Lunes 15 de septiembre. 10:57 de la mañana. -Bar Avenida Sport y Tapas- Sor Angustias, entrando como un torbellino en el bar, el hábito ondeando y el rosario chocando contra su costado. ¡Pero qué ven mis ojos! ¡Señor Chino! ¿Es esta la "caridad" de la que me habló Don Rogelio? El Chino, con un palillo en la boca y un chato de vino a medio terminar. ¡Hombre, Sor Angustias! No se ponga así, que a Pascual le estaba subiendo la tensión de tanto caminar bajo el sol. Aquí, a la sombra y con un vinito de la tierra, está recuperando las constantes vitales. ¿A que sí, Pascual? Don Pascual, un anciano de 85 años, feliz con su tapa de torreznos. El Chino es un santo, Sor. En el asilo solo nos dan manzanilla y galletas de avena. Esto es vida. Sor Angustias, golpeando la mesa con la palma de la mano. ¡Vida es lo que le va a faltar a usted cuando Don Rogelio se entere! Se suponía que debían estar paseando por el parque de las Ermitas, respirando aire puro, no encerrados en este antro de perdición oliendo a fritanga y tabaco. ¡Don Pascual, arriba ahora mismo!. El Chino, se levanta con parsimonia, ajustándose la gorra del Brea y mirando a la monja con una sonrisa pícara. Ay, Sor... si es que cuando se enfada se le ponen unos ojos que parecen dos faros de un autobús de línea. No me diga que con ese temperamento no le daban ganas de mandar a paseo el convento de vez en cuando. Sor Angustias, se queda de piedra, parpadeando. ¿Cómo dice? ¿Se está burlando de una servidora de Dios, pecador? El Chino, dando un paso hacia ella, bajando el tono de voz. Burlando no, Sor. Admirando. Que debajo de ese hábito se adivina una mujer con carácter, de las que le gustan a Daniel Latorre para la defensa central: brava y con mando en plaza. Si usted no llevara esa toca, le juro por el escudo del CD Brea que ahora mismo le estaba pidiendo el teléfono para irnos a ver el partido del domingo contra el Alcañiz. Sor Angustias, sonrojándose violentamente, pero sin apartar la mirada del todo. ¡Es usted un insolente y un desvergonzado! ¡Un... un Don Juan de vía estrecha! El Chino guiñándole un ojo mientras ayuda a Don Pascual a levantarse. Llámeme lo que quiera, pero reconozca que este "desvergonzado" le ha dado un poco de alegría a su mañana de lunes. Pascual, págale al del bar con lo que te ha sobrado de la sisa de la parroquia, que nos vamos antes de que la Sor nos excomulgue aquí mismo. Sor Angustias, murmurando entre dientes mientras salen del bar. ¡Ave María Purísima... lo que hay que aguantar en este pueblo! ¡Camine, Don Pascual, y usted, Chino... aléjese de mi vista antes de que le caigan tres rosarios más de penitencia! El Chino, desde la puerta, gritando. ¡El domingo la espero en la grada, Sor! ¡Que Dios la bendiga, pero que el CD Brea me gane el partido!