Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Zwischenspiel 9: Der Takt des Schreibens (“Interludio 9: El compás de la escritura”) En algún lugar de Argentina. Han pasado exactamente 106 días desde que este viaje comenzó. Si miro hacia atrás y observo la cronología del relato, han transcurrido apenas 16 días desde el último interludio, pero en el mundo real, la sensación es de una inmensidad difícil de cuantificar. Al revisar las estadísticas puras de la partida, los números podrían parecer ridículamente pequeños para un jugador promedio de Football Manager: apenas media temporada disputada, diez amistosos iniciales, trece partidos de liga, dos de copa con el Wacker Innsbruck, y ese pequeño oasis internacional de tres encuentros con la selección de Austria Sub-17 y otros tres con la Sub-18. Para cualquiera que entienda el FM como una carrera hacia el éxito inmediato, este balance parecería el de un perezoso digital. Sin embargo, para este proyecto, estas cifras son apenas una pequeña muestra, un fragmento de lo que realmente pretende ser esta historia. Podría caer en la tentación de justificar esta lentitud argumentando que mis tiempos ya no son los mismos, que las responsabilidades de la vida adulta me impiden jugar con la voracidad con la que manejaba a los Urchins (Hornchurch) o a los Tigers (Worksop) en mis relatos de antaño. Pero estaría mintiendo. En aquellos tiempos, la premisa fundamental era avanzar rápido, devorar temporadas como quien consume comida rápida, con la única meta de llegar a un final épico que, irónicamente, pocas veces lograba alcanzar. Solía dejar esas historias a la mitad, con el sabor amargo de la inconclusión y la molesta sensación de que, al correr tanto, no había terminado contando nada de lo que realmente pasaba bajo la superficie del juego. Me perdía los detalles, las miradas de los jugadores ficticios, la textura del frío en la grada y la burocracia de los despachos. 🔍 La profundidad como elección Seguramente ahora me habré pasado "tres pueblos" y estoy contando absolutamente todo con un nivel de detalle que roza lo obsesivo. La extensión de las partes es, objetivamente, exagerada para los estándares de consumo rápido de hoy en día. Pero la realidad es que lo necesito. Necesito vivir, disfrutar y desmenuzar esta historia al máximo, a mi propio ritmo, sin que nadie me marque el paso. El lector más exigente y crítico que tiene este hilo no es un usuario externo, sino el mismo que escribe. No busco la perfección literaria, ni mucho menos el reconocimiento masivo o los premios de la comunidad; busco la autosatisfacción. Busco que, al cerrar la notebook, sienta que el mundo de Matthias Schall ha cobrado vida propia, y hasta el momento, lo estoy logrando con creces. Lo más fascinante de este proceso es ver cómo el propio simulador, el motor del FM, parece haber entendido el tono de la obra y se encarga de arrojarme leña al fuego para que el guion cobre más vuelo. De repente, sin previo aviso, Gerhard Stocker decide marcharse. El hombre que era el ancla moral del Wacker da un paso al costado y, en su lugar, aparece un tal Władysław Nowak. Un empresario polaco con antecedentes no muy exitosos y que, además, no viene a aportar a la economía del club como podría soñar cualquier jugador de este juego. Lo que para un jugador normal podría ser una molestia o una "mala pasada" del juego, para mí es una pincelada maestra en un lienzo que ya tiene sus propios colores. Trato de convertir ese imprevisto en parte de la obra, usando pinceles narrativos que amalgamen la frialdad de los datos con el drama del poder. 📖 El peso de la narrativa Soy consciente de que, si me pongo del lado del lector ocasional, la historia puede resultar extensa, densa y, por qué no decirlo, difícil de seguir. Entiendo que por momentos se torne tediosa o aburrida, con párrafos que parecen no terminar nunca para describir un hecho que se resume en un clic. Sé que hay capítulos llenos de palabras que solo cuentan una reunión de staff o una charla en un restaurante. Si alguno de ustedes se acerca, hace el esfuerzo de leer y termina frustrándose por el ritmo cansino de la narrativa, sepan que los entiendo perfectamente. Les pido disculpas, pero también les pido que entiendan que esta es la única forma en la que hoy concibo el arte de contar una partida. No busco la velocidad, busco la profundidad. Lo que viene por delante es una prueba de fuego para esa paciencia. Tenemos casi dos meses dentro del tiempo del juego donde el equipo disputará diez amistosos. Será el momento de probar a los nuevos refuerzos, de dar minutos a los jóvenes que Martin Busch ha traído con tanto celo y de profundizar en la realidad de esa estructura que Matthias Schall intenta profesionalizar desde los cimientos. Serán, al menos, dos capítulos enteros dedicados a la preparación, lo que supone más de dos semanas de "tortura" detallista para los lectores, pero de puro disfrute para mí como autor. Es en esos momentos, en los amistosos perdidos o en las pruebas tácticas, donde realmente se cocina el éxito o el fracaso de una temporada. 🖋️ El cuaderno de notas A veces me pregunto hacia dónde va todo esto. ¿Comienzo con el capítulo 12 directamente? ¿Le doy espacio a una nueva edición del fanzine de Tobi Mair? ¿O acaso es momento de generar un nuevo espacio de escritura? Realmente, en este preciso instante, no lo sé con certeza. Vivo el hilo día a día, como Schall vive cada entrenamiento. Lo que sí puedo confesarles es que mi cuaderno de notas físico, ese donde diagramo los nombres de los jugadores, las estadísticas y los posibles giros del guion, es lo último que miro cada noche antes de cerrar los ojos. A veces, incluso, la narrativa se filtra en mis sueños y despierto con una frase o una idea que necesito anotar de inmediato. ¿Es una enfermedad? ¿Es pasión? ¿Es una obsesión propia de la edad? Puedes llamarlo como prefieras. A mí, simplemente, me da vida. Me permite escapar de la rutina y construir un rincón de Austria en mi propia casa, donde los colores verde y negro significan mucho más que un simple club de fútbol. Gracias a los que se quedan, a los que pasan y a los que, de vez en cuando, dejan su marca en esta larga y detallada caminata. Nos vemos en el césped, bajo la nieve de Innsbruck.
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