Capítulo 5. Cuando todo empieza a romperseEl fútbol no avisa cuando decide cambiar de rumbo, simplemente deja de acompañarte. Tras una segunda vuelta con un bajón de juego considerable pero con resultados, la tercera fue un choque frontal con la realidad. Renovaciones enquistadas, dudas internas, un mercado invernal inexistente y una plantilla que, de pronto, empezó a mirarse al espejo con demasiadas preguntas. Los números fueron fríos y claros: 1 victoria, 2 empates y 2 derrotas. 5 puntos sobre 15 en los 5 primeros partidos en la vuelta que decidía el campeonato y el futuro del club, de tural, de los jugadores… La ventaja de 9 puntos se esfumó. El liderato cayó en manos del Mingəçevir, que se colocó un punto por delante a falta de cuatro jornadas.Y lo peor no fue perder la cabeza de la tabla, fue cómo se perdió. El equipo estaba totalmente bloqueado, anímicamente tocado y no había manera de que las cosas salieran. La señal de alrma saltaba en Yevlakh, el equipo se caía El ambiente en el vestuario era de tensión, los jugadores comenzaban a preguntar qué pasaba si no se lograba ascender, el club no movía ficha respecto a la renovación de contratos y la renovación del entrenador, pero un movimiento empezó a resolver parte de los problemas. Budaq Nəsirov, El mejor jugador del campeonato, el faro, el futbolista culpable de la buena marcha del equipo…renovó su contrato. No fue una renovación fácil, no hubo promesas de subida de sueldo en caso de ascenso, no hubo cláusulas mágicas, ni jugosos bonus… Este movimiento animó a renovar al resto de la columna vertebral del equipo y de esta manera pasaron por la oficina del club: Demirov (lateral derecho), İzzət Müștaqov, (capitán y central), Huseynov (lateral izquierdo), Akif Tağiyev (centrocampista ofensivo) y Raul Məmmədov, máximo goleador del equipo Algunos firmaron a la baja, otros con subidas mínimas, pero todos sin garantías si no había ascenso. Pero el daño ya estaba hecho, en el campo, el Karvan dejó de ser reconocible. Los pesos pesados quejándose de la plantilla corta, de que no había nivel para subir, miradas torcidas, entrenamientos tensos… En un intento por contentar a la plantilla y revertir la situación se trajeron 3 jugadores cedidos, 2 de ellos fueron repescados ante la falta de minutos y el tercero paso de puntillas por el equipo. Tural lo asumió, había perdido al grupo. Tras la quinta jornada y después del segundo empate consecutivo en casa, Tural sintió que debía tener una charla con los jugadores, al menos intentar algo para cambiar la dinámica. Esperó a que todos los jugadores estuvieran dentro del vestuario y cerró la puerta, el ruido del estadio quedó fuera. Miradme. Esperó unos segundos hasta captar la atención de todos Hemos empatado dos partidos en casa. Y no porque seamos peores. Se giró primero hacia Budaq Nesirov. Budaq, eres el mejor jugador de esta plantilla. El que rompe líneas, el que decide partidos y hoy te he visto pedir el balón… y devolverlo. Eres el mejor jugador del campeonato y prefiero que falles a que juegues como un juvenil, sin arriesgar, sin ir hacia delante, sin fe… Silencio. Avanzó un paso y clavó la mirada en Izzat. Izzat llevas el brazalete, eso no es un adorno. Cuando el equipo duda, no necesito que animes, necesito que te impongas grita, manda… joder! El capitán no pregunta si se puede, el capitán ordena. Luego miró a Raul Mammedov. Raul,eres nuestro goleador, al que miran cuando el partido se atasca y hoy te he visto esconderte después de fallar dos mano a mano…El delantero que tiene miedo a fallar ya ha fallado. Se giró al resto. Y vosotros, que miráis a estos tres, si ellos dudan, el equipo se encoge, nadie es capaz de dar un paso adelante! Pausa larga. No estoy aquí para levantaros el ánimo, estoy aquí para deciros la verdad: esto no va de ascender, va de hacer lo que cada uno sabe y morir con nuestras ideas. Jugamos con miedo a perder! Tural alzó la voz. Si Budaq juega con miedo, no somos nada, si Izzat no manda, somos once pollos sin cabeza corriendo en el terreno de juego, si Raul no pide la pelota cuando quema, no hace gol nadie! Se acercó a la puerta. Hoy cuando salgáis de aquí no quiero fe. La fe es para los que esperan. Quiero decisiones, quiero carácter, quiero que alguien dé un paso adelante aunque se equivoque. Abrió la puerta. El que salga ahí fuera y busque excusas, que no vuelva a entrar. El que salga con la idea de volver a jugar sin complejos tiene una oportunidad de demostrarlo la semana que viene en el campo. Quedan 4 partidos, no depende solo de lo que hagamos nosotros, eso es cierto, pero al menos pongamos de nuestra parte todo lo posible. Hay que ganar los 4 partidos que quedan, sin excusas. Si luego no se asciende, no podré reprocharos nada. Tural se fue esa noche a casa pensando en si había algo más que pudiera hacer, un cambio de táctica, ajuste en las posiciones de los jugadores, alguna jugada de pizarra… la respuesta era clara quedaba un mes de competición y se encomendó a que su speech hubiera tocado la fibra de sus jugadores. Había pasado una semana, los entrenamientos habían ido bien, los jugadores parecían motivados y se respiraba un ambiente diferente. El equipo jugaba fuera, contra el Imisli, y para sorpresa de Tural a falta de 10 min el equipo ganaba 1-5… al final del partido y con algo de relajación el 3-5 final era el principio de algo. Dos semanas después victoria fácil ante el Samaxi en nuestra casa 3-1. El equipo jugaba suelto, todo volvía fluir. 14 días después, 0-5 en casa del MOIK. Era un hecho, el Karvan de la 1ª vuelta estaba de regreso, quizá tarde porque el Mingəçevir no daba signos de debilidad y seguía un punto por encima. Última jornada, Karvan jugará en casa contra un Qaradag que se juega el descenso. Mingəçevir recibe a un Zaqatala FK sin opciones que ocupa la tercera posición pero que no se juega nada más allá de la honra. El primer reto para Tural estaba a la vuelta de una esquina, como diría Rasim Aliyev, éxito o fracaso. Ser héroe en Yevlakh o volver a Bakú a casa de Rasim y Leyla dependía de solo 90 minutos.