía necesita varias sesiones de trabajo extra para alcanzar el punto de ebullición deseado. A pesar del trago amargo, hubo rendimientos individuales que se salvaron del incendio y permitieron rescatar conclusiones positivas en medio de la tormenta. Inal en la zaga central, Abwandner en el eje del campo y el siempre cumplidor Budinský mostraron destellos de su calidad habitual, intentando sostener la estructura del equipo incluso cuando el vendaval del SPAL arreciaba. Katic y Popovic también dejaron buenas sensaciones, demostrando que tienen la jerarquía necesaria para ser piezas fundamentales en el esquema titular, aportando sacrificio y criterio en un contexto de máxima exigencia. Por el contrario, entre los jugadores que ingresaron desde el banquillo, solo el portero Basic pareció estar a la altura de las circunstancias, realizando un par de intervenciones de mérito que evitaron que el resultado fuera aún más abultado para la visita. Calificaciones y Estadísticas FC Wacker Innsbruck La delegación no emprenderá el regreso inmediato a Innsbruck, ya que Schall ha decidido que el equipo permanezca en Ferrara para optimizar el tiempo de trabajo y la cohesión grupal a la espera del octavo amistoso. Este nuevo desafío será el próximo viernes 8 de marzo ante el L.R. Vicenza, otro rival de la Serie C italiana que promete poner a prueba cada fibra del equipo verdinegro. La estancia en Italia se perfila como una especie de retiro espiritual y deportivo donde el cuerpo técnico buscará corregir los errores conceptuales vistos hoy. Schall sabe que el tiempo apremia y que cada sesión de entrenamiento en tierras transalpinas debe ser aprovechada al máximo para que la imagen mostrada ante el SPAL sea solo un tropiezo aislado en el camino hacia la excelencia. Lo cierto es que el clima después del partido en el vestuario estuvo lejos de ser el de una derrota amistosa convencional. Tras la cena en el hotel, el mánager mantuvo una acalorada y tensa charla con el plantel, donde no se centró tanto en el resultado negativo, que hasta cierto punto era lógico dada la diferencia de categorías, sino en la actitud y la falta de respuesta ante la adversidad. Schall sintió que su equipo se conformó con ser superado y les remarcó, con una dureza que rara vez muestra, que esperaba mucho más de ellos, especialmente de aquellos que portan el cartel de titulares. Les recordó que vestir la camiseta del Wacker exige un nivel de compromiso y rebeldía que no se vio en el Paolo Mazza, dejando claro que nadie tiene el puesto asegurado si no es capaz de luchar por cada balón como si fuera el último de su carrera profesional.
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