Capítulo 48. Gladiadores rumanos En los tiempos antiguos, cuando Roma era el centro del mundo y los emperadores jugaban a ser dioses, existían hombres que no pertenecían a sí mismos. Los llamaban gladiadores. Luchaban en la arena por la gloria, por la libertad o simplemente por no morir ese día. Algunos eran esclavos, otros prisioneros de guerra. Pero entre ellos había uno que siempre destacó. El dacio. El guerrero del norte, el de las montañas, de la tierra que hoy llamamos Rumanía. Decían que los dacios no temían al acero ni al fuego. Que su valor era tal que los romanos los buscaban para pelear en sus arenas, porque un dacio, incluso derrotado, caía con dignidad. No lloraban y no pedían clemencia. Solo pedían volver a pelear. Han pasado siglos, los coliseos ya no existen y los emperadores ahora llevan traje y corbata, pero los gladiadores… los gladiadores siguen ahí. Solo que ahora llevan botas, camisetas y un escudo en el pecho. Y en lugar de espadas, usan un balón. Mi vestuario está lleno de esos tipos. Algunos son fieros, otros ingenuos, y unos cuantos solo están aquí para no morirse de hambre futbolísticamente hablando. Pero cuando entran al campo, cuando el árbitro pita y los focos se encienden, se transforman. Cada partido es su arena, cada rival, su combate. Y yo… yo soy el desgraciado que los lanza al ruedo. Algunos saldrán ovacionados, otros, apaleados, pero todos, absolutamente todos, saben que en el Steaua, solo hay una forma de salir. Con la cabeza alta por haberlo dado todo en el campo. PORTEROS En la antigua Roma, había un tipo de gladiador que no luchaba con espada ni con red. Su función no era atacar, sino resistir. Lo llamaban samnita, el que aguanta, el que espera. En el fútbol moderno, esos hombres se llaman porteros. Los nuestros no custodian una jaula de hierro, sino una portería, pero la esencia es la misma... sobrevivir. Eliézer Tapé. 28 años. 2ª temporada. TITULAR Tapé es el muro. Un gigante de 1,92 con manos como escudos. Tiene esa calma africana que precede al rugido... parece dormido, pero cuando el balón se acerca, despierta como un león. Durante la temporada pasada, se adueñó del puesto con una autoridad. No es el portero más vistoso, ni el más carismático, pero transmite algo que pocos tienen... seguridad. Dimitar Todorov. 31 años. 3ª temporada. SUPLENTE Todorov es distinto. Es un veterano curtido en mil batallas, con cicatrices para demostrarlo. Tiene el alma de un soldado y si algo define a Dimitar es su orgullo. Es el tipo de portero que se entrena como si cada balón fuera una granada, aún a sabiendas que es el portero de Copa. CENTRALES Si los porteros son los guardianes de la puerta, los centrales son los muros del coliseo. Los golpes los reciben ellos. El ruido del acero en los antiguos combates suena hoy como los tacos clavándose en el césped, como el crujido de un despeje a destiempo o un grito al árbitro con la vena del cuello a punto de estallar. Aquí la gloria es silenciosa. Aquí se sangra para que otros celebren. Matei Marin. 19 años. 4ª temporada. TITULAR Diestro. Silencioso, discreto, pero siempre en el sitio justo. Matei no brilla en las fotos ni en las crónicas, pero es ese tipo de central que te salva partidos sin que te enteres. Su lectura del juego y su equilibrio lo hacen un complemento ideal para cualquiera de los jóvenes fieras que lo acompañan. Denis Andrei. 19 años. 3ª temporada. SUPLENTE Diestro. Un chico todavía en crecimiento, pero con un potencial que huele muy, muy bien. Denis no tiene miedo de meter la pierna donde otros meten la excusa. Y eso, para mí, vale más que mil elogios. Aún comete errores de juventud, pero los buenos gladiadores aprenden sangrando, y este ya tiene las rodillas marcadas. Mihai Rauta. 18 años. 4ª temporada. TITULAR Zurdo. Un toro con cara de niño. Físico, agresivo y con una fiereza que le convierte en el alma del muro defensivo. No es el más técnico, pero cuando se cruza con un delantero, el resultado suele ser el mismo... el rival mirando al suelo y Mihai llevándose el balón. Tiene futuro, hambre y carácter. Hussein Shehailt. 20 años. 4ª temporada. SUPLENTE Zurdo. Shehait no deslumbra con florituras ni con pases milimétricos, pero cuando el balón cae en su zona, el peligro muere allí mismo. Su temporada fue sólida, sin titulares llamativos, pero con la eficacia de un centinela que no falla en la guardia. LATERALES En la Roma antigua, los tracios eran gladiadores que luchaban en los márgenes del coliseo, ágiles y astutos. No eran los más fuertes, pero sí los que más arriesgaban. Así son mis laterales. Si fallan, todos lo ven. Si aciertan, casi nadie lo recuerda. Pero sin ellos, no hay fútbol. Roberto Raduta. DFI. 19 años. 4ª temporada. TITULAR El más joven, y ya el más titular de todos ellos. Tiene recorrido para aburrir, es constante, firme, ofensivo cuando el rival se lo permite y capaz de borrar extremos con solo su físico. Encarna el espíritu que quiero en mi equipo, coraje y hambre. Adrian Ionita. DFI. 26 años. 1ª temporada. SUPLENTE Ioniță es de esos jugadores que parecen destinados a rendir en silencio. Parece ser un lateral cumplidor, sólido en defensa y con cierto gusto por lanzarse al ataque. Sergiu Pirvulescu. DFD. 23 años. 1ª temporada. TITULAR/SUPLENTE Es el tipo