Ración doble para hoy, que no se cuantos días más tardará en nacer la niña y hay que aprovechar... - Comenzabamos el mes de Marzo recibiendo al Denbigh, situado en mitad de tabla, con la gran novedad de la vuelta de Collins al once titular tras su lesión. Salimos dominando, pero Williams, en una jugada aislada, hacía el 0-1 a la media hora de partido. Y el final de la primera mitad fue un estallido de Collins, que hacía el 1-1 en el 42 y ya en el descuento asistía a Eyre para que el delantero nos pusiera en ventaja justo antes del descanso. Tras la reanudación, un golazo de Ward desde 25 metros volvía a poner las tablas en el marcador, que ya no se moverían hasta el pitido final - Nuestra última bala para engancharnos a la lucha por el título era la visita al líder Llandudno, y decidíamos empezar con un 4-4-2 y tratar de cargar las bandas, pero fue un absoluto desastre. Los locales dominaron desde el pitido inicial, y al descanso el 0-0 inicial se mantenía gracias a la falta de puntería de sus delanteros. Siguieron atacando los locales, pero en una contra rápida Holland nos ponía por delante en el marcador con un buen cabezazo. De ahí al final, el partido fue un asedio de los locales, y nos defendimos como gato panza arriba hasta que en el 94, con el portero local subiendo a rematar un corner en nuestro área, de nuevo Holland sentenciaba el partido con el definitivo 0-2 - Recibiamos al Llanidloes, que nos había eliminado de la Copa de la liga, con ansias de venganza. Y en la primera mitad, apenas pasó nada, hasta que en el 43 Eyre nos adelantaba con un remate desde la frontal del área pequeña. Un penalti de Tomassen lo transformaba Connor en el empate justo antes del descanso. El gol nos dejó tocados, pero cuando peor estábamos aparecía Linfield para rematar solo, a la salida de un corner, para hacer el definitivo 2-1 con el que terminaba el partido La llegada de los juveniles siempre tiene algo de comienzo de temporada, incluso aunque el calendario diga otra cosa. Aquella mañana el campo tenía un aire distinto: más ruido, más risas nerviosas, más miradas curiosas. Chicos nuevos, botas nuevas, ilusión intacta. Me quedé unos minutos observándolos desde la banda antes de entrar al edificio. Era fácil olvidar, en medio de resultados y decisiones duras, que el club también se construye ahí. Richard Cusato me esperaba en su despacho. Llevaba años al frente del desarrollo de juveniles y conocía a cada chico mucho antes de que apareciera en cualquier informe. Tenía varias carpetas abiertas sobre la mesa y una pizarra llena de nombres escritos a mano. —Buena generación —dijo nada más verme—. De las que no llegan todos los años. Me senté frente a él y asentí. —Se les nota —respondí—. Todavía están verdes, pero hay algo ahí. Richard sonrió. Sabía que cuando yo decía eso, hablaba en serio. —Empezamos por la portería —propuso—. Matty Roberts. Asentí de nuevo. Ya lo había observado en el entrenamiento. —Tiene personalidad —dije—. No se esconde. Habla, ordena, no le pesa la edad. —Exacto —confirmó Richard—. Técnicamente aún tiene margen, pero mentalmente va por delante. No me sorprendería verlo entrenar con los mayores antes de lo previsto. Pasamos a la siguiente carpeta. —David Jones —continuó—. Mediapunta. Talento puro. No pude evitar sonreír. —Se le ve distinto —comenté—. Recibe entre líneas sin miedo, siempre quiere la pelota. Ese tipo de jugador no se enseña. —Habrá que cuidarlo —añadió Richard—. Si se precipita, se puede perder. —Con minutos bien elegidos, puede crecer mucho —respondí—. Y nos puede dar cosas que ahora mismo no tenemos. El siguiente nombre era casi inevitable. —Terry Jones —dijo Richard—. Centro del campo. Más completo de lo que parece. —Me ha sorprendido su lectura del juego —admití—. No corre por correr. Sabe cuándo parar, cuándo soltarla. Es de esos que hacen jugar a los demás. Richard asintió con satisfacción. —No es el más llamativo, pero es de los que terminan siendo importantes. Por último, abrió dos carpetas a la vez. —La pareja de centrales —dijo—. Darren Roberts y Mike Richards. Me incliné hacia delante. —Físicamente están muy bien —señalé—. Darren es más agresivo, va al duelo sin dudar. Mike, en cambio, es más posicional, más tranquilo. —Se complementan —afirmó Richard—. Por eso han crecido juntos. Me quedé unos segundos en silencio, repasando mentalmente la plantilla del primer equipo. —Con trabajo —dije finalmente—, alguno de ellos puede acercarse antes de lo que creemos. No para regalarles nada, pero sí para que entiendan el nivel que se les va a exigir. Richard cerró las carpetas y me miró con una mezcla de orgullo y responsabilidad. —Esta hornada puede marcar el club durante años —dijo—. Dependerá de cómo los llevemos. Me levanté y asentí. —Entonces hagámoslo bien —respondí—. Sin prisas, pero sin miedo. Hornada juvenil 23/24 A falta de solo tres jornadas para el final de la liga, conseguíamos colocar al mediocentro Joe Palmer, de 24 años, que se iba al Penryncoch, de la liga Ardal. - En el último partido del mes, decidía convocar a 4 juveniles para visitar al Porthmadog, que estaba peleando por mantener la categoría. Fuimos superiores desde el inicio, y un golazo de falta directa de Owen y un cabezazo de Eyre nos hacían tener el partido bajo control hasta que Collins se autoexpulsaba con una entrada criminal en el centro del campo. Los locales se volcaban, y recortaban distancias con un disparo de Lilico que tocó en un defensa, y tratábamos de aguantar el vendaval metiendo otro centrocampista. Sin embargo, en el 89, McMillan hacía el 2-2 con un disparo cruzado, pero conseguíamos aguantar el resultado y llevarnos al menos un punto El partido ante el Porthmadog servía para que rompiéramos dos records: Llegabamos por primera vez en la historia del club a 8 encuentros consecutivos sin perder, y además Terry Jones se convertía en el jugador más joven en disputar un partido con el equipo Records Partidos Marzo Clic en la imagen para ver la clasificación completa A falta de dos jornadas de liga somos líderes, aunque la igualdad es máxima, con 4 equipos separados por un punto y hasta 6 equipos en 3 puntos de distancia peleando por el título y el ascenso de categoría, mientras que por abajo, ya es matemático el descenso del Mold Alexandra, y el Chirk AAA necesita un milagro para mantenerse en la categoría, ya que está a 4 puntos de la permanencia cuando solo quedan 6 por disputar. Y si la lucha por el título es cerrada, no lo es menos la pelea por evitar el descenso, con 4 equipos en dos puntos de diferencia luchando por no caer a la Liga Ardal Próximos partidos