-Minuto 87 de partido en el Estadio San Roque- El Chino, saltando desde el banquillo, fuera de sí. ¡Pero qué pitas! ¡Que le ha segado las piernas, mujer! ¡Tenías que estar en la cocina lavando los platos de la cena en vez de venir aquí a estropearnos el domingo! ¡No tienes ni idea de lo que es el fútbol de hombres! Daniel Latorre, aunque indignado por el penalti, agarra al Chino por la pechera. ¡Cállate ya, Chino! ¡Siéntate o nos quedamos sin delegado lo que queda de liga! Andrea, la colegiada. Se acerca a la banda con firmeza y le muestra la tarjeta roja directa. ¡A la calle! No voy a tolerar ni un insulto más, y menos de ese tipo. ¡Fuera del área técnica ahora mismo! -En el coche de vuelta a Brea- Tras el partido, el aire se corta con cuchillo. Don Rogelio espera en el coche con un rosario en la mano y cara de pocos amigos. Don Rogelio, con voz profunda y pausada. Chino, entra. Lo que has hecho hoy en Valderrobres no solo es una vergüenza para este club, es un pecado mortal contra la dignidad. Andrea es la autoridad en el campo y merece respeto, como mujer y como juez. El Chino, cabizbajo pero aún refunfuñando. Rogelio, era penalti catedralicio... los nervios... ¡Ni nervios ni gaitas! Te has comportado como un bárbaro. Daniel, tú sabes que en el CD Brea no aceptamos estas actitudes. Si queremos que niños como Amadou Sene o Nacho Gómez crezcan derechos, no pueden ver a su delegado comportándose como un energúmeno machista. Daniel Latorre, reafirmando las palabras de Don Rogelio. Estoy de acuerdo. Chino te has pasado tres pueblos. Nos va a caer una sanción de la federación que nos va a temblar el presupuesto. Don Rogelio, sacando su biblia. La federación pondrá su multa, pero yo voy a imponer la Sanción Católica. Escúchame bien, Chino: Expiación pública: Mañana irás al campo de entrenamiento y pedirás perdón delante de toda la plantilla, especialmente a los más jóvenes. Penitencia: Durante los próximos cuatro domingos, te quedarás sin ver el partido desde el banquillo. Ayudarás a las hermanas de la caridad en el comedor social del pueblo vecino. El Diezmo del Silencio: Pagarás de tu bolsillo una cena para todo el equipo femenino del Brea como desagravio. El Chino, suspirando profundamente. Está bien, Rogelio. Me he pasado. Iré al comedor social. Y rezarás tres estaciones del Vía Crucis para limpiar esa lengua bífida que tienes. Aquí se viene a jugar al fútbol con Cal, pero con respeto. Daniel, asegúrate de que se cumpla o el Chino no vuelve a pisar este club mientras yo sea presidente. Daniel Latorre, arrancado el coche. Descuide, Don Rogelio. Mañana mismo empieza su "camino de redención".
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