de lateral que no distingue entre un regate y una carga de infantería. Duro en defensa, atrevido en ataque y con un físico envidiable. Dorinel Oancea. DFD. 29 años. 1ª temporada. TITULAR/SUPLENTE Veterano peleón. No tiene la chispa de Sergiu, pero sí más cabeza. Sabe cuándo subir y cuándo esperar. Aún no sé quien de los dos será más titular que el otro, pero supongo que compartirán minutos a la par. CENTROCAMPISTAS En la arena, el centro era donde más sangre se derramaba. Allí caían los valientes, los que no se escondían detrás de un escudo ni buscaban la sombra de los muros. En el fútbol, el centro del campo es lo mismo, donde se gana o se pierde una batalla. Donde los gladiadores no luchan con espadas, sino con pases. Donde los héroes son los que piensan más rápido que el resto. David Sala. 21 años. 1ª temporada. TITULAR Un chico con alma de estratega. Veloz al corte, sólido en posicionamiento defensivo. Sabe cuándo pisar, cuándo frenar, cuándo esconder la pelota. Será el titular en posición defensiva y servirá de enganche entre la defensa y los jugones. Marton Radics. 24 años. 3ª temporada. SUPLENTE Radics es el gladiador que no teme mancharse nunca. Corre, choca, roba y pelea cada balón como si fuera el último, sea en la posición que sea. A veces se pasa de revoluciones, pero sin su garra, el equipo pierde alma. Será suplente, aunque el año pasado empezó así y se hizo dueño de la banda derecha. Catalin Itu. 26 años. 2ª temporada. TITULAR El músculo y el orden. No luce, no enamora, pero sostiene al equipo. Hace el trabajo que nadie quiere y que todos necesitan. Recupera, muerde y entrega sin adornos, como un soldado que conoce su papel y lo cumple con disciplina. Es el tipo que levanta a los demás cuando el partido se hunde. Adrian Muresan. 18 años. 4ª temporada. SUPLENTE Una joya en bruto. Tiene talento, descaro y una madurez impropia de su edad. Cuando coge el balón, el estadio calla porque siempre inventa algo. Le falta experiencia, pero su fútbol tiene aroma de futuro. Razvan Florea. 20 años. 4ª temporada. TITULAR Florea es ese tipo de jugador que no necesita correr para dominar. Piensa el juego como si lo estuviera viendo desde la grada. Su toque, su calma y su precisión lo convierten en el metrónomo del equipo. Cuando él está bien, el Steaua respira, y ya lo demostró el año pasado. Manuel Albu. 19 años. 2ª temporada. SUPLENTE Otro diamante de la cantera, aunque aún sin tallar. Tiene visión, técnica y descaro, pero necesita minutos y centrar algo más su cabeza. Será el sexto del grupo, pero confío en que pueda tener minutos de calidad. MEDIAPUNTAS Los mediapuntas son los dimachaerus del coliseo. Cazadores y artistas de la lucha. Son los que no temen la mirada del público, los que viven para el rugido de la grada. Un pase suyo puede decidir un combate, y ellos lo saben. Remi Coltis. 19 años. 1ª temporada. TITULAR Este chaval juega como si tuviera el mundo a sus pies… Alto, técnico y con una zurda que hace maravillas. No teme el riesgo, se atreve con todo, y aunque todavía peca de inexperiencia, tiene la chispa que separa al bueno del elegido. Ha demostrado visión, talento y descaro, tres virtudes que en el fútbol valen más que el oro. Tendrá que adaptarse, pero creo que se ganará la titularidad. Dimitar Kostadinov. 27 años. 2ª temporada. SUPLENTE Su llegada el pasado año trajo experiencia y temple, y aunque las lesiones le impidieron mostrar su mejor versión, cada vez que pisa el área, el aire se tensa. Es un jugador de pulsaciones, capaz de desaparecer y luego decidir un partido con una genialidad. DELANTEROS En los tiempos antiguos, el público no recordaba a los estrategas ni a los escuderos, recordaba al que daba el golpe final. Los delanteros son eso, los que matan. Viven de un instante, y mueren por un fallo. Son los reciarios de esta arena moderna, los que cazan entre sombras y los rugidos de los espectadores. Valentin Badea. 19 años. 4ª temporada. TITULAR El futuro y el presente se mezclan en él. Badea comenzó la temporada pasada como una tormenta, marcando goles como si no hubiera un mañana. Luego llegaron las lesiones... Imponente por arriba, rápido y preciso. Un chico de 19 años con el porte de un veterano. Si se mantiene sano, el Steaua tendrá cañón para rato. Rafael Stoica. 19 años. 4ª temporada. TITULAR El año pasado fue de altibajos y aún así marcó trece goles... Es un jugador muy rápido que maneja bien el balón en los pies. Puede jugar escorado a banda, pero será el acompañante de Badea en los grandes partidos. Médy Kingombe. 23 años. 3ª temporada. SUPLENTE El pasado año fue mi alternativa, aprovechó sus oportunidades y acabó convirtiéndose en el estandarte ofensivo del equipo. No es el más técnico ni el más elegante, pero lo suyo es puro corazón y cojones. Corre, presiona, muerde. Si hace falta, se parte la cara por el equipo. Su potencia física y su instinto lo convirtieron en el favorito de la grada. Andrei Tudose. 19 años. 1ª temporada. SUPLENTE Otro bihcarraco por arriba. Tiene una fuerza descomunal y un juego aéreo que recuerda a los viejos arietes. Obviamente no es para meterle balones al espacio, sino el típico delantero que fija defensas y pelea como si llevara la vida en ello.
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