Die Geschichte von Matthias - Der Enkel des Kleinen Toni (La historia de Matthias - El nieto del pequeño Toni) Kapitel 10: Der lange Winter (Capítulo 10: El largo invierno) Teil 64: Büros im Tivoli (Parte 64: Oficinas en el Tivoli) En Innsbruck, Austria El invierno en el Tirol no solo se manifiesta con la nieve que comienza a decorar las cumbres del Patscherkofel; también se siente en el silencio sepulcral de los pasillos del Tivoli Neu cuando el primer equipo descansa. Mientras Matthias Schall disfrutaba de sus primeras horas de desconexión total junto a Ángeles, lejos de los mapas de calor y las planillas de ojeo, la actividad en las plantas superiores del estadio no se detenía. El lunes 13 de noviembre amaneció gélido, pero el calor de las cifras y los proyectos mantenía encendida la llama en el despacho presidencial. Gerhard Stocker, el hombre que ha navegado las tormentas más oscuras de la historia reciente del club, se encontraba sentado tras su escritorio de madera maciza. Frente a él, los informes exhaustivos que Schall y Martin Busch habían entregado tras doce horas de cónclave técnico. El documento era una radiografía perfecta, casi obsesiva, de cada rincón deportivo de la institución. En ese momento, Peter Margreiter cruzó el umbral de la oficina, cerrando la puerta tras de sí con una suavidad que denotaba la importancia del momento. Stocker levantó la vista, señaló el grueso fajo de papeles y, con una voz cargada de una mezcla de alivio y orgullo, se dirigió a su mano derecha: —Peter, mira esto. Es exactamente lo que siempre soñamos para el Wacker. La estructura integral del club finalmente está funcionando, no como parches aislados, sino como un engranaje perfecto. Estos informes no son solo números; son los primeros esbozos de un éxito que antes solo podíamos imaginar. La llegada de Matthias y su equipo ha sido, sin lugar a dudas, el mayor acierto de mi gestión. Margreiter se acercó y tomó asiento, asintiendo con gravedad. Él mejor que nadie conocía el peso que Stocker había cargado sobre sus hombros durante los años de vacío. —Así es, Gerhard. Estamos experimentando un crecimiento orgánico en todos los frentes. En lo deportivo, el dominio es absoluto y, lo que es más importante, es coherente en todas las categorías. Al finalizar esta primera rueda, el FC Wacker Innsbruck lidera la Hypo Tirol Liga con una ventaja de seis puntos sobre el Mayrhofen. Pero no se detiene ahí: el equipo B supera por dos puntos al Schwaz Sub-19 en la Klasse 1 Oeste, el equipo C está en la cima de la Landesklasse 5 Central por encima del FC Rotenberg, y el "Der Club" ha tenido un desempeño perfecto, con siete puntos de distancia sobre el Reichenau en la Youth League Tyrol. Schall no solo ha ganado partidos; ha creado una cultura ganadora en toda la pirámide. Peter hizo una pausa, cambió el tono a uno más técnico y continuó desglosando la salud de la institución, algo que en el Wacker siempre había sido el talón de Aquiles. —En el aspecto económico, las noticias son igualmente alentadoras. Estamos mucho mejor de lo que nuestras proyecciones más pesimistas sugerían. Iniciamos este proceso con un balance de 265.000 euros y hoy, tras meses de gestión austera y éxitos deportivos que atraen interés, el saldo arroja 431.458 euros. La deuda es el dato más revelador: de aquel total inicial de 1.900.000 euros, de los cuales quedaban 1.200.000 por pagar al llegar Matthias, hoy hemos logrado reducirla a un millón redondo. Lo más increíble, Gerhard, es que estamos estrictamente dentro de nuestro presupuesto salarial, incluso con el margen que Schall ha solicitado para sumar esos nuevos talentos que Busch tiene en carpeta. Stocker cerró los ojos por un segundo, permitiéndose disfrutar del momento. Por primera vez en años, el club no estaba al borde del abismo, sino mirando hacia las alturas. Sin embargo, tras la felicidad asomaba una determinación que Peter conocía bien. —Tenemos un club ordenado, Peter. Como hace décadas que no sucedía. Y precisamente porque tenemos en Schall a un gran capitán capaz de mantener el barco a flote bajo cualquier clima, creo que es el momento de acelerar los pasos. Podemos seguir avanzando con la venta del club. Siento que es el momento de concretar el relevo; esto se ha estado dilatando demasiado y la incertidumbre, aunque ahora esté camuflada por los resultados, nunca es buena consejera. Peter lo miró con sorpresa y una sombra de tristeza en los ojos. No esperaba que el éxito deportivo acelerara el deseo de salida del presidente. —Gerhard, ¿estás realmente seguro? —preguntó Margreiter—. Después de tanto barro, de tantos años de pelear contra fantasmas y deudas... ahora que por fin llegan los buenos momentos, ¿vas a dejar todo en manos de otros? ¿No quieres disfrutar de la cosecha? Stocker se reclinó en su silla, mirando hacia la ventana donde las primeras sombras del invierno se alargaban sobre el césped del estadio. —Así es, Peter. Estoy cansado. Mi lealtad al Wacker ha sido total, pero ahora necesito disfrutar de mi familia, de mis nietos. Siento que hemos dado más que suficiente y que mi misión de estabilizar el corazón del club está cumplida. Dejarlo en manos de otros ahora que está sano es la decisión más responsable, no un abandono. —Pero Gerhard —insistió Peter—, todavía no hemos recibido una oferta que cumpla con todos los requisitos de ética y visión que buscamos. ¿Por qué piensas que llegará justo ahora? Stocker esbozó una sonrisa enigmática y se inclinó hacia adelante, bajando el tono de voz. —Ofertas hemos tenido muchas, Peter, tú lo sabes. Pero mi condición es innegociable y eso es lo que ha espantado a los especuladores. Los nuevos dueños deben firmar un contrato vinculante donde se estipule que Matthias Schall será el encargado absoluto de todas las decisiones deportivas importantes. Los inversores deberán limitarse exclusivamente a lo económico y administrativo. Ese "blindaje" a Matthias es lo que ha hecho fracasar varias negociaciones, porque muchos quieren venir aquí a jugar a ser mánagers. Gerhard hizo una pausa dramática antes de revelar la noticia que guardaba con celo. —Sin embargo, tengo al menos cinco grupos interesados que han aceptado sentarse a hablar bajo esas condiciones. Me reuniré con ellos en los próximos días de forma secreta. Pero escúchame bien, Peter: esto queda estrictamente entre nosotros. No quiero que Matthias se entere ni que se sienta abrumado por rumores de pasillo. Él debe seguir concentrado en sus tácticas, en sus viajes con la selección y en su familia. Le informaremos solo cuando tengamos algo sólido, algo que garantice que su proyecto no será tocado. La oficina quedó en silencio. El destino del Wacker Innsbruck estaba a punto de entrar en una fase crítica, una donde la oficina técnica de Schall y la oficina presidencial de Stocker caminaban sobre líneas paralelas que, tarde o temprano, estaban destinadas a converger en un cambio de era